Estrategia Trump: control de América Latina y ruptura con Europa
El documento de seguridad nacional impulsa el “Corolario Trump” y plantea un bloque hemisférico alineado con Estados Unidos frente a potencias extranjeras.
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La administración de Donald Trump presentó un documento de 33 páginas que redefine la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental (América Latina). En su página 16, introduce el “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe, una actualización que busca restaurar la preeminencia estadounidense en América Latina, mediante el bloqueo activo de China, Rusia, Irán y Corea del Norte, considerados “competidores no hemisféricos”. El documento plantea que Venezuela, Cuba y Nicaragua operan como proxies de estas potencias, poniendo en riesgo la seguridad y la economía regional.
Alistar y Expandir: la nueva hoja de ruta para América Latina
La estrategia establece dos pilares clave: “Alistar” y “Expandir”. Bajo el primer concepto, Estados Unidos buscará reforzar su influencia a través del apoyo a gobiernos aliados, el control migratorio, el combate a los cárteles y la atracción de socios mediante acuerdos comerciales preferenciales. Bajo el segundo pilar, Washington se propone identificar y proteger recursos estratégicos en la región, como minerales y tierras raras, además de facilitar la expansión del sector privado estadounidense en infraestructura, energía y tecnología.
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Una visión militar más agresiva: despliegue, control y presión
El plan también incluye una reconsideración de la presencia militar estadounidense en América Latina. Se promueve el reajuste de tropas, la ampliación del rol de la Guardia Costera y la Marina, y la posibilidad de emplear fuerza letal contra cárteles de droga. Además, se plantea establecer bases o accesos estratégicos en países aliados, lo que marca un giro militarista frente a décadas de enfoque diplomático o de asistencia civil.
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América Latina dividida en aliados y adversarios
Trump propone premiar a los gobiernos alineados con su estrategia mediante beneficios comerciales, inversiones y asistencia financiera, mientras impone castigos arancelarios y restricciones a aquellos que cooperan con China o Rusia. Países como Argentina han sido favorecidos, mientras que Brasil fue sancionado por su cercanía con Pekín. El objetivo es construir un bloque continental homogéneo, con condiciones comerciales atadas a la geopolítica.
El ataque a Europa: “débiles”, “decadentes” y sin rumbo
En una explosiva entrevista con POLITICO, Trump calificó a los líderes europeos como “débiles” y “políticamente correctos”, acusándolos de fracasar en el control de la migración y de no detener la guerra entre Rusia y Ucrania. Además, amenazó con apoyar candidatos alineados con su visión, como Viktor Orbán, desafiando abiertamente las normas de no intervención política. Trump dejó en claro que no garantiza apoyo a Ucrania, agitando las alarmas en Bruselas, Berlín y París.
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Una ofensiva global por los recursos, la soberanía y las alianzas
La estrategia también revela el objetivo de Estados Unidos de controlar los recursos críticos del continente, limitar la presencia china en infraestructura clave y alinear gobiernos mediante presión comercial, tecnológica y diplomática. Trump lo plantea como una elección binaria: vivir en un mundo liderado por Estados Unidos o caer bajo la influencia de “potencias autoritarias”. Esta narrativa deja poco margen para posiciones intermedias y coloca a América Latina y Europa en el centro de una nueva guerra fría económica y estratégica.