3 de agosto de 2026 - 08:43 Por Uriel Salamon Mientras Donald Trump aprueba nuevos aranceles que afectan la economía brasilera y mantiene una " guerra dialéctica" con Lula Da Silva, los negocios avanzan por carriles paralelos, incluso en áreas sensibles como seguridad y defensa. La posible venta de misiles de misiles antiaéreos FIM-92K Stinger estaría valuada en U$S 330 millones y ya fue notificada al Congreso de EEUU.
Equipamiento militar de EEUU en reemplazo del ruso
La novedad ya fue notificada por el Departamento de Estado al Congreso estadounidense para la aprobación de la operación, englobada dentro del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS), y valuada en U$S 330 millones. Más allá de la operación comercial, lo interesante apunta a que con esta compra, el ejército brasilero en busca de fortalecer sus capacidades antiaéreas, reemplazaría a los sistemas de origen ruso como los IGLA-S la complejidad para garantizar la disponibilidad y sostenibilidad de los IGLA-S.
Los misiles de fabricación estadounidense representarían un genuino avance en la modernización que apunta Brasil para sus capacidades de defensa, ya que El sistema Stinger es uno de los más reconocidos a nivel mundial desde su entrada en servicio en los años 80. Su reputación se debe a su eficacia en la defensa antiaérea portátil. La versión FIM-92K Block I, que Brasil recibirá, ofrece mejoras electrónicas significativas. Estas incluyen una mayor vida útil y una capacidad adaptada a desafíos modernos, como combatir drones y amenazas de baja altitud.
Según la información vinculada a la operación, el Gobierno de Brasil solicitó la compra de cien misiles FIM-92K Stinger Block I, incluyendo el siguiente equipo: lanzadores; asistencia de ingeniería; servicios de apoyo a la integración; servicios de apoyo técnico, logístico e ingeniero del Gobierno de EE. UU. y de contratistas; y otros elementos relacionados con la logística y el apoyo al programa. Los estadounidenses consideran "Esta venta propuesta permitirá a Brasil asumir una mayor responsabilidad en sus propias operaciones de seguridad territorial y antidrogas dentro de sus fronteras y esfera regional.
El misil que venderá EEUU a Brasil
La guerra comercial mientras los negocios siguen
Más allá de esto, el Gobierno de Estados Unidos avanzó esta semana en la decisión de imponer nuevos aranceles del 25 % a miles de productos de Brasil, país con el que ya mantiene, por cuestiones ideológicas, una tensa relación. El arancel adicional que Estados Unidos anunció el miércoles sobre parte de los productos procedentes de Brasil afectará a exportaciones brasileñas por unos US$ 11.200 millones (casi el 30 % del total), según cálculos de la Cámara Americana de Comercio para Brasil (Amcham Brasil).
De hecho, Brasil decidió presentar una solicitud formal de consultas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Gobierno brasileño cuestiona dos paquetes de tarifas aprobados por Washington al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense de 1974. La misma sostiene que Estados Unidos está aplicando un trato menos favorable a determinados productos brasileños que a mercancías similares procedentes de otros miembros de la organización, lo que vulneraría el principio de nación más favorecida recogido en el artículo I del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994. Brasil considera que las tarifas estadounidenses discriminan sus exportaciones frente a productos similares procedentes de otros países miembros de la OMC.