7 de enero de 2026 - 15:26 Por Sarai Avila saraEstados Unidos confirmó la captura de Nicolás Maduro en el marco de una operación ejecutada en territorio venezolano, presentada por la Casa Blanca como una acción dirigida a “restablecer el orden democrático” y avanzar en causas judiciales abiertas en tribunales federales. El Departamento de Estado sostuvo que la detención se realizó “bajo fundamentos legales claros” y que Maduro deberá responder por cargos vinculados a narcotráfico, corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Desde Washington se remarcó que la operación no estuvo dirigida contra la población venezolana sino contra “la cúpula responsable del colapso institucional”. Funcionarios estadounidenses afirmaron que el objetivo es “facilitar una transición política” y convocaron a la comunidad internacional a acompañar el proceso.
China, Rusia, Irán y Corea del Norte: condena y reclamo de liberación
Las principales potencias aliadas de Caracas reaccionaron con comunicados de fuerte tono crítico. China expresó su “enérgica condena” a lo que calificó como una “intervención ilegal en los asuntos internos de un Estado soberano”. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino advirtió que la captura de Maduro “viola principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas” y pidió su “liberación inmediata”.
Rusia se manifestó en términos similares. El Kremlin denunció un “acto de agresión directa” y sostuvo que Estados Unidos “ha cruzado una línea peligrosa”. En un comunicado oficial, Moscú afirmó que la detención “socava la estabilidad regional” y exigió que Maduro sea puesto en libertad “sin condiciones”.
Irán también se sumó a las condenas. El vocero del Ministerio de Exteriores iraní calificó la operación como “un secuestro político” y acusó a Washington de utilizar “la fuerza como herramienta de presión geopolítica”. Teherán señaló que la captura “sienta un precedente grave para la soberanía de los países en desarrollo”.
Corea del Norte, por su parte, denunció una “provocación imperialista” y expresó su “pleno respaldo al pueblo y al gobierno de Venezuela”. Pyongyang afirmó que la detención de Maduro “demuestra el verdadero rostro de la política exterior estadounidense”.
El impacto en los foros internacionales
Las reacciones no se limitaron a comunicados bilaterales. China y Rusia impulsaron debates de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde cuestionaron la legalidad de la operación y advirtieron sobre el riesgo de una escalada diplomática. Estados Unidos defendió su accionar y sostuvo que se trata de un caso judicial y no de una acción militar clásica.
En paralelo, organismos regionales y multilaterales comenzaron a analizar el nuevo escenario venezolano, mientras distintos países evaluaron posibles sanciones, reconocimientos o mediaciones.
América Latina: apoyos, rechazos y posiciones intermedias
En América Latina, la captura de Maduro volvió a exponer una región profundamente fragmentada. Varios gobiernos respaldaron de manera explícita la operación estadounidense. Argentina, Uruguay, Paraguay y Ecuador coincidieron en señalar que la detención abre una oportunidad para “la recuperación institucional de Venezuela”. En comunicados oficiales se destacó que la medida “responde a años de denuncias documentadas” y se reclamó una transición democrática supervisada internacionalmente.
Otros países expresaron una postura crítica. Bolivia, Nicaragua y Cuba condenaron la captura y denunciaron una “intervención extranjera inadmisible”. Desde La Habana se afirmó que la operación “repite esquemas históricos de injerencia” y se reclamó respeto a la soberanía venezolana.
Brasil, Colombia y México adoptaron posiciones más cautelosas. Si bien evitaron respaldar abiertamente a Maduro, también se abstuvieron de apoyar la acción militar estadounidense. En sus pronunciamientos llamaron al “diálogo”, a “soluciones políticas negociadas” y a evitar un agravamiento del conflicto regional.
En Argentina, la captura de Nicolás Maduro abrió una posición oficial de respaldo explícito al operativo estadounidense y encendió un debate político interno sobre la política exterior y la relación con Washington. La Cancillería argentina emitió un comunicado oficial en el que valoró “la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos” en las acciones que condujeron a la captura de Maduro, y definió la operación como un “avance contra el narcoterrorismo que afecta a la región”.
El canciller Pablo Quirno afirmó que Argentina espera que la nueva situación permita que “las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano” puedan ejercer sus funciones conforme a la voluntad popular expresada en las urnas, destacando el liderazgo de figuras opositoras venezolanas.
El presidente Javier Milei también celebró públicamente la detención de Maduro, calificándolo abiertamente como “dictador” y respaldando la ofensiva de Estados Unidos, mientras la Oficina del Presidente destacó en un comunicado oficial que la acción contribuía a contrarrestar lo que el gobierno argentino define como el “régimen socialista” responsable de diversos fenómenos de inseguridad regional.
Repercusiones internas y regionales
Mientras se sucedían las reacciones internacionales, distintos medios reportaron movimientos internos en Venezuela, con refuerzos de seguridad, detenciones selectivas y manifestaciones tanto a favor como en contra de la captura. Organizaciones de derechos humanos alertaron sobre un posible aumento de la represión, mientras actores opositores reclamaron garantías para un proceso de transición.
En el plano regional, analistas señalaron que la detención de Maduro obliga a redefinir alianzas, acuerdos energéticos y estrategias diplomáticas, especialmente para países con fuertes vínculos económicos con China, Rusia e Irán. La captura de Nicolás Maduro dejó abiertos múltiples interrogantes sobre el futuro político de Venezuela y el rol de las potencias internacionales.