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El relato para entenderlo todo

Rusia y la disidencia de su pueblo, en primera persona

Relato de Stanislav Chernitsyn, un Dramaturgo ruso que vivió gran parte de su vida bajo el mando de Putin en Rusia y que hace unos días reside en Buenos Aires.

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13 de junio de 2022 - 09:57 Por Redacción El Archivo
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Esta carta fue publicada en las páginas de Facebook de decenas de dramaturgos rusoparlantes el pasado 28 de febrero de 2022. Yo mismo firmé y publiqué esta carta. Una semana después, el 3 de marzo, eliminé esta publicación de mi página, así como muchas otras publicaciones contra las autoridades y el gobierno de Rusia, contra las guerras en Georgia en 2008 y en Ucrania en 2014, contra la persecución de Navalny y el fraude de las elecciones en la Federación Rusa. En la noche del 2 al 3 de marzo, limpié de mis redes sociales todo aquello por lo que podría ser arrestado bajo las nuevas leyes que aparecieron en cascada por aquellos días. Tenía miedo y estaba muy avergonzado de ese miedo.

Me avergüenzo de ese miedo incluso ahora, mientras escribo estas líneas, estando fuera de Rusia. Desde hace tres semanas, mi esposa y yo estamos en otro país, en el marco de una relativa seguridad y de una emigración incierta. La “toma de conciencia” que había vivido durante los últimos años de estar viviendo en un país gobernado por una dictadura fascista no me llegó de golpe a finales de febrero o principios de marzo. Lo supe durante años. Comprendí que vivo en una tierra caliente y ardiente, rodeado de gente que tiene los ojos vendados y corre hacia el abismo. El fuego siempre estuvo y el 24 de febrero de 2022 se descontroló por completo.

Éste texto que usted está leyendo, no está escrito con el fin de que sienta por mi simpatía o pena. De alguna forma, este texto es un intento de auto-justificación o un argumento de autodefensa. Justificarse es estúpido, justificar a Rusia es criminal. Espero que este texto sirva como un diálogo, porque de verdad quiero llegar al corazón del que lee. Quiero explicar cómo fue que se bifurcaron los caminos, cómo un sinfín de oportunidades perdidas y decisiones desagradables han llevado al pueblo ruso, incluyéndome a mí, hasta donde estamos ahora.

PRIMERA PARTE

Acto primero

Otoño de 1999, ocurren una serie de ataques terroristas en algunas ciudades de Rusia. Las explosiones truenan por la noche, destruyendo edificios residenciales, hay cientos de muertos. Veo que los adultos están aterrorizados, tienen miedo, buscan protección. Yo tengo 14 años, estudio en la escuela y tengo poco interés en lo que está pasando en el país. Leía a Kafka y Sartre, Mishima y Hemingway, Ken Kesey y Arthur Rimbaud, Nabokov y Lermontov. Entonces, los adultos para mí son en su mayoría personas grises y estúpidas terriblemente aburridas. Se quejan de la grandeza soviética perdida, de la derrota en la Guerra Fría, de la Primera Guerra Chechena, del default de 1998, de la falta de trabajo, de comida decente, de perspectivas de futuro, de la corrupción y los políticos ladrones impunes. Vergüenza y apatía, miedo e ira, estupidez y mezquindad: de esto está formado el mundo de los adultos. En mi mundo: solitario contra el sistema, luchador contra Leviatán, héroe contra los hipócritas. En general, debería estar agradecido por la ocasión, crecí y me formé en un momento histórico, sorprendente para Rusia. Tiempos en los que yo al estado no le importaba un carajo. En ese entonces el estado no tenía la fuerzas ni ganas de engañarme con relatos de grandeza o una misión histórica. Y yo estaba muy agradecido por eso.

Acto Segundo

Año 2001. El submarino "Kursk" se está hundiendo, los marineros piden ayuda. Solo los submarinistas noruegos pueden ayudarlos. El joven y confiado presidente Vladimir Putin rechaza la ayuda del exterior. Los marineros están muriendo todos, uno a uno. Las esposas de los marineros en una reunión con el presidente comienzan a gritar, exigen justicia. A Vladimir Putin eso no le gusta (imagina que las esposas son plantas, falsas y todos es un juego armado de la oposición). Fue la primera y última reunión de este tipo entre el presidente y las familias de los submarinistas del Kursk. Desde entonces, las personas que tenían algo que decir o preguntarle a Vladimir Putin ya no podrán verlo. Pero Vladimir Putin sí aparecerá en el programa de Larry King, y cuando pregunte qué pasó con el submarino Kursk, reluciente bajo los reflectores y sonriendo desagradablemente, responderá, a su estilo, ingeniosamente: "Se hundió".

¿Qué más necesitábamos saber sobre esa persona a partir de ese momento?

La sociedad sigue con miedo e incertidumbre. Pero los adultos están convencidos que este joven presidente pondrá orden en el país. Dicen: “al menos no es un viejo alcohólico soviético como Yeltsin”. Y todavía estoy en la escuela, ya estoy escribiendo ficción. Observo, recién inaugurado, MTV Rusia (exponente de la perniciosa influencia de la podrida cultura occidental). Estoy dolorosamente enamorado, no correspondido, de una compañera de clase y la política está cada vez más lejos de mí. He vivido mi propio drama, y el "Arma de Chejov" se cierne sobre la pared, lejos en las sombras.

Acto Tercero

Año 2003. Viéndolo desde cerca, la cantidad de opciones posibles (sin derramamiento de sangre) se reduce drásticamente. El presidente está ganando la Segunda Guerra Chechena, como nos dicen los canales de televisión leales al gobierno. Y se empiezan a cerrar los canales de televisión no-leales. Muy en un segundo plano, periodistas de investigación independientes empiezan a ser asesinados, pero hasta ahora a poca gente le importa. El Presidente habla en términos muy duros con los terribles oligarcas, con esos capitalistas malos que asustaban a nuestros abuelos, papás y mamás. A la abuela y al abuelo les encanta el presidente. Les gusta el orden. Me gusta que en la calle los bandidos no disparen con ametralladoras como en los 90. Todavía hay poco dinero y casi no hay trabajo. Pero el "dios que mueve las máquinas" ya está cerca, los precios del petróleo y el gas están subiendo.

Soy estudiante, entiendo que el mundo es mortal, la alegría y la tristeza en él son pasajeras, bebo mucho alcohol, conozco mujeres, miro a Godard y Gaspard Noé, leo Houellebecq y Michel Foucault, escucho a Joy División y The Doors, y escribo terribles textos narcisistas y pretenciosos. Y, por supuesto, no me olvido, junto con el resto de los mismos "intelectuales", de regañar a nuestro país, nuestro gobierno y a la vieja-nueva iglesia.

Acto Cuarto

Verano 2008. La selección rusa de fútbol se desempeña bien en el Campeonato de Europa. La selección rusa de hockey sobre hielo gana el campeonato mundial por primera vez en 15 años. El país está inundado y rebalsado con dinero del petróleo. La gente tiene lavadoras nuevas y buenos refrigeradores en sus casas, hay ropa de moda en las tiendas. Ahora puedes comprar teléfonos espectaculares que luego no te robarán en las calles. En casa, todos tienen televisores anchos, desde los cuales todos los días cuentan lo maravilloso que vivimos gracias a Vladimir Putin. La gente vive como si tomara un traguito, sonríe, compra cosas, espera el futuro, respeta a su país, se burla de los extranjeros. Y todos los extranjeros, según la tele, son nuestros amigos. Sí, y qué más pedir, no hay atentados terroristas, los oligarcas no joden, los ladrones han huido a otro lado (tal vez al Parlamento, pero a quién le importa). Además Putin decidió irse y ya no será presidente. Y el que viene a reemplazarlo, es aún más joven y su rostro no es de un agente del KGB, sino uno de carita dulce y decente. Es una pena, por supuesto, que tuviéramos que bombardear esta estúpida Georgia. Pero qué hacer, Saakashvili está ahí, no está bien claro quién o qué este tipo se creyó que es.

Bueno, estoy desapareciendo del Internet, bebiendo en serio por primera vez y, francamente, no escribo nada de nada. Me siento como un "extraño en esta celebración de la vida". Finalmente, leí a Solzhenitsyn y Shalamov, Dovlatov y Venedikt Erofeev. Por primera vez conozco la frase “emigración interna”, por primera vez miro el mapamundi en busca de otra cosa.

SEGUNDA PARTE

Acto Quinto

2011. Ahora todo dará vueltas mucho más rápido. Hay un giro dramático de la historia aquí. Por supuesto, la crisis de 2008 nos golpeó. Por supuesto, la oposición ahora arma manifestaciones de protesta, critica a Putin en Internet, quien, aparentemente, va a volver a la presidencia, pero esto no es seguro. Y la mayoría de los ciudadanos de la Federación Rusa permanecen en una dichosa ignorancia y borrachera.

Creo que aquí es donde me llega el momento de subir al escenario. He madurado intelectualmente, escribo decentemente, leo y veo solo lo que vale la pena. Termino mi segunda carrera universitaria y trabajo en las principales instituciones culturales de cualquier ciudad en la que decida vivir. No tengo miedo del Estado, no tengo miedo de las autoridades artísticas, voy a las marchas y manifestaciones, sigo adelante. Escribo obras de teatro irónicas en las que critico las acciones de los corruptos, políticos ladrones y la estupidez del pueblo ruso.

"El Pueblo que sacrifica su libertad en pos de la seguridad, se queda al final sin libertad y sin seguridad".

Me burlo de la crueldad y la mezquindad en mis textos. ¿Qué hay? Estoy dispuesto a lanzar mi cuerpo atormentado frente a este poder maldito, estoy dispuesto a convertirme en una víctima, un cometa que ilumina esta oscuridad opaca y brillante del régimen criminal. Estaba listo para choque y estaba listo para ganar o morir.

Acto Sexto

Año 2015. Como usted comprenderá, todos los eventos más terribles permanecen detrás de escena de nuestra historia. En 2011 y 2012, la policía dispersará violentamente miles de manifestaciones de la oposición. Decenas de personas irán a la cárcel. El caso de las Pussy Riot marcará claramente dónde acaba el arte y empieza el crimen en Rusia. Putin volverá a la presidencia de forma totalmente inconstitucional. En esto lo ayudarán cientos de figuras culturales que lo apoyarán públicamente, y en conversaciones privadas se reirán y evaluarán por cuánto han vendido su lealtad. Rusia desencadenará una guerra en el este de Ucrania, anexará Crimea. Nemtsov morirá y un Boeing MH-17 será derribado.

Pero ¿qué pasa con la gente común? ¿Dónde están los ciudadanos? La mayoría bromea sobre la estúpida Europa ahora gobernada por homosexuales, según les dijeron en la televisión. Y algunos disidentes adquieren la habilidad de cerrar rápida y firmemente los ojos y los oídos. Para aquellos mayores de 50 años en ese momento, esta habilidad es bien conocida por haberlo ya vivido durante la Unión Soviética. Transmiten datos valiosos a los jóvenes. Los jóvenes se portan mal y se quejan van a prisión y los jóvenes que se portan bien progresan y se compran cosas.

Yo también iba a progresar, pero no estaba claro dónde y ni cómo. Empecé a ganar dinero como escritor dramaturgo, pero todo esto ya no era importante. Para ser honesto, en ese momento de mi vida había poco de lo que era consciente, excepto el horror de la realidad política de Rusia. Empecé a involucrarme y participar como fiscal electoral en mi ciudad, observé, revisé, controlé durante las elecciones. Puse en práctica la teoría de llevar a cabo pequeñas acciones individuales. Aún así… me estaba hundiendo más y más en la depresión... Un colega escritor me dijo muy seriamente que Boris Nemtsov fue asesinado por otros opositores para elevar sus índices de popularidad. Otro escritor (lo siento, pero no miento) me convenció de que el Boeing derribado sobre Ucrania estaba cargado de cadáveres rancios y fue derribado para culpar a la hermosa Rusia. Y hubo decenas de cínicas figuras de la cultura que, con el toque mágico de los dineros del poder… levantaron su vos muy poco, y nada.

Acto Séptimo

Invierno de 2017. Aquí habrá poca política. Habrá pocos ciudadanos de la Federación Rusa, pocas personas y habrá poca intelectualidad creativa. El personaje principal soy yo. Bebo vodka todos los días, ya no creo en un futuro brillante. Ya no creo en el arte, no escribo ni leo nada. De alguna manera trabajo en un puesto de dirección en un teatro provincial. Me dedico a la puesta en escena de "Crimen y castigo" de Fyodor Dostoievski. La actuación está puesta en escena por un joven director. Está igual de asustado, igual de desconfiado de todo. También es cínico y está enojado. Todas las noches nos emborrachamos y hablamos de lo libres e inteligentes que somos y de estar por encima de toda esta sociedad de hipócritas y conciliadores. No confiamos en nosotros mismos. Por la mañana en el ensayo, los actores, por supuesto, no entienden nada de nuestro dolor y nuestra lucha. Fue el invierno más oscuro y frío de mi vida. Ese invierno aprendí una lección maravillosa: es imposible seguir siendo una persona normal en un estado en el que el fascismo se acerca lentamente a tu hogar, como en una pesadilla. Tarde o temprano, este fascismo penetrará en ti. Una persona no es capaz de construir límites lo suficientemente fuertes dentro de sí misma para detener esta crueldad y esta agresión. Esa puerta que te conecta con todo lo que te es querido, con los que amas, con lo que crees, será el hueco por la que entrará el fascismo. Y el día en que todo en lo que crees se derrumbe, el día en que todo lo que había dentro de ti se derrumbe, cuando te quemes para deshacerte del mal que ha penetrado en tu interior, verás que estás todo envenenado, todo, hasta el última célula.

TERCERA PARTE

Acto Octavo

Primavera 2021. Tengo 35 años. He estado viviendo con una mujer durante tres años que pronto se convertirá en mi esposa. Hace mucho que no trabajo en el teatro, hace mucho que no escribo para el teatro. Escribo sólo para mí. Estoy desarrollando nueva literatura, literatura de catarsis y liberación, literatura práctica, literatura de terapia, literatura de mantra. He estado viviendo en Moscú durante tres años y, Dios mío… qué ciudad tan maravillosa. Practico deporte desde hace tres años. Leo 120 libros al año. Saco el miedo, el odio y la crueldad de mí mismo. Estoy aprendiendo a quererme, acostumbrándome a querer a los demás. Vivo en un mundo paralelo, Rusia no me concierne y no la toco. Desde la televisión, que rara vez veo cuando visito a mis abuelas, los monstruos de las pinturas de Bosch me gritan. No entiendo su idioma. Algunos le tenían miedo al Covid el año pasado, algunos ya tenían un presentimiento de guerra, algunos estaban preocupados por las enmiendas a la constitución. Tengo un plan, otra vez, tengo la fuerza, de nuevo. Y tendré palabras, palabras nuevas, palabras reales. Las palabras son mis armas, son mi armadura, son mis células, estoy hecho de ellas. Estoy construyendo una ciudad de palabras que es más fuerte que el miedo, más suave que la crueldad y más brillante que el odio. Estas palabras son más grandes que yo. Y, por supuesto, son más grandes que este país y estos malditos ladrones que lo han secuestrado.

Acto Noveno

5 de abril de 2022. Hay una guerra en marcha. Todo alrededor está cayendo al fondo del abismo. El futuro de aquellas personas que todavía creían en el futuro se está derrumbando. La tranquilidad de aquellos que aún podían engañarse a sí mismos se está desmoronando. Las esperanzas de los que esperaban se está desmoronando. La mayoría de mis amigos está en silencio. Algunos van corajudamente a las manifestaciones. Son arrestados, enfrentan cargos criminales. Muchos se van a Turquía y otros a Georgia. Se van sin plan, sin dinero, sin esperanza. Simplemente se están salvando. Los que quedan borran sus páginas en las redes sociales Facebook y VKontakte. Todo tiembla a nuestro alrededor.

Mi esposa y yo tenemos un plan. Hacemos todo de manera consistente y racional. Al despresurizar la cabina, primero colóquese usted la máscara de oxígeno y luego colóquesela al niño. Nuestros hijos son nuestros parientes y amigos. Tienen que contener la respiración. Miran nuestros preparativos y sonríen, no creen que nos vayamos. ¿Por qué? Me llevaré mi experiencia de resistencia y mis palabras. Suficiente para mi. No le tengo miedo a nada.

El 2 de abril murió mi abuela Tamara como consecuencia del Covid. Ella tenía 85 años. La respetaba y la temía y casi nunca estaba de acuerdo con ella. El 5 de abril, estaba de pie en el cementerio, la tierra congelada de una tumba reciente, a la que bajaron el ataúd, pegado a mis botas. Mi esposa, mi madre y mi hermana estaban de pie junto a mí. Y sobre nosotros brillaba un sol claro y brillante, como en todo funeral, nos observaba el todopoderoso ojo del cielo. Miré hacia arriba, sentí como si hubiese kilómetros de agua sobre mí. Me sentí en el fondo del océano. En lo más profundo. Contengo la respiración, siento que me levanto del suelo y empiezo a flotar lentamente.

Acto Décimo

12 de junio de 2022. Buenos Aires. Estoy escribiendo este texto. Por supuesto que tengo miedo. Tengo miedo por los que amo. Temo por los que quedan. Todos los días pienso en mi madre y mi hermana. Dudo que pueda encajar en una nueva vida. Tengo miedo de las acciones de las autoridades de Rusia. Siento vergüenza cada vez que digo que soy ruso y después de una pausa, tengo que explicar que todo está bien, que estoy en contra de lo que está pasando. No puedo dejar de pensar en los ucranianos que abandonaron sus hogares o que ahora viven bajo los bombardeos en el territorio ocupado. Y no sé cómo escribir sobre ellos ahora. Me parece que en algún lugar en el fondo ni siquiera tengo derecho a hacerlo. A menudo pienso en reclutas rusos de entre 18 y 19 años enviados para ser masacrados. Pienso en sus madres en pequeños pueblos rusos. Estas madres se sientan en sus casitas pobres y miran las noticias sobre las victorias del ejército ruso contra el enemigo, y esperan los ataúdes para irse a casa.

Y por supuesto tengo miedo de firmar este texto con mi nombre. Las consecuencias pueden ser impredecibles. Pero la única forma de ser al menos un poco digno de aquellos a quienes temo, a quienes amo ya quienes quisiera expresar mi apoyo, es firmando este texto.

Stanislav Chernitsyn

Dramaturgo ruso.

Actualmente residiendo en Buenos Aires

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