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Complicaciones para los rusoparlantes

Desde Rusia a Argentina: la historia de los que huyeron de Putin

Compartimos numerosos testimonios que dan cuenta de las dificultades para inmigrantes de Rusia en Argentina.

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10 de julio de 2025 - 18:08 Por Uriel Salamon

Desde hace tiempo, en El archivo, hemos brindado espacio al colectivo RUSIA FREE. Rusoparlantes residentes en Argentina que están en contra de la guerra llevada adelante por Putin. A través de ellos, hoy compartimos testimonios de compatriotas que pasan por una compleja situación migratoria.

Las dificultades en Rusia

Por diversos motivos, muchos ciudadanos rusos han salido de su país, sobre todo desde el inicio de la invasión a Ucrania. Sin embargo, las razones de buscar un lugar más pacífico, no es el único. Se sabe que en Rusia, el régimen autocrático de Vladimir Puntin, que a base de reformas constitucionales y elecciones amañadas, lleva casi 25 años en el poder. Convivir en un régimen así se hace más difícil aún para minorías sexuales o para opositores políticos. No obstante, observaremos más adelante, como también dificultades para el acceso a la salud han sido motivos de inmigración.

Nuevas dificultades en Argentina

Las nuevas reglamentaciones migratorias en Argentina han comenzado a ser un problema. A continuación presentamos, en exclusiva para EL ARCHIVO, testimonios anónimos que dan cuenta de la difícil realidad que han empezado a padecer los rusoparlantes que llevan ya un tiempo en Argentina buscando integrarse a la sociedad

Familia rusa con hijos y hermana con discapacidad

Somos una familia de cinco personas: mi esposo, nuestros dos hijos pequeños y mi hermana, que tiene discapacidad desde el nacimiento (parálisis cerebral, sordera y mudez). Nos mudamos a Argentina en 2023 huyendo de la guerra y buscando un país donde vivir en paz. Compramos una vivienda, los niños van a la escuela y al jardín, y mi esposo asiste a una escuela nocturna para adultos. Teníamos precaria por estudios y estábamos esperando poder aplicar a la residencia permanente. Pero nos rechazaron sin entrevista, con el argumento de que mi esposo “no necesita estudiar porque tiene título universitario”.

Con el DNU 366/25, nuestra situación empeoró: No podemos aplicar a la ciudadanía porque los años vividos con precaria ya no cuentan. No tenemos acceso al sistema de salud pública, lo cual es gravísimo por la condición de mi hermana y por nuestros hijos pequeños. No hay claridad ni plazos, y sentimos que el sistema no nos quiere. Somos una familia integrada, que trabaja, paga impuestos, y quiere aportar. Solo pedimos reglas claras, acceso a salud y un camino justo para quedarnos.

Madre con hija con autismo y enfermedades crónicas

Me llamo Yana y vivo en Argentina desde hace dos años y medio. Mi hija tiene 24 años, diagnóstico de autismo, hiperamonemia y un tumor en el fémur izquierdo. Solicitamos residencia por tratamiento médico, pero nos rechazaron dos veces. Actualmente estamos esperando la resolución de la segunda apelación. Sin DNI, mi hija no puede acceder a atención médica ni ser atendida por un psiquiatra. Todo el tratamiento lo pagamos de nuestro bolsillo. Las obras sociales se niegan a asegurarla por su diagnóstico. No alcanzamos a presentar la solicitud de ciudadanía antes del nuevo decreto. Estamos en el país de forma legal. Yo tengo empleo formal, trabajo con precaria, pago impuestos y aportes previsionales, pero aún no tenemos DNI.

Madre lesbiana y sobreviviente de cáncer

Soy Eugenia, tengo 46 años, vengo de Rusia. Llegué a Argentina en octubre de 2022 con mi hija, huyendo de la homofobia estatal, la amenaza de movilización y la guerra. En Rusia vivía con mi pareja mujer; nuestra seguridad estaba en riesgo. Desde entonces vivimos en Buenos Aires. Mi hija ya estudia su tercer año en una escuela argentina. Yo fui diagnosticada con cáncer de mama y, aunque estoy en tratamiento gracias a la ayuda de amistades, no tengo acceso pleno al sistema de salud porque no tengo DNI. Migraciones ya aprobó nuestro estatus de refugiadas por dos años, pero hace meses estamos bloqueadas: no entregan el DNI y no sabemos cómo avanzar. Planeábamos pedir la residencia permanente tras dos años, como marca la ley, pero el DNU cambió las reglas y ahora no sabemos si podremos quedarnos legalmente. Volver a Rusia no es opción. Allá somos ilegales por ser quienes somos. No podemos casarnos, ni hablar abiertamente de nuestra familia. Mi hija no puede decir quiénes son sus madres. Vivimos con miedo.

Madre con hijo con discapacidad – reconocidos como refugiados,

Vivo en Argentina desde marzo de 2022. Mi hijo tiene TDAH y ya cuenta con certificado local de discapacidad. Fuimos reconocidos como refugiados por motivos médicos, ya que en Rusia están prohibidos los medicamentos que él necesita. Pero aún no tenemos DNI, solo la resolución favorable. Sin el DNI: – No podemos acceder a un centro educativo especializado – No hay acompañamiento en la escuela común – El acceso a la salud está limitado: muchas instituciones no atienden sin DNI Mi hijo necesita apoyo diario, educación, terapia. Quiero vivir legalmente y cumplir con mis obligaciones. Pero sin DNI todo está bloqueado.

Pareja trans refugiada vive con incertidumbre sin DNI tras dos años

Somos Kirill y Sasha, una pareja trans de Rusia. Llegamos a Argentina en mayo de 2023 huyendo de la persecución LGBT+ y de la guerra. Dejamos todo atrás: llevamos solo tres maletas, nuestro perro y nuestro gato. Hoy vivimos en Buenos Aires, trabajamos online, aprendemos español, pagamos impuestos y tratamos de integrarnos. Yo soy escritor, mi esposo tiene un pequeño negocio. Desde hace dos años esperamos respuesta sobre nuestro asilo. Aún no tenemos DNI. Nuestra esperanza era solicitar la ciudadanía este año, pero el DNU 366/25 canceló esa posibilidad: ahora debemos esperar dos años desde la emisión del DNI — que ni siquiera sabemos cuándo llegará. No podemos volver a Rusia: allí somos considerados extremistas solo por ser quienes somos.

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