13 de agosto de 2026 - 11:58 Por Sarai Avila Durante la primera quincena de agosto de 2026, las fuerzas armadas de la Federación Rusa intensificaron sus ofensivas combinadas contra posiciones estratégicas e infraestructura civil en el este y sur de Ucrania. El episodio de mayor impacto se registró en la ciudad de Zaporiyia, donde una incursión aérea y balística nocturna provocó la destrucción de complejos residenciales, instalaciones de servicios públicos y redes de distribución energética.
Los reportes iniciales de las autoridades locales y los servicios de emergencia ucranianos cuantificaron el impacto en vidas humanas: el saldo confirmado osciló entre seis y nueve personas fallecidas —según el corte de remoción de escombros de las agencias internacionales y los balances del gobierno regional—, mientras que la cifra de heridos superó las dos decenas. Los equipos de rescate documentaron que la tipología de las lesiones y la dispersión de metralla en el radio de impacto correspondieron a la detonación de ojivas de gran tonelaje diseñadas para la fragmentación expansiva.
El elemento central que distingue esta incursión de operaciones previas fue el empleo simultáneo de diferentes vectores de ataque. La incursión sobre Zaporiyia combinó el lanzamiento de bombas aéreas guiadas (KAB), misiles de crucero, sistemas hipersonicos Zircon y, de manera determinante, misiles balísticos de corto alcance cuya firma de restos metálicos y componentes electrónicos no correspondió a los inventarios de fabricación rusa habituales, como el sistema Iskander-M o la serie Tochka-U.
Las denuncias de Volodímir Zelenski y los hallazgos en los restos del armamento
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó públicamente la utilización de armamento norcoreano en la ofensiva contra Zaporiyia a través de sus alocuciones oficiales y comunicados institucionales. El mandatario denunció que la Federación Rusa recurrió directamente a los inventarios de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) para ejecutar el bombardeo sobre zonas urbanas.
La acusación de Kiev no se fundamenta únicamente en registros de radar, sino en el análisis forense militar realizado sobre los restos recuperados en los cráteres de impacto. Peritos del Instituto de Investigaciones Científicas de Peritaje Forense de Kiev examinaron los fragmentos de los motores cohete, los alerones de maniobra y los paneles de circuitos integrados. Los hallazgos revelaron inscripciones en alfabeto coreano (Hangul) en los componentes internos, así como patrones de soldadura y aleaciones características de la planta de ensamblaje de misiles de Hamhung, en Corea del Norte.
En sus intervenciones, Zelenski sostuvo que la integración de estos vectores responde a una estrategia calculada por el Kremlin para suplir el desgaste de su propio arsenal balístico de precisión. Según la presidencia ucraniana, el uso de estos proyectiles contra infraestructura civil demuestra una cooperación militar directa que busca sostener la frecuencia de las oleadas de bombardeo sin depender exclusivamente de las tasas de producción interna de la industria de defensa rusa.
Especificaciones técnicas: la familia Hwasong-11A (KN-23) y KN-24
El armamento norcoreano transferido a Rusia y empleado en el teatro de operaciones ucraniano corresponde primordialmente a la serie Hwasong-11A, designada en la nomenclatura de la inteligencia occidental como KN-23, junto con variantes del modelo KN-24. Estos vectores representan los desarrollos más modernos de la industria de misiles de Pyongyang en la categoría de misiles balísticos de corto alcance (SRBM).
El KN-23 presenta características operativas particulares:
- Propulsión y tiempo de despliegue: Utiliza un motor de combustible sólido. A diferencia de las plataformas de combustible líquido, que requieren procesos prolongados y detectables de reabastecimiento antes del disparo, los misiles de combustible sólido se almacenan listos para el uso. Esto permite a las unidades de artillería rusas operar desde Lanzadores Erectores Transbordadores (TEL) móviles, reducir el tiempo de preparación a pocos minutos y abandonar la posición antes de la respuesta de la contrabatería enemiga.
- Carga útil y alcance: El proyectil tiene una longitud aproximada de 7,5 metros, un diámetro de 0,95 metros y un peso total al lanzamiento de más de cuatro toneladas. Su alcance operativo estimado oscila entre los 400 y los 600 kilómetros (pudiendo extenderse a 900 km con ojivas reducidas), transportando una carga útil convencional de alto poder explosivo o de submuniciones que ronda los 500 kilogramos.
- Perfil de vuelo cuasi-balístico: El KN-23 no describe una trayectoria parabólica clásica. Vuela en un régimen cuasi-balístico a altitudes intra-atmosféricas relativamente bajas (aproximadamente 50 kilómetros). Durante la fase terminal de descenso, el vector es capaz de realizar maniobras evasivas tipo pull-up (ascenso abrupto y cambio de ángulo de ataque), modificando su trayectoria planificada para complicar el cálculo de interceptación de las baterías antiaéreas.
Despliegue de personal técnico y unidades militares de la RPDC
Informes de inteligencia militar difundidos por agencias internacionales como Reuters indican que la alianza entre Moscú y Pyongyang ha superado la mera transferencia pasiva de pertrechos. Documentos de los servicios de inteligencia ucranianos y occidentales confirman la presencia física de personal militar, ingenieros y especialistas en sistemas de misiles norcoreanos en territorio ruso y en zonas bajo control operacional del Kremlin en Ucrania.
Este contingente técnico abarca personal de la Dirección General de Misiles de la RPDC. Sus funciones en el terreno incluyen:
- Supervisión de la cadena logística: Inspección del estado de los misiles tras ser transportados a lo largo de miles de kilómetros mediante la red ferroviaria transiberiana, verificando que el deterioro por vibración no afecte a los propelentes sólidos ni a los giróscopos de guiado.
- Asistencia operativa: Asesoramiento a las tripulaciones rusas en la preparación e integración de las plataformas de lanzamiento norcoreanas con los sistemas de mando y control rusos.
- Telemetría y evaluación en combate: Recopilación de datos cinemáticos y de rendimiento en tiempo real. Los técnicos norcoreanos monitorean la precisión de los impactos, la tasa de fallos de encendido y el comportamiento de sus misiles ante las interferencias de guerra electrónica y los sistemas de defensa aérea suministrados a Kiev por la OTAN.
Impacto táctico en la defensa antiaérea ucraniana
El despliegue de los vectores KN-23 genera una sobrecarga directa en la red de protección antiaérea de Ucrania. La combinación de trayectorias cuasi-balísticas con velocidades que superan los Mach 5 en fase de descenso reduce drásticamente el margen de tiempo disponible para que las estaciones de radar detecten, clasifiquen y asignen un objetivo a las baterías de interceptación.
Sistemas como el MIM-104 Patriot de fabricación estadounidense y el SAMP/T de fabricación franco-italiana son de las pocas plataformas desplegadas en Ucrania con capacidad técnica para interceptar misiles balísticos de estas características. Sin embargo, la estrategia rusa de lanzar ataques masivos combinados —utilizando drones Shahed de bajo costo junto a misiles de crucero Kh-101 y balísticos KN-23— busca agotar cuantitativamente el inventario de proyectiles interceptores ucranianos.
El diferencial de costos constituye un factor de atrición estratégica: mientras que la producción de misiles balísticos en Corea del Norte utiliza insumos industriales de bajo costo relativo, cada interceptor MIM-104 utilizado por Ucrania representa un costo de producción que oscila entre los 2 y 4 millones de dólares, además de depender de cuotas de suministro internacional sujetas a aprobaciones parlamentarias en los países proveedores.
Reacciones diplomáticas e infracción de resoluciones del Consejo de Seguridad
La utilización documentada de misiles balísticos norcoreanos en Europa del Este constituye una vulneración explícita del derecho internacional y del marco normativo del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Las Resoluciones 1718 (2006), 1874 (2009) y 2270 (2016) prohíben de forma absoluta a la RPDC la exportación de cualquier tipo de armamento, material bélico o tecnología de misiles balísticos, al tiempo que obligan a todos los Estados miembros de la ONU a prevenir la transferencia de dichos ítems desde o hacia territorio norcoreano.
La Federación Rusa, que en su calidad de miembro permanente del Consejo de Seguridad votó a favor de dichas sanciones en el pasado, actúa actualmente en contravención directa de las disposiciones que ayudó a codificar. Diplomáticos de Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea han presentado denuncias formales ante el Comité de Sanciones de la ONU, señalando que la impunidad en estas transferencias desmantela la arquitectura global de no proliferación.
Por su parte, el gobierno de la República de Corea (Corea del Sur) sigue con especial atención la evolución de este intercambio. Las autoridades de Seúl han advertido que la contraprestación rusa por estos misiles no se limita a pagos monetarios o envíos de hidrocarburos y alimentos, sino que incluye la transferencia de tecnología militar sensible de origen ruso hacia Pyongyang. Entre los rubros bajo observación se encuentran la asistencia técnica para el programa de satélites de reconocimiento militar norcoreano, la modernización de sistemas de propulsión naval y el suministro de materiales avanzados para la reentrada atmosférica de cabezas nucleares. Esta dinámica ha llevado a Seúl a reevaluar sus restricciones internas sobre la exportación directa de armamento letal a Ucrania.
Proyecciones operativas de la relación estratégica Moscú-Pyongyang
Las evaluaciones de inteligencia coinciden en que la cooperación balística entre Rusia y Corea del Norte se consolidará en el mediano plazo. Las líneas de producción norcoreanas operan bajo un régimen de movilización industrial permanente, lo que permite un suministro continuo de munición de artillería de 152 mm y 122 mm, así como de lotes adicionales de la serie Hwasong-11A.
Para el alto mando ruso, la disponibilidad de balística norcoreana garantiza la capacidad de mantener la presión sobre los centros urbanos, nodos logísticos y plantas energéticas ucranianas. Para el régimen de Kim Jong-un, el conflicto en Europa del Este funciona como un laboratorio de pruebas dinámico donde evaluar su tecnología frente a la doctrina y los sensores de la OTAN, obteniendo información empírica que le permite corregir fallas de diseño en sus sistemas de guiado y mejorar la capacidad de penetración de sus vectores balísticos.