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sábado 20 de abril de 2024

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Masacre en Moscú

Un golpe a Putin que traerá inconmensurables consecuencias

El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) sacudió la escena internacional al perpetrar un atentado demoledor contra el ego de Vladimir Putin.

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Un grupo de hombres armados ingresaron a un teatro de Moscú donde iba a tocar una popular banda y abrió fuego contra el público, dejando hasta el momento 62 muertos y más de 100 heridos. Desde el Kremlin hablan de atentado terrorista y subieron el alerta en todo el país, prohibiendo los encuentros masivos y reforzando la seguridad en los aeropuertos. La conmoción en el gobierno y la sociedad son mayúsculas.

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ISIS, otra vez en la primera plana

En la práctica, ISIS se adjudicó el atentado. Se trata de una reaparición impactante de la filial afgana de este grupo que llegó a formar un califato en pleno siglo XXI. Una alianza internacional occidental, con la colabriación de Rusia e Irán, lo redujo prácticamente a la nada, pero hoy quedó demostrado que sigue vigente. Logró lo que nadie pudo: conmover a Putin.

Según los expertos, ISIS tiene en la mira a Rusia desde hace mucho. No se olvidan de la invasión soviética de Afganistán y de las guerras en Chechenia, vistas como una prueba de una cruzada rusa contra los musulmanes. Mucho mas recuerdan su reciente alianza con el sirio Bashar al Asad e Irán para sacarlos de Siria. De confirmarse su autoría Putin abriría otro frente de guerra. A Ucrania y Occidente, se sumaría el terrorismo islámico, que pega donde más duele: en la población civil, en situaciones cotidianas de la vida.

Con este golpe, reingresó a la escena grande de la política mundial, de la peor manera, claro. El grupo, muy diezmado tras la ofensiva occidental, y disperso en distintas partes del mundo a través de células de muy pequeña escala, demostró su vigencia. Sin dudas es un viejo conocido que reingresa al tablero mundial en un momento de suma tensión, con dos guerras que lejos parecen estar de terminar. Habrá que ver los próximos pasos del grupo terrorista y, sobre todo, cómo actúan los países centrales al respecto. ISIS demostró que su enemigo no solo es Occidente. Parece surrealista pensarlo, pero ISIS puede presentarles a las grandes potencias una oportunidad para la cooperación. Quizá los una el espanto.

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En acción. Los terroristas de Estado Islámico.

En acción. Los terroristas de Estado Islámico.

Un gran golpe en un mundo al borde del colapso

Esto se daría en un muy inoportuno momento: el conflicto en Ucrania amenaza con expandirse al resto de Europa. Hace unas semanas esto parecía imposible, hoy ya no. Sin ir más lejos, en las últimas horas, el vocero del Kremlin así lo vaticinó. Dimitri Peskov aseguró que Rusia está «en estado de guerra» debido a la implicación occidental en Ucrania. Según Peskov, todo comenzó como «una operación militar especial», pero «en cuanto se reunió este grupito, cuando Occidente se inmiscuyó del lado de Ucrania, para nosotros esto se convirtió en una guerra». «Estoy convencido de ello. Y todos deben comprenderlo», añadió.

Por si hacía falta, los ucranianos ya avisaron que no tuvieron nada que ver. Quedar relacionado con semejante masacre significaría una escalada de la guerra que tendrá consecuencias inimaginables. Los recientes ataques sobre Kiev luego de más de 40 días marcan que Putin busca seguir desgastando y amenazando a Ucrania y a sus socios occidentales. La responsabilidad de Ucrania en este atentado podría abrir una nueva fase en el conflicto. Pero la de ISIS también.

La autosuficiencia de Putin encontró límite

Los servicios de inteligencia occidentales habían advertido sobre la posibilidad de un ataque terrorista en Rusia. Tanto la CIA como el MIG, los servicios de inteligencia estadounidense y británicos, respectivamente, le comunicaron al FSB, su par ruso, que algo de este estilo podría suceder. Sin embargo, Rusia hizo caso omiso, quizá por prepotencia. Un intento fallido en una sinagoga en Moscú parece que despertó la alarma. Putin las subestimó y las usó para reforzar su relato anti occidentales que prende fuerte en gran parte de la sociedad rusa. Habló de chantaje y de intento de desestabilización. Tenga razón o no, lo cierto es que el atentado sucedió y que ahora deberá resolver rápido qué hace. Y, sobre todo, cómo contraataca.

Embed - Estado Islámico reivindica ataque contra Rusia.

De todas formas y mas alla de quien se lo adjudique, será Vladímir Putin quien decida quien deberá pagar por la matanza terrorista en un teatro en Moscú. Así fue siempre. No tendrá ningún tipo de contemplación porque no perdonará que le arruinaran uno de sus mejores momentos: acaba de legitimar su poder en unas elecciones que armó para eso y en el frente de batalla, logró contener la contraofensiva ucraniana apoyada por occidente y ahora aparece marcando la agenda de la guerra. Quizas el mundo todavía no vio hasta donde puede llegar Vladimir Putin.

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