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Milei y las islas Malvinas: ajedrez geopolítico, petróleo y el factor Ormuz

Milei puso el tema Malvinas a la cabeza de la agenda política doméstica aprovechando el contexto internacional. Anunció el envío de normativas punitivas para el Atlántico Sur.

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7 de septiembre de 2026 - 11:24 Por Sarai Avila

Javier Milei utilizó la cadena nacional para emitir un discurso centrado de manera exclusiva en la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. En su alocución, el presidente llamó a la "unidad nacional", aseguró el respaldo de los Estados Unidos en la causa diplomática y destacó la importancia estratégica de consolidar una base naval conjunta en la ciudad de Ushuaia.

El pronunciamiento marca una fractura con la línea discursiva que el propio mandatario sostenía antes de llegar a la presidencia. Durante la campaña de 2023, Milei había expresado su admiración por Margaret Thatcher —figura ineludible de la guerra de 1982— calificándola como "una de las grandes líderes de la historia de la humanidad". En diversas entrevistas con medios internacionales como la BBC, había manifestado que cualquier resolución sobre el estatus del archipiélago debía contemplar obligatoriamente la voluntad y la autodeterminación de los isleños, comparando la disputa territorial con un contrato condicionado a la aceptación de los actuales ocupantes. La disrupción de este nuevo enfoque soberanista expone determinantes externos que reconfiguraron la postura oficial de la noche a la mañana.

El factor Ormuz: el mensaje de Washington a la Royal Navy

La adopción de este discurso en el seno de un gobierno caracterizado por su liberalismo económico tiene una explicación geopolítica trazada desde el Pentágono. La alocución sobre Malvinas opera como un instrumento de presión triangulada desde los Estados Unidos hacia el Reino Unido, con epicentro en el desgaste naval del Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo.

En esa región crítica para el tránsito del 30% del volumen global de contenedores, la Marina de los Estados Unidos debió asumir casi en soledad el combate contra las milicias hutíes. El Reino Unido, afectado por problemas de reclutamiento y limitaciones técnicas estructurales (como las severas averías de propulsión de sus destructores Tipo 45 y la baja programada de sus fragatas Tipo 23), no logró sostener el despliegue naval continuo que Washington le exigía.

Como represalia táctica ante esta retracción, la Casa Blanca habilitó y respaldó el reclamo retórico de Argentina sobre el Atlántico Sur. El mensaje del Departamento de Estado a Londres es directo: si el gobierno británico no incrementa su gasto en Defensa al 2,5% de su PIB para asumir mayores responsabilidades globales, el paraguas diplomático estadounidense que estabiliza el conflicto por las islas dejará de funcionar. En este esquema, Argentina actúa como un vector para forzar un cambio en el presupuesto militar de Gran Bretaña.

Leyes vigentes y la encrucijada del petróleo

Durante la cadena nacional, Milei anunció el envío al Congreso de proyectos de ley para sancionar a las empresas que exploten recursos naturales en Malvinas sin autorización de Buenos Aires. Sin embargo, el contraste de estos anuncios con los registros legislativos demuestra que el marco punitivo ya existe y su falta de aplicación responde a una decisión geopolítica.

La extracción en el archipiélago se concentra en la cuenca Malvinas Norte, en el yacimiento Sea Lion, el cual proyecta en su primera fase la extracción de 80.000 barriles diarios de crudo mediante una inversión de 1.200 millones de dólares utilizando una plataforma flotante (FPSO). El operador principal del yacimiento, con el 65% de las acciones, es Navitas Petroleum, una corporación con sede en Herzliya, Israel.

El andamiaje legal para sancionar a esta empresa ya es ley. La Ley Nacional 26.659 (promulgada en 2011 y endurecida en 2013) tipifica penas de prisión de 5 a 15 años para directivos, decomiso de equipos y multas millonarias por operar sin permiso estatal. Más aún, la Secretaría de Energía de la Nación emitió la Resolución 179/2022, que declara explícitamente "ilegales y clandestinas" las actividades de Navitas Petroleum, inhabilitándola por 20 años. Ejecutar embargos o alertas rojas contra una corporación israelí colisiona frontalmente con la política exterior del actual gobierno, que tiene a Israel como su principal aliado internacional. Esta contradicción material reduce el anuncio presidencial a una retórica sin impacto penal.

La militarización del sur y la injerencia del Comando Sur

El discurso presidencial se cimenta sobre el avance territorial y la doctrina de seguridad que Estados Unidos despliega en Tierra del Fuego. El proyecto de la base naval en Ushuaia al que hace referencia el gobierno no es una novedad: corresponde al Polo Logístico Antártico, una obra que cuenta con piedra basal y fondeo nacional desde 2022, iniciada bajo la gestión del entonces ministro de Defensa Jorge Taiana.

La actual disputa radica en su modelo de administración y en su alineamiento. Este viraje coincide con la agenda de la generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur, quien concretó tres visitas a la Argentina en dos años. El aval estadounidense a la retórica soberanista argentina exige a cambio la exclusión total de la República Popular China en la Patagonia. Washington presiona para desmantelar la base de observación espacial operativa en Neuquén desde 2017 y para vetar cualquier acuerdo que permita el financiamiento de Beijing en puertos australes. En esta dinámica, Argentina asume el rol de garante del control marítimo estadounidense en el Pasaje de Drake, operando bajo un esquema de subordinación logística directa.

Los principales puntos del discuso presidencial

La respuesta de Londres: "Un debate del pasado"

Las declaraciones generaron respuestas institucionales inmediatas por parte de Gran Bretaña, enfocadas en desestimar cualquier impacto jurídico o comercial. Los principales medios británicos y el Foreign Office abordaron el episodio minimizando su trascendencia y calificando el reclamo de soberanía como un tema zanjado.

Los portavoces oficiales del gobierno del Reino Unido recalcaron de manera unánime los resultados del referéndum de 2013, en el cual el 99,8% del padrón electoral en el archipiélago votó a favor de mantener su estatus como Territorio Británico de Ultramar. Desde Europa dejaron en claro que la discursiva generada en Buenos Aires no alterará los presupuestos operativos del Complejo Militar de Monte Agradable (Mount Pleasant) ni paralizará la estructuración financiera del proyecto petrolero Sea Lion.

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