Un nuevo episodio de violencia institucional conmociona a la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos.Alex Pretti, un ciudadano blanco de 37 años, fue asesinado por agentes federales de inmigración durante una redada vinculada a la “Operación Metro Surge”. El hombre, que según las autoridades locales tenía permiso legal para portar armas, fue abatido a tiros luego de un confuso y violento forcejeo con oficiales enmascarados. Un video viralizado muestra cómo fue reducido con gas irritante y golpeado antes de ser baleado en el suelo helado.
Un operativo que plantea más preguntas que respuestas
El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, confirmó que Pretti no tenía antecedentes penales más allá de infracciones de tránsito. Aun así, el Departamento de Seguridad Nacional lo vinculó a una amenaza armada contra agentes que buscaban a un inmigrante indocumentado acusado de asalto. Sin embargo, la grabación contradice esta versión oficial, y los padres de Pretti denunciaron públicamente “mentiras enfermizas” del gobierno sobre su hijo. O’Hara solicitó una investigación urgente por parte de la Oficina de Investigación Criminal de Minnesota y anunció la intervención del FBI en la causa.
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Segundo tiroteo en tres semanas: crece la tensión social
Este nuevo incidente ocurre apenas 17 días después del asesinato de Renee Good, también de 37 años, quien fue acribillada por agentes mientras estaba sentada en su auto. Ambos hechos han generado protestas masivas en Minneapolis, donde rige ahora una prohibición de reuniones públicas. Se calcula que la presencia federal en la ciudad se ha quintuplicado desde enero, cuando el gobierno de Trump activó esta ofensiva contra la inmigración en medio de acusaciones de corrupción en guarderías dirigidas por la comunidad somalí.
Trump, Obama y Clinton: la inmigración en el centro del tablero político
El presidente Donald Trump admitió que su administración está “revisando todo” sobre la muerte de Pretti, aunque evitó responder si el accionar del agente fue correcto. Trump también deslizó críticas al gobernador Tim Walz y al alcalde Jacob Frey, ambos demócratas, acusándolos de generar “caos”. Por el contrario, los expresidentes Barack Obama y Bill Clinton salieron al cruce: calificaron los asesinatos como inaceptables y denunciaron que los valores fundamentales de EE.UU. están bajo amenaza. La ex primera dama Michelle Obama exigió una respuesta nacional contundente ante estos hechos.
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Derechos en peligro: el conflicto excede a la inmigración
Las redadas federales, que comenzaron como parte de una campaña contra la inmigración ilegal, se han convertido en un símbolo del avance de prácticas autoritarias. El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, desestimó las acusaciones de fraude migratorio lanzadas por Trump y criticó duramente el envío de “enmascarados armados” en lugar de expertos contables. A su vez, varios senadores republicanos exigieron una investigación independiente que incluya a las autoridades locales, en medio de un creciente malestar social y político.
En el año electoral estadounidense, la inmigración vuelve al centro del debate con un enfoque cada vez más represivo. La “Operation Metro Surge” representa no solo una política migratoria agresiva, sino también un mensaje de fuerza de la administración Trump en medio de su campaña por la reelección. Sin embargo, el uso excesivo de la fuerza, la muerte de ciudadanos estadounidenses y la exclusión de investigadores locales generan serias dudas sobre la legalidad y legitimidad de este tipo de operativos. El caso de Minneapolis puede transformarse en un punto de inflexión para la política interna de EE.UU. y su imagen internacional.