A 5 meses del inicio de la guerra con Ucrania, está claro que Rusia ya está al tanto que las pérdidas humanas y materiales son más altos que lo que preveía. No obstante, lo quizás estaba fuera de cálculo, al margen de las viejas y extendidas relaciones entre ambos regímenes, iba a ser la necesidad de recurrir a Irán para recomponer parte de estas pérdidas materiales.
Rusia y un acercamiento bélico con Irán
Si bien, desde el Kremlin, el discurso indica que el viaje de Vladimir Putin a Teherán, tiene que ver con el desarrollo de un diálogo de confianza sobre los temas más importantes de la agenda bilateral e internacional, desde la Casa Blanca alertan que la gira, la primera que emprende Putin fuera de los límites de lo que fue hasta los 90´el bloque soviético, ya que si salió de Moscú, pero para ir a Tayikistán y Turkmenistán, desde que comenzó la guerra con Ucrania, tiene que ver con recomponer la línea de ataque debilitada.
Si bien los vínculos entre Rusia e Irán llevan años, donde han compartido intereses sobre la presencia en Siria, EEUU sospecha que Rusia está buscando reabastecer sus castigadas Fuerzas Armadas con cientos de drones de vigilancia armados y desarmados de Irán para usarlos en la guerra en Ucrania, expertos considerar que esto también apunta a encontrar un proveedor a largo plazo de una tecnología de combate crucial. Desde la Casa Blanca creen que la primera comprar abarcaría al menos 300 aparatos y que comenzarían a entrenar a las tropas rusas sobre cómo usarlos a partir de este mes.
Irán encontró en la fabricación de drones, una forma de desarrollar potencial militar, pudiendo sortear las dificultades que le generan los embargos económicos vigentes, al respecto, Irán ha desarrollado un extenso inventario de drones producidos en el país de diferentes capacidades y rangos. Ha utilizado algunos de esos drones en ataques contra los estados del Golfo Pérsico y ha proporcionado algunos de ellos a sus representantes regionales para su uso en tales ataques, como son los casos de Hezbollah en el Líbano, a los rebeldes Houthi en Yemen y a las milicias chiitas en Irak.
Por otra parte la visita de Putin a Teherán coincidirá con la del presidente turco Recep Erdogan, con quien también mantendrá un encuentro bilateral, al margen de su pertenencia en la OTAN, juega con su posición estratégica, como lo hemos marcado en una nota anterior.