La estrategia de Rusia de exportar el caos redefine el escenario de seguridad internacional
La primera mujer al frente del espionaje exterior británico presentó un diagnóstico sobre la guerra híbrida, el rol de la tecnología y las amenazas de Rusia que enfrentan el Reino Unido y sus aliados en un contexto de negociaciones diplomáticas por Ucrania.
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Blaise Metreweli, directora del Servicio de Inteligencia Secreto del Reino Unido (MI6), realizó su primer discurso público al frente de la agencia en un momento marcado por la guerra en Ucrania, la presión diplomática sobre Rusia y un aumento de las advertencias occidentales sobre amenazas híbridas. En su intervención, Metreweli sostuvo que la determinación del presidente ruso, Vladímir Putin, de “exportar el caos” está transformando las reglas tradicionales del conflicto y ampliando los riesgos para la seguridad internacional.
El mensaje se inscribió en una serie de pronunciamientos recientes de responsables políticos y militares del Reino Unido y de otros países aliados, que alertan sobre el uso combinado de ciberataques, desinformación, sabotaje y operaciones de influencia por parte de Estados considerados hostiles.
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Quién es Blaise Metreweli
Metreweli se convirtió en la decimoctava jefa del MI6 y en la primera mujer en ocupar ese cargo desde la fundación del servicio en 1909. Ingresó a la agencia en 1999 tras estudiar Antropología en la Universidad de Cambridge y desarrolló la mayor parte de su carrera en funciones operativas vinculadas a Oriente Medio y Europa. Antes de asumir la dirección del MI6, estuvo al frente del área de Tecnología e Innovación, conocida internamente como “Q”.
El cargo de director del MI6, identificado tradicionalmente como “C”, es el único dentro del organismo cuya identidad se hace pública y reporta directamente al ministro de Asuntos Exteriores. Además, forma parte del Comité Conjunto de Inteligencia, que asesora al primer ministro británico.
Las acusaciones: Rusia y la guerra híbrida
En su discurso, Metreweli describió a Rusia como un actor “agresivo, expansionista y revisionista” y afirmó que la exportación del caos constituye “una característica, no un defecto” de su política internacional. Según explicó, esta estrategia se manifiesta a través de campañas de desinformación, ciberataques, sabotajes, operaciones encubiertas y acciones destinadas a generar inestabilidad en otros países.
“La línea del frente está hoy en todas partes”, señaló, al referirse a la pérdida de relevancia de las fronteras tradicionales frente a las nuevas formas de confrontación. De acuerdo con su diagnóstico, estas tácticas buscan desviar recursos, erosionar la cohesión social y obtener ventajas políticas o estratégicas.
El impacto en el Reino Unido
Las autoridades británicas sostienen que el Reino Unido ya se encuentra en la primera línea de este tipo de confrontación. En los últimos años, el gobierno ha atribuido a Moscú campañas de desinformación, intentos de sabotaje informático y operaciones encubiertas en territorio británico. Como respuesta, Londres ha impuesto sanciones a individuos y entidades rusas vinculadas a lo que define como una “guerra de información”, así como a empresas tecnológicas chinas acusadas de actividades cibernéticas indiscriminadas.
Metreweli subrayó que la amenaza es tangible para la sociedad británica y que la presión sobre Rusia, en apoyo a Ucrania, se mantendrá en el tiempo.
Tecnología, inteligencia humana y sector privado
Uno de los ejes centrales del discurso fue la necesidad de integrar de manera más estrecha la inteligencia humana con las capacidades tecnológicas. La directora del MI6 afirmó que los agentes deben sentirse “tan cómodos con las líneas de código como con las fuentes humanas” y ser “tan fluidos en Python como en múltiples idiomas”.
También advirtió sobre el creciente peso geopolítico de las grandes corporaciones tecnológicas, cuya capacidad de influir en flujos de información y en infraestructuras digitales puede rivalizar con la de los Estados. Según Metreweli, esta realidad obliga a los servicios de inteligencia a interactuar y negociar con actores privados que no están sujetos a los mismos controles democráticos.
Reacciones del ámbito militar
Las advertencias de la directora del MI6 coincidieron con declaraciones del jefe del Estado Mayor de la Defensa británico, el mariscal jefe del aire Richard Knighton. En un discurso pronunciado en el Royal United Services Institute, Knighton afirmó que el objetivo estratégico de Putin es “desafiar, limitar, dividir y, en última instancia, destruir la OTAN”.
“La guerra en Ucrania demuestra la disposición de Putin a atacar a Estados vecinos, incluidas sus poblaciones civiles, lo que supone una amenaza para toda la Alianza, incluido el Reino Unido”, sostuvo. Knighton reclamó un fortalecimiento de las capacidades militares y de la resiliencia nacional frente a un entorno que describió como más peligroso que en cualquier otro momento de su carrera.
El marco diplomático y un escenario de amenazas múltiples
El discurso de Metreweli se produjo en paralelo a una intensa agenda diplomática europea. El primer ministro británico, Keir Starmer, viajó a Berlín para reunirse con líderes de Alemania, Francia y con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un intento por consolidar un frente común de apoyo a Kiev. Estas gestiones se desarrollan en medio de la presión de Washington para avanzar hacia un acuerdo de paz mediado por Estados Unidos.
Desde el gobierno británico, Starmer calificó el nombramiento de Metreweli como “histórico” y subrayó que se produce en un momento en el que el trabajo de los servicios de inteligencia es “más vital que nunca”. El ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy, la definió como la candidata “ideal” para enfrentar un escenario de inestabilidad global y amenazas emergentes.
Además de Rusia, el MI6 identifica a China, Irán y Corea del Norte como actores que cooperan entre sí para socavar los intereses del Reino Unido y de Occidente. A estas amenazas estatales se suman desafíos técnicos derivados del avance de la inteligencia artificial, el ciberespionaje y la recopilación masiva de datos.
Metreweli sostuvo que el desafío central del siglo XXI no se limita a la posesión de tecnologías avanzadas, sino a la capacidad de utilizarlas con criterio en un contexto internacional cada vez más interconectado y volátil.