28 de julio de 2025 - 16:17 Por Lucas Garcia A un año del fraude electoral que consagró a Nicolás Maduro como presidente en unas elecciones ampliamente denunciadas por su ilegitimidad, los venezolanos volvieron a mostrar su rechazo. El domingo 27 de julio, en las elecciones municipales, se repitió la postal ya conocida: centros de votación vacíos, calles desoladas y una participación ciudadana mínima.
Tal como había ocurrido el pasado 25 de mayo en las elecciones regionales, el régimen chavista no logró movilizar al electorado. A pesar de los intentos por mostrar una jornada “normal”, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió extender dos horas el cierre de los comicios, justificando una supuesta “alta afluencia”, cuando en realidad predominó la ausencia masiva de votantes.
En los principales colegios del país, solo se veían jueces de mesa, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y algunos funcionarios del régimen. La población, en cambio, optó nuevamente por la abstención como mecanismo de protesta frente a un sistema electoral que consideran viciado, carente de garantías y manipulado para legitimar al chavismo.
María Corina Machado levanta la voz
La líder opositora María Corina Machado, referente de Vente Venezuela, fue contundente en sus declaraciones: “Ya ni engañar pueden. Han usado toda la plata de los venezolanos para la corrupción, la represión y las mentiras”. También afirmó que “todas las caretas se cayeron”, aludiendo a la falta de apoyo visible en las calles y en redes sociales.
Machado sostuvo que la libertad de Venezuela será el mayor golpe contra el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo en América Latina. En sintonía, el senador estadounidense Marco Rubio reafirmó que Maduro no es el presidente legítimo del país y que su régimen “opera como una organización narcoterrorista” vinculada al Cártel de Los Soles.
Maduro endurece la represión
Mientras tanto, el oficialismo busca consolidar su poder en todos los niveles. Actualmente controla 212 de las 335 alcaldías del país, incluida la estratégica municipalidad Libertador de Caracas, y pretende arrebatar a la oposición sus últimos bastiones. Una de las señales más alarmantes es el encarcelamiento del alcalde opositor de Maracaibo, bajo cargos de corrupción que muchos consideran fabricados.
Maduro, al votar en Caracas, minimizó las críticas internacionales y defendió el proceso: “Nos importa un pito lo que diga el imperialismo. No pelamos una elección”. El mandatario ya proyecta una reforma constitucional para el próximo año, aunque hasta el momento no se conocen detalles concretos de la iniciativa.
A doce meses del controversial triunfo que le permitió extender su poder, la nueva elección mostró que la legitimidad del chavismo está más erosionada que nunca. La participación fue mínima, el respaldo popular escaso, y la desconfianza en el sistema electoral sigue siendo el principal motivo de resistencia silenciosa por parte del pueblo venezolano.