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Pobreza en Europa

Las maras salvadoreñas también habitan en Europa

Bukele no para de encarcelar a las maras y otros criminales. Sin embargo, estos grupos ni son originarios de El Salvador, ni habitan solo en aquel país

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13 de abril de 2023 - 21:16

En las últimas semanas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, copó las portadas de los principales medios del mundo. Su mega cárcel para recluir a delincuentes fue noticia. Y lo sigue siendo. Para muchos, el plan de seguridad ciudadana impulsado por Bukele es la medida más relevante de las últimas décadas en El Salvador. Su combate contra las maras y otros grupos criminales le valió una aceptación del 91% de la población salvadoreña. Sin embargo, también le valió los cuestionamientos de organismos y organizaciones internacionales por la falta de cuidado de los derechos humanos de los criminales.

Se esté en contra o a favor, lo cierto es que Bukele puso a las maras y al crimen organizado en general de El Salvador en la agenda internacional. Sin embargo, hay dos cosas que poco se conocen sobre estos grupos criminales salvadoreños. Una, que los pandilleros salvadoreños no son originales de El Salvador. La Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18 o Maras Barrio 18 (en origen, Eighteen Street Gang) nacieron en las calles de Los Ángeles, California. Son dos bandas de origen común pero hoy antagónicas, que luego de su expulsión de Estados Unidos hacia finales del siglo XX, recayeron en América central, con El Salvador como principal foco. La otra, más sorprendente aún, que El Salvador exportó a las maras a una de las grandes ciudades del mundo.

Maras en la capital de la moda

Milano es una de las capitales industriales más grandes de Europa y es la más importante de Italia. Además, es la ciudad central de la región más rica y productiva de Italia: la Lombardía. Esta región contribuye con el 22% del PBI italiano. Es decir, un quinto de lo que produce Italia, se produce en la Lombardía. Milano es una de las ciudades más glamorosas de Europa. Su moderno centro financiero y su Quadrilatero della Moda atraen a diario a miles de personas. También lo hace su arte y su historia. Sin embargo, los beneficios no parecen alcanzar a toda la población. Luego de la pandemia, más de un millón de personas cayeron en la pobreza en Italia. De ellas, más de 720.000 residen en la Lombardía. Es decir, un 70% de los nuevos pobres viven en la región más rica del país.

En la marginalidad, en los suburbios de Milano, aunque no tan alejado de la zona más turística y glamorosa de la ciudad, habita un fenómeno singular: el de los pandilleros salvadoreños. Las famosas “maras” tienen en Milano una especie de embajada en Italia. La comunidad salvadoreña más importante fuera de El Salvador, habita en Milano. Se estima que cerca de 45.000 salvadoreños habitan en Milano. No sorprende, entonces, que también lo hagan las maras.

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Italia en alerta por la presencia de las maras salvadoreñas.

Italia en alerta por la presencia de las maras salvadoreñas.

Desde los años 70, muchos salvadoreños eligieron Milano como lugar para emigrar. Lo hicieron en busca de un futuro mejor para sí mismos y sus familias. En general, se emplearon en tareas de baja calificación, como por ejemplo el trabajo doméstico en familias de alta alcurnia. El Salvador exportó trabajo, costumbres, y así familias enteras se radicaron en Milano. Pero, con el correr de los años, esa vinculación con la ciudad también valió para exportar a los pandilleros. En Milano existe un pequeño El Salvador, con todo lo bueno y lo malo que eso implica.

Hacia 2008 las maras salvadoreñas empezaron a hacer pie en Milano. El destino, era lógico, habida cuenta de la enorme comunidad salvadoreña en la ciudad. En Milano había costumbres salvadoreñas, podrían manejar los códigos propios. Al igual que sus connacionales, se ubicaron en el Gran Milano, la concentración urbana más grande el país y una de las más grandes del continente, con 5 millones de personas (una cifra un 20% por debajo de la población total de El Salvador).

En un principio, las Maras Salvatruchas y las Maras Barrio 18, se mantuvieron juntas. Casi como valiéndose una de la otra para hacer pie en el extranjero. Pero luego, hacia 2010, la separación y el odio mutuo ya fueron un hecho. Reclutan a jóvenes que viven en la pobreza y la marginalidad. Conforman sus bases o “ciclas”. Y cometen ilícitos. Todo como en El Salvador. Combaten entre sí por los botines. Se propinan palizas unos a otros, e incluso a veces al interior de cada pandilla. En todo, reina un sentido de pertenencia que es vital. Es un valor pertenecer a la pandilla. Ser pandillero ofrece un reconocimiento que la sociedad no da. Ser pandillero abre oportunidades que el estado no da. Por eso mismo, muchos pandilleros que tienen la chance de salir del mundo de la delincuencia, eligen quedarse. Y por eso es algo tan masivo en El Salvador.

Aunque, por supuesto, articulan con el crimen organizado de la ciudad, en general, no se meten con la sociedad italiana. De hecho, no captan a italianos que no sean de origen salvadoreño. Es decir, no hay una penetración en la sociedad milanesa, al menos por ahora. La violencia y la inseguridad se dan al interior de la comunidad salvadoreña en Milano. Solo toman notoriedad pública cuando los combates se dan en un ámbito más público, o cuando las riñas son muy sangrientas. Tal es el caso de un integrante de las maras, que atacó a un conductor ferroviario al punto de que casi tuvieron que amputarle un brazo. O el de otro pandillero, que tras una persecución en la vía pública fue desfigurado por otros miembros de su banda.

Sin embargo, la sociedad milanesa está alerta. Y mucho más, la policía de Milano, que sigue de cerca el accionar de las maras en la ciudad. En 2005 se conformó una Sección de Criminalidad Extranjera, hoy compuesta por más de 20 miembros, que combaten a las pandillas salvadoreñas, como así también a otras de origen latinoamericano (como los Latin Kings o los Trinitarios). La única diferencia que encuentran las maras entre su país y Milano es la rigurosidad de las fuerzas públicas. Saben que son seguidos de cerca, y que, si son capturados, el destino es inevitable: varios años de cárcel, seguidos de la deportación a El Salvador.

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Recientemente, hubo un intento de desprendimiento de las maras en Barcelona. Pandilleros de la Mara 18 intentaron crear una filial en la ciudad española, aunque sin éxito. La iniciativa fue controlada por la policía local. Lo propio le había sucedido a la Mara Salvatrucha hace casi 10 años.

Milano es un ejemplo de una ciudad que convive con la marginalidad, aunque las noticias que llegan en general tienen que ver con su pujanza económica, con el fútbol o con la moda. Si bien el caso de las maras salvadoreñas tiene un fuerte componente delictivo y no podría decirse que radica solo en la pobreza de los suburbios de la ciudad, sí vale decir que las condiciones en las que viven los salvadoreños que emigraron a Milano generaron las condiciones para que las maras se instalaran allí. En algún punto, la falta de integración de la comunidad salvadoreña con la milanesa ha sido un caldo de cultivo para la instalación de estos criminales en una de las grandes ciudades de Europa.

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