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El tiro por la culata

Para Suecia y Finlandia Vladimir Putin fracasó en Ucrania

La invasión de Putin a Ucrania resultó en que los dos países, históricamente neutrales, muy probablemente terminen formando parte de la Alianza occidental

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18 de mayo de 2022 - 17:18 Por Damian Szvalb

Tras el ataque de Rusia a Ucrania, los países escandinavos han revisado su posición geopolítica y, considerando los escenarios posibles ante un eventual ataque ruso contra su territorio, están dispuestos a sumarse a la OTAN. Luego de días de intercambios, Finlandia anunció su intención de entrar en la OTAN. La decisión cuenta con el respaldo de la mayoría de los partidos políticos, así como también con el aval de gran parte de su población. Por su parte, Suecia siguió a su vecino y este lunes también formalizó su intención de sumarse a la alianza. Previamente, este país, había publicado un informe propio en el que las autoridades concluyen que la incorporación de ambos países a la OTAN supondría una reducción significativa del riesgo para el conjunto de los Estados nórdicos y bálticos. El riesgo a reducir tiene nombre y apellido: Vladimir Putin.

La preocupación central de estos países parece radicar en el hecho de que, aunque ambos ya cooperan con sus socios estratégicos en lo que hace a la defensa y la seguridad, actualmente carecen de acuerdos que establezcan obligaciones de defensa de carácter vinculante. De este modo, no existen garantías de que ante un eventual ataque ruso Suecia y/o Finlandia recibirán ayuda. Aquí es donde yace el interés por la OTAN, dado que el tratado que le dio origen contiene una cláusula de defensa colectiva, que aplica exclusivamente a los miembros de la organización.

Esa cláusula colectiva es justamente la que preocupa a Putin. Permite a cualquier país miembro ser defendido por los otros países miembro como si el ataque fuera a su propio territorio. Según el líder ruso, al caer la Unión Soviética y terminarse la Guerra Fría, Occidente se comprometió a que la Alianza de defensa no se expandiría más allá del derribado muro de Berlín. Es decir, no habría presencia militar occidental en las cercanías de la frontera rusa. Mito o realidad, lo que tenemos claro es que eso no se cumplió.

Luego de casi una década de promesa cumplida, desde 1999 14 países se sumaron a la OTAN al este de Berlín, 2 de los cuales tienen frontera directa con Rusia, Estonia y Letonia. La preocupación de Putin es válida, pero su reacción parece ser contraproducente.

Hagamos un poco de historia, para dimensionar "el logro" extraordinario de Putin. Suecia declaró la neutralidad en 1834. Habían pasado la guerra con Rusia, que culminó con la entrega de Finlandia, y la separación de Noruega y Dinamarca. Durante la Primera Guerra, la neutralidad fue contundente. Durante la Segunda, fue mucho más complejo sostenerla, aunque lo logró. Lo mismo sucedió en la Guerra Fría. Ni hablar en conflictos de menor envergadura. Finlandia, por su parte, independizada de Rusia en 1917, siempre mantuvo una relación de tensa calma y de mucho respeto (casi temor) con su gigante vecino. Durante la Segunda Guerra Mundial, como así también durante la Guerra Fría, el objetivo siempre fue no incomodar a la Unión Soviética, y eso se reflejaba en una distancia de la OTAN, a pesar de compartir valores y el sistema democrático con los países occidentales. Pero la invasión a Ucrania rompió con todas las teorías y posturas. No por altruismo o condena, sino por defensa propia, Suecia y Finlandia están a un paso de romper con tradiciones de 200 y 100 años, respectivamente. El logro de Putin es inmenso.

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Las primeras ministras sueca y finlandesa, Magdalena Andersson y Sanna Marin en Estocolmo

Las primeras ministras sueca y finlandesa, Magdalena Andersson y Sanna Marin en Estocolmo

Este paso que están dando dos países históricamente neutrales pone de manifiesto lo que, a esta altura, ya parece evidente: la estrategia de Putin para invadir Ucrania falló. De mínima, su implementación no dio los resultados esperados. Lejos de ello, podría estar generando efectos contrarios. Uno de los objetivos de esta “operación especial”, quizá el principal, era, según el propio Kremlin, evitar la incorporación de Ucrania a la Alianza del Tratado del Atlántico Norte. Es decir, impedir la ampliación de la OTAN hacia el este hasta tocar frontera rusa en el Cáucaso, por considerar que esto representaba una amenaza a la seguridad rusa. Seguramente logrará este objetivo, de hecho, es uno de los puntos que los analistas consideran una condición sine qua non para que se alcance la paz. Sin embargo, lo que Putin no lograría, es evitar la ampliación de la Alianza en inmediaciones del propio territorio ruso, justamente porque él mismo impulsó a Suecia y Finlandia a sumarse.

Vladimir Putin ya ha elevado amenazas contra Estocolmo y Helsinki en un intento por disuadirlos de formalizar su vínculo con el bloque occidental en materia de defensa y seguridad. Autoridades del Kremlin han declarado que Rusia podría destruir Finlandia en solo 10 segundos, gracias a su misil hipersónico Satan 2. De Suecia no habló, pero tampoco hace falta: tomaría solo unos segundos más. Además, en la práctica ya hay serios cortocircuitos. Bajo la excusa de falta de pago, la empresa responsable de la importación de electricidad rusa en Finlandia, RAO Nordic, con 100% de su capital ruso, canceló el suministro de electricidad a Finlandia. Previamente, en el último mes, dos intromisiones de aviones rusos en el espacio aéreo finlandés, aportaron a la causa. Finlandia, el país más próximo a Rusia, confirmó que la amenaza rusa es real. A Suecia no le hacen falta mayores pruebas.

Si finalmente Suecia y Finlandia se suman, la derrota de Putin en su incursión en Ucrania será un hecho. Pero puede no terminar ahí. Hay otros países que, aunque no linderos o cercanos geográficamente a Rusia, también están intentando sumarse desde antes de iniciado el conflicto. Irlanda es uno de ellos. Pero quizá el más relevante sea Moldavia, un país que cuenta también con un grupo pro ruso separatista apostado en su frontera con Ucrania, y al que muchos señalan como un muy posible objetivo de Putin si su aventura en el país liderado por Zelensky es auspiciosa. Putin lo logró. Todo indica que la OTAN se ampliará. La peor pesadilla de Putin, hecha realidad por él mismo. La profecía autocumplida.

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