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Derechos humanos

Rohingyas: éxodo, hambruna y muerte 

La minoría étnica musulmana Rohingyas es perseguida y desterrada desde hace décadas por el gobierno de su país, Myanmar

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2 de septiembre de 2022 - 18:03 Por Damian Szvalb

A cinco años del mayor éxodo de la población rohingya hacia Bangladesh, los medios de comunicación internacionales volvieron a poner el foco sobre la comunidad bengalí que es perseguida por su propio país, Myanmar, desde hace décadas.

Los rohingya, cuya mayoría son musulmanes, han sido descritos como la "minoría más perseguida del mundo". Miles de personas fueron asesinadas y 745.000 desplazadas en 2017, cuando la comunidad perpetró varios ataques a las fuerzas de seguridad y el gobierno, bajo el mandato de la líder democrática y Premio Nobel de la Paz, Aun Sang Sun Kyi, que respondió con una ofensiva militar cruda, que terminó desplazando a centenares de miles de personas a territorio de Bangladesh. Naciones Unidas, Estados Unidos y otros países han declarado que la respuesta del gobierno se transformó en un "genocidio". Myanmar rechaza la acusación, pero miembros del Estado Mayor deberán responder por la acusación de comisión de crímenes de lesa humanidad.

En la actualidad, casi un millón de rohingyas, la mitad de los cuales son niños, siguen viviendo en condiciones miserables en campos de refugiados superpoblados en Bangladesh. Aunque a salvo de la persecución de Myanmar, los rohingyas lejos están de estar seguros, ya que las instalaciones del campamento suponen riesgos mayores para la comunidad en el corto plazo: construidos con lonas impermeables y varas de bambú, su precariedad aparece como una amenaza ante cada temporada de inundaciones por monzones en la zona, con las lógicas consecuencias sanitarias que esto genera.

Sin embargo, no solo sufren los rohingyas forzados a emigrar hacia Bangladesh. Cientos de miles de personas más están desplazadas dentro de Myanmar, donde continúan enfrentando persecución y violencia. Y aunque las condiciones en los campamentos sean paupérrimas, quedarse en Myanmar para muchos es peor. En gran medida no pueden trabajar, sus movimientos están restringidos y se violan sus derechos humanos. Abundan los asesinatos y las violaciones en grupo. Sus tierras son incineradas. Eso los lleva a escaparse, con consecuencias muchas veces trágicas. Reflejo de esto es la captura de una embarcación con 65 rohingyas por parte del gobierno de facto de Myanmar, en la que 7 adultos se encontraban muertos por falta de alimentos y agua, y muchos otros mostraban un delicado estado de salud. El portal Axios (EEUU) da cuenta sobre los cientos de miles de rohingya y en otros lugares que continúan sufriendo "consecuencias inimaginables" cinco años después de huir de la sangrienta campaña militar de Myanmar (ex Birmania) contra ellos.

Los intentos anteriores de permitir que los rohingya regresen a Myanmar de manera segura han fracasado, y la situación de seguridad en la nación del sudeste asiático sólo se ha deteriorado desde el golpe militar del año pasado. Como en muchos otros ámbitos, la comunidad internacional se ha mostrado impotente para resolver la situación y aliviar el sufrimiento de la comunidad. Mientras tanto, los mayores esfuerzos recaen mayoritariamente en el gobierno de Bangladesh y en las organizaciones internacionales de derechos humanos. Pero la ayuda humanitaria es cada vez menos sostenible, y el conflicto no parece estar ni cerca de encaminarse hacia un principio de solución que devuelva un nivel mínimo de calidad de vida a los rohingyas. En este marco, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM, Naciones Unidas) hizo por estos días un llamamiento a la comunidad internacional "para que actúe de inmediato a fin de garantizar el desarrollo a largo plazo y la asistencia humanitaria sostenible para los refugiados rohingya y las comunidades de acogida".

En el marco del quinto aniversario del brutal ataque a la comunidad, Naciones Unidas, muchos países europeos y Estados Unidos renovaron su apoyo a los rohingya y prometieron ayudar a buscar justicia en los tribunales internacionales. "Apátridas y desplazadas, su difícil situación no debe olvidarse. Los rohingya y sus comunidades de acogida deben recibir apoyo hasta que puedan regresar a casa a salvo", tuiteó Gillian Triggs, alta comisionada adjunta para la protección de la agencia de la ONU para los refugiados. Sin embargo, en la práctica, la situación solo empeora.

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Panorámica del Cox Bazar. ACNUR.

Panorámica del Cox Bazar. ACNUR.

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Rohingyas: éxodo, hambruna y muerte 

Rohingyas: éxodo, hambruna y muerte

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Rohingyas: éxodo, hambruna y muerte 

Rohingyas: éxodo, hambruna y muerte

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