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Preocupación en Occidente

China acelera su arsenal de misiles en una expansión sin precedentes que inquieta a Estados Unidos

Imágenes satelitales revelan que más del 60% de las instalaciones militares de China crecieron desde 2020, mientras Estados Unidos sufre alta de suministros.

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25 de noviembre de 2025 - 09:59

China emprendió una expansión militar sin precedentes que está reconfigurando el equilibrio estratégico en Asia-Pacífico y más allá. Según un análisis exclusivo de CNN basado en imágenes satelitales, más del 60% de las 136 instalaciones vinculadas a la producción de misiles del gigante asiático mostraron señales de expansión entre 2020 y 2025. Estos complejos industriales —que incluyen fábricas, centros de investigación y bases de pruebas— crecieron en más de 2 millones de metros cuadrados, evidenciando un esfuerzo deliberado por parte de Beijing para consolidar su posición como superpotencia militar. "Nos encontramos en las fases iniciales de una nueva carrera armamentística", advirtió William Alberque, exdirector de control de armas de la OTAN, quien calificó esta expansión como una demostración del posicionamiento chino en el tablero geopolítico global.

Carrera armamentística sin limites

El impulso de esta carrera armamentista responde a la visión estratégica del presidente Xi Jinping, quien desde 2012 ha invertido miles de millones de dólares en la modernización del Ejército Popular de Liberación (EPL) con el objetivo de transformarlo en una fuerza de "clase mundial". Particularmente relevante es el fortalecimiento de la Fuerza de Cohetes del EPL, rama de élite que supervisa el arsenal nuclear y de misiles balísticos del país. El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) reportó en junio que China está incrementando su arsenal nuclear más rápido que cualquier otra nación, añadiendo unas 100 nuevas ojivas cada año desde 2023. Aunque su arsenal total aún está muy por debajo del de Estados Unidos y Rusia, la velocidad de expansión representa un cambio cualitativo en la dinámica de disuasión nuclear global.

Un caliente contexto geopolítico

El contexto geopolítico de esta expansión militar está profundamente vinculado con la cuestión de Taiwán, el punto de mayor fricción entre Beijing y Washington. Los expertos consultados por CNN coinciden en que los misiles producidos en estas instalaciones ampliadas serían fundamentales en cualquier escenario de conflicto sobre la isla autogobernada. La estrategia china se centra en crear lo que los analistas denominan "la burbuja de denegación de acceso", una zona frente a las costas chinas diseñada para mantener a la Marina estadounidense a distancia. Según el Pentágono, la Fuerza de Cohetes de China incrementó su suministro de misiles en un 50% durante los cuatro años anteriores a diciembre de 2024. Decker Eveleth, analista del grupo de seguridad CNA, explicó que el objetivo del EPL es "crear las condiciones para la invasión de Taiwán", lo que implica la capacidad de atacar puertos, bases y cualquier infraestructura que pudiera facilitar apoyo a la isla.

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La guerra en Ucrania despertó a China

La guerra en Ucrania ha funcionado como un catalizador inesperado para la aceleración militar china. Las imágenes satelitales analizadas revelan que Beijing casi duplicó el ritmo de expansión de sus centros de producción de misiles en los dos años posteriores a la invasión rusa de 2022. Los estrategas del EPL han estudiado meticulosamente las lecciones del conflicto ucraniano, particularmente la táctica rusa de saturar los sistemas de defensa aérea occidentales con municiones económicas como drones, permitiendo que los misiles balísticos más sofisticados alcancen sus objetivos. Esta observación ha llevado a Beijing a recalibrar dramáticamente sus estimaciones: mientras anteriormente consideraba que necesitaría entre 5.000 y 10.000 misiles para un eventual conflicto con Taiwán, las nuevas proyecciones han aumentado exponencialmente tras las lecciones de Ucrania.

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El contraste entre la aceleración china y las dificultades estadounidenses resulta particularmente preocupante para los estrategas occidentales. Estados Unidos consumió cerca del 25% de sus interceptores de misiles del Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD) mientras defendía a Israel de los ataques con misiles balísticos iraníes durante 12 días de guerra en junio. Aunque Washington amplió un contrato con Lockheed Martin en más de US$ 2.000 millones para reforzar la producción del THAAD, estos interceptores —que cuestan aproximadamente US$ 12,7 millones por unidad— requieren mucho tiempo de fabricación. Los compromisos simultáneos en Ucrania e Israel han generado tensiones sobre las cadenas de suministro estadounidenses, justo cuando China demuestra una capacidad de producción en expansión constante.

No obstante, el camino de Beijing hacia la supremacía militar no está exento de obstáculos internos significativos. Una campaña anticorrupción ha sacudido los altos mandos del EPL, generando dudas sobre la verdadera capacidad operativa del ejército chino. Varios altos mandos con vínculos a la Fuerza de Cohetes, incluidos dos exministros de Defensa, han sido destituidos en los últimos dos años por casos relacionados con corrupción en la adquisición de armas. Según un alto funcionario de defensa estadounidense citado en el informe, "han identificado la corrupción como un factor que representa un grave riesgo para la estabilidad política y, en última instancia, para la capacidad operativa del EPL". Además, el hecho de que el EPL no haya participado en combates desde 1979 plantea interrogantes sobre cómo se traducirá su modernización teórica en efectividad de combate real.

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Las implicaciones de esta expansión militar trascienden la rivalidad bilateral entre China y Estados Unidos, apuntando hacia una reconfiguración fundamental del orden de seguridad global. David Santoro, director ejecutivo del Pacific Forum, fue directo en su evaluación: "Creo que ya existe una guerra fría. Abarca todos los ámbitos y existe el riesgo de que se convierta en una guerra abierta". El reciente anuncio del presidente Trump de reanudar las pruebas nucleares estadounidenses en "igualdad de condiciones" con China y Rusia marca un cambio significativo en décadas de política de no proliferación. Con China aumentando su presupuesto de defensa en un 7,2% este año —el cuarto año consecutivo con crecimiento superior al 7%— y muchos expertos sugiriendo que el gasto real supera ampliamente las cifras oficiales de US$ 245.000 millones, la región de Asia-Pacífico se encuentra en el epicentro de lo que podría ser la carrera armamentista más consecuente del siglo XXI, con implicaciones que se extienden desde Guam hasta Taiwán y más allá.

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