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Zelenski resiste

Ucrania, entre ataques a Rusia, respaldo europeo y tensión por las elecciones

A 35 años de su independencia, Ucrania reunió a sus socios en medio de una escalada militar. Zelenski dice que votar durante la guerra podría dividir al país.

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24 de agosto de 2026 - 16:47 Por Lucas Garcia

La guerra entre Ucrania y Rusia atraviesa una nueva fase de escalada en la que ninguno de los dos bandos parece dispuesto a reducir la intensidad de sus operaciones. Mientras Moscú profundiza sus ataques con misiles y drones contra territorio ucraniano, Kiev amplió el alcance de sus ofensivas sobre la retaguardia rusa, apuntando no solamente contra objetivos militares sino también contra sectores vinculados con la logística y la economía de guerra. El conflicto, iniciado a gran escala en febrero de 2022, combina ahora una guerra de desgaste en el frente con una creciente batalla por deteriorar la capacidad económica y operativa del adversario.

Ucrania lleva la guerra cada vez más lejos del frente

Los últimos ataques muestran con claridad esa estrategia. Drones ucranianos alcanzaron objetivos en Rostov y Crimea, entre ellos un caza MiG-29, radares e infraestructura utilizada por Rusia. Pero Kiev también abrió un frente particular contra los grandes centros logísticos del comercio electrónico ruso. Después de atacar instalaciones de Wildberries, las fuerzas ucranianas comenzaron una campaña contra depósitos de Ozon, dos compañías fundamentales en la distribución de productos dentro de Rusia. El objetivo parece trascender el daño físico: busca alterar cadenas logísticas, aumentar los costos internos y demostrar que la profundidad territorial rusa ya no garantiza seguridad.

Rusia responde y aumenta la presión sobre Kiev

Moscú, mientras tanto, mantiene una enorme capacidad ofensiva y ha intensificado los bombardeos contra ciudades e infraestructura ucraniana. La escalada está generando nuevamente un elevado costo entre la población civil de ambos países, mientras Rusia sostiene que responderá con mayor dureza a los ataques contra su economía. La advertencia de Vladímir Putin sobre una nueva escalada refleja una dinámica cada vez más peligrosa: Ucrania intenta trasladar parte del costo de la guerra al interior de Rusia y el Kremlin amenaza con ampliar sus represalias. En ese escenario, las posibilidades de una negociación inmediata parecen quedar relegadas frente a las exigencias territoriales de Moscú y el rechazo de Kiev a aceptar condiciones que considera equivalentes a una capitulación.

El Día de la Independencia se convirtió en una señal política

En ese contexto, Ucrania celebra sus 35 años de independencia con una carga política y simbólica mucho mayor que la de una conmemoración tradicional. Las restricciones provocadas por la guerra redujeron los actos masivos, pero Kiev buscó convertir la fecha en una demostración de continuidad institucional y resistencia nacional. La presencia de dirigentes europeos y la reunión de la denominada Coalición de los Voluntarios refuerzan ese mensaje: Ucrania pretende demostrar que, pese al desgaste acumulado después de años de guerra, todavía conserva respaldo internacional suficiente para sostener su defensa.

Europa vuelve a reunirse alrededor de Ucrania

La reunión en Kiev también tiene una dimensión militar concreta. Francia, Reino Unido, Dinamarca y Noruega anunciaron nuevas medidas destinadas a fortalecer la defensa aérea ucraniana, uno de los principales reclamos de Volodimir Zelensky frente al incremento de los ataques rusos. Para el gobierno ucraniano, interceptar misiles y drones se convirtió en una necesidad estratégica tan importante como sostener las posiciones terrestres. Pero la presencia europea también envía una señal hacia Moscú: una parte importante de Europa continúa considerando que la seguridad de Ucrania está directamente vinculada con la seguridad continental, aun cuando el prolongado conflicto genera crecientes interrogantes sobre cuánto tiempo podrá mantenerse el esfuerzo económico y militar.

La guerra abre otro frente: las elecciones

Mientras combate contra Rusia, Kiev enfrenta además una discusión política cada vez más difícil de postergar: cuándo volver a celebrar elecciones. Zelensky rechazó realizar comicios bajo la ley marcial y advirtió que una elección durante la invasión podría convertirse en un “tsunami” capaz de dividir al país. Su argumento parte de dificultades objetivas: millones de ciudadanos desplazados, territorios ocupados, soldados desplegados en el frente y ciudades sometidas regularmente a bombardeos. Organizar una elección competitiva, segura y representativa bajo esas condiciones representa un desafío extraordinario para cualquier democracia.

Democracia o unidad nacional, el dilema que crece en Kiev

Sin embargo, dentro de Ucrania comienzan a aparecer voces que consideran peligroso aplazar indefinidamente el calendario electoral. El planteo atribuido al exministro Mykhailo Fedorov instala una discusión que probablemente gane espacio cuanto más se prolongue la guerra: cómo preservar las instituciones democráticas sin debilitar la conducción política y militar del país. Allí aparece uno de los mayores desafíos para Volodimir Zelensky. Ucrania necesita mantener cohesión para enfrentar a Rusia, pero también demostrar que la guerra no transforma la excepcionalidad de la ley marcial en una situación permanente. Entre drones sobre territorio ruso, bombardeos sobre Kiev, aliados europeos reunidos en la capital y un debate electoral que comienza a emerger, la guerra entra así en una etapa donde el futuro de Ucrania no se define únicamente en el campo de batalla, sino también en la capacidad del país para preservar su unidad y su sistema democrático.

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