La crisis entre EEUU y Venezuela avanza de forma vertiginosa y la decisión deTrump anunciada en la red social Truth de considerar el espacio aéreo de Venezuela como cerrado deja la situación en un punto límite. La postura pública del presidente de EEUU puede tomarse como un acto más de presión o el preludio de un ataque final.
A pesar de que durante su primer mandato Trump ejerció una fuerte presión sobre Maduro e incluso evaluó la intervención militar —que fue descartada en reiteradas ocasiones por sus asesores, quienes la consideraban una acción condenada, en el mejor de los casos, al fracaso—, ahora le agregó un componente militar que tiene pocos precedentes en la relación bilateral entre estos países. Estados Unidos está desplegando tres destructores guiados por misiles Aegis hacia las aguas de Venezuela como parte del esfuerzo del presidente Trump para combatir las amenazas de los cárteles de drogas latinoamericanos.
La escalada comenzó a principios de agosto, cuando Washington subió a 50 millones de dólares la recompensa por información que pueda ayudar a la captura de Maduro, a quien considera líder del Cartel de los Soles. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó a esta organización como grupo terrorista internacional. Esta semana, la administración Trump ordenó movilizar hacia los límites marítimos de Venezuela los destructores USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, junto con los buques de desembarco anfibio USS Iwo Jima, USS Fort Lauderdale y USS San Antonio, además de unos 4.000 infantes de Marina. Según reportes, estos buques podrían llegar este fin de semana a las costas venezolanas.
El despliegue incluye también aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon y al menos un submarino de ataque nuclear. Se trata de la mayor demostración de fuerza naval estadounidense en el Caribe en décadas, con capacidades que van mucho más allá de las operaciones antinarcóticos convencionales.Aviones bombarderos estadounidenses B-52H realizaron demostraciones de ataque esta semana en el Caribe, según reveló este miércoles la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en medio de las tensiones con Venezuela y el creciente despliegue militar en la zona incluyendo, a su mayor portaaviones, el USS Gerald R. Ford. Si bien, todo esto se enmarca dentro de la Operación Lanza del Sur (Southern Spear), que comenzó el 14 de noviembre para luchar contra el narcotráfico de Latinoamérica, llevadas adelante a escasos kilómetros de las costas venezolana, con base en Trinidad y Tobago.
image
EEUU cierra el cerco sobre Maduro
La decisión de Estados Unidos de designar al Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera representa un nuevo escalón en el conflicto diplomático con el gobierno de Nicolás Maduro. El Departamento de Estado sostiene que este cartel, presuntamente liderado por el propio mandatario venezolano, ha corrompido “el ejército, la inteligencia, la legislatura y el poder judicial”, transformando al Estado venezolano en un aparato criminal transnacional. Esta medida, que entra en vigor el 24 de noviembre, permite ampliar sanciones legales y financieras contra funcionarios chavistas y marca un viraje drástico en la estrategia de Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que el grupo “es responsable de violencia terrorista en todo el hemisferio”, y reiteró que Washington considera al propio Maduro como líder de la estructura criminal.
Ahora trascendió que durante el pasado fin de semana, Donald Trump mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro para advertir que Estados Unidos multiplicará las acciones militares, si no abandona Caracas en el corto plazo, la misma fue tan tajante que Trump no propuso una mesa de negociación, ni una hoja de ruta para permitir que el dictador de Venezuela gane tiempo a su favor frente al cerco militar desplegado por el Pentágono y ratificó ante Maduro su decisión política de terminar con los carteles de la droga que actúan bajó la protección del Palacio de Miraflores.
La única opción que dejó Trump fue la de que junto a Maduro deben abandonar Venezuela las principales figuras del régimen que se beneficiaron con los negocios ilegales -drogas, armas, petróleo- y montaron un sistema represivo que viola sistemáticamente los derechos humanos. En este contexto, si el dictador venezolano abandona Caracas como exige Trump, a su lado deberían huir -al menos- Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, miembros clave de la dictadura.
El cierre del espacio aéreo, ¿la previa de de un ataque final?
La decisión de Donald Trump de comunicar : “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención!“, al margen del estilo mordaz e irónico del presidente de EEUU deja entrever una decisión que podría ser la antesala de una ofensiva o en todo caso aumentar aún más la presión para que finalmente Maduro deje el poder.
image
La comunicación de Donald Trump
Sin embargo, podría ser parte de una estrategia comunicativa ya que
En términos de derecho internacional, un presidente de EE.UU. —sea Trump o cualquier otro— no puede “cerrar el espacio aéreo de Venezuela”, porque el espacio aéreo es soberano y solo el Estado venezolano puede decidir sobre él (Convención de Chicago de 1944). Pero sí puede hacer otras cosas que de facto afecten los vuelos hacia/desde Venezuela como ,Prohibir vuelos comerciales entre EE.UU. y Venezuela, prohibir a aerolíneas de terceros países sobrevolar EE.UU. si vuelan a Venezuela e imponer restricciones o sanciones secundarias que compliquen operar a aerolíneas que mantengan rutas con Venezuela. También EE.UU. puede emitir NOTAM recomendando a aerolíneas estadounidenses no sobrevolar Venezuela por razones de seguridad y sancionar empresas aéreas venezolanas (como Conviasa, lo hizo antes), entidades del sector aeronáutico,repuestos y mantenimiento y seguros y leasing de aviones. lo que Esto crea un efecto indirecto, sin violar soberanía.