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Otra arista de la invasión

Putin y el deporte como arma de guerra

Vladimir Putin, como buen dirigente autoritario, utiliza al deporte como herramienta para validar la atroz invasión a Ucrania

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13 de diciembre de 2022 - 14:42 Por Damian Szvalb

La invasión de Rusia a Ucrania ya lleva 10 meses y muestra un creciente reposicionamiento de las fuerzas ucranianas en el territorio ilegalmente ocupado por las rusas. Lamentablemente, el mundo ya incorporó el tema a su agenda como algo más de la diaria. El mundo decidió convivir con la invasión de Putin y sus consecuencias y, aunque intenta terminarla, en lo inmediato busca resolver los problemas que la situación genera al propio mundo, más allá de la afectación que esto produce en Ucrania y Rusia.

Desde el 24 de febrero, día en que Putin anunció su invasión a Ucrania, muchos temas fueron abordados desde la comunidad y la prensa internacionales. La mayoría, de impacto concreto para ese mundo, que desde aquel día comenzó a ver cómo su economía sufría las consecuencias de la cruzada del Kremlin, jugador central en la producción de energía, y de la devastación a la que estaba siendo sometida Ucrania, protagonista principal de la producción de alimentos en el mundo. Armas, muertos, estrategias, sanciones, energía, alimentos fueron los temas principales que se utilizaron para contar lo que sucedía.

Sin embargo, un tema poco tratado en los medios internacionales es el rol que el deporte jugó en esta invasión. Por un lado, cómo el deporte fue utilizado por Rusia para sostener su cruzada. Por otro, cómo el mundo reaccionó a la invasión a través del deporte.

El deporte como arma de propaganda

La historia marca un sinfín de casos en los que el deporte ha sido utilizado como herramienta central para sostener regímenes autoritarios y violadores de los derechos humanos. Quizá el caso del mundial de Catar 2022 sea el más fresco. Un país muy cuestionado en el mundo por muchas normas y costumbres, que se sirvió del deporte más famoso del mundo para mostrarse como no es. Pero hagamos un repaso de casos emblemáticos.

Alina Rohach, Analista política del Centro de Diálogo Transatlántico de Kyiv, hizo un repaso en un reciente artículo titulado “El deporte como herramienta de propaganda totalitaria”. Allí, señala que “el deporte es considerado una herramienta de "soft power" y ocupa un lugar importante en la diplomacia y las relaciones internacionales del mundo moderno” y agrega que “los dictadores le han prestado una atención considerable al deporte y vieron en él un enorme potencial para fortalecer su régimen”. El caso más sonante puede ser el de Adolf Hitler y los Juegos Olímpicos (JJOO) de Berlín en 1936. Si bien la Segunda Guerra Mundial no había comenzado, el nazismo ya era un hecho y los JJOO ya lo demostraban: la esvástica fascista acompañó la estética de toda la competición y los atletas judíos fueron vetados. Eso sí: durante la competencia, también se prohibieron las manifestaciones ofensivas contra la comunidad judía. La pantalla debía sostenerse. Si se habla de Hitler, muchas veces también se habla de Benito Mussolini.

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Hitler no había avisado a la comunidad internacional que utilizaría la cruz esvástica como imagen de los JJOO.

Hitler no había avisado a la comunidad internacional que utilizaría la cruz esvástica como imagen de los JJOO.

Si bien no albergó una competencia internacional de semejante trascendencia, el Foro Itálico en la ciudad de Roma, que incluye hoy el mítico Estadio Olímpico de Roma y el predio en el que se disputa el ATP Masters 1000, uno de los torneos de tenis más importantes del circuito, son obra de del dictador italiano, que los construyó en la década del 30 como herramienta de promoción del régimen. En América del Sur, y más acá en el tiempo, la Copa del Mundo de la FIFA de Argentina 1978 probablemente haya sido el caso más emblemático de cómo un gobierno autoritario se sirvió del fútbol para ocultar asesinatos y desapariciones forzadas. Y más cerca aún en la línea de tiempo, la China de Xi Jinping tampoco se perdió la oportunidad. En esta China más abierta al mundo que se desarrolló en este siglo, los Juegos Olímpicos de verano de 2008 y de invierno de 2022 intentaron ser las armas que Xi utilizó para poner a China en la agenda positiva, lejos de las noticias de violaciones a los derechos humanos en el Tibet o en Xinjiang, o de las que cuentan de las libertades cercenadas a su población.

Putin, como Hitler

Vladimir Putin tampoco se la perdió. La Copa Mundial de la FIFA de 2018 lo mostró a él y a su país muy lejos de lo que tan solo una Copa del Mundo más los muestra. La Rusia de 2018 organizaba de manera exitosa el evento deportivo mundial más cautivante y se mostraba al mundo como un país racional, central en el diálogo de la comunidad internacional. La Rusia de 2022 está invadiendo a Ucrania.

La invasión a Ucrania está íntimamente ligada con el deporte. Un dato mencionado por Rohach en su artículo ayuda a entender la afirmación: “la mayoría de los deportistas que tienen títulos deportivos y compiten en competiciones internacionales oficiales son funcionarios públicos. Casi la mitad de las medallas rusas en los JJ. OO de Tokio (2021) fueron ganadas por suboficiales, alféreces y oficiales del ejército, empleados del Ministerio del Interior y la Guardia Rusa”. Tan concluyente como clave para entender las manifestaciones de los deportistas rusos sobre la invasión. Es más, muchos deportistas exitosos son galardonados con grados militares. Como también señala Rohach, “los atletas y representantes oficiales de los países agresores (NdR, tanto Rusia como Bielorrusia) apoyan públicamente y descaradamente las acciones sangrientas del dictador ruso, la matanza de civiles y el genocidio del pueblo ucraniano por parte del ejército ruso”. El ejemplo de gimnasta Nikita Nagorny, tres veces medallista de los Juegos Olímpicos de 2020, encabezando el desfile del Día de la Victoria 2022, o de otros atletas recibiendo medallas con la “Z” que identifica a la “misión especial” sobre Ucrania, así lo demuestran.

EL EJÉRCITO DE DEPORTISTAS DE PUTIN QUE DESAFÍA AL MUNDO

Hoy Putin está usando al deporte como herramienta de validación de la invasión, su cruzada personal más ambiciosa. La presencia de atletas en actos oficiales y las manifestaciones de apoyo en los eventos deportivos que protagonizan son una herramienta central de la cruzada de Putin. En general, los deportistas generan afinidad la población de su país, y Putin se vale de eso. Si los ídolos populares apoyan la invasión, la población debería pensar que lo que está sucediendo en Ucrania es positivo. Obviamente, por fortuna, no todo es tan lineal, ni todos los deportistas rusos apoyan a Putin.

Deportistas rusos: el daño colateral

La comunidad internacional entendió rápidamente la jugada de Putin y tomó medidas. La más simbólica, fue la eliminación de Rusia de la eliminatoria europea camino al Mundial de Catar. El seleccionado de fútbol debía jugar el repechaje frente a Polonia, y ni bien Putin, invadió Ucrania la FIFA lo quitó de la competición. Rusia pasó de organizar el mundial con la FIFA en 2018 a ser excluida de las competencias por la misa entidad en solo cuatro años. El Comité Olímpico Internacional sugirió la aplicación de un criterio similar para todas las disciplinas.

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Putin y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en el marco de la Copa Mundial de 2018.

Putin y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en el marco de la Copa Mundial de 2018.

Otros combinados rusos también fueron excluidos de las competencias internacionales. A nivel individual, muchos deportistas fueron vetados u obligados a jugar sin representación de bandera, apoyasen o no a Putin. Tal es el caso del tenista ruso Daniil Medvedev, top del ránking de la ATP, o de la tenista bielorrusa Victoria Azarenka, otrora ganadora de Grand Slams.

Rusia también fue suspendida por la Federación Internacional de Baloncesto. La Federación Internacional de Voleibol despojó a Rusia de la organización del mundial y vetó a los equipos y clubes rusos de cualquier evento internacional. Asimismo, atletas rusos de remo, badminton, canotaje, hockey sobre hielo, esquí y triatlón fueron excluidos. Sin embargo, aquellos deportes cuyas federaciones son presididas por personas rusas, evitaron aplicar esta sanción. Tal es el caso del esgrima, el tiro y el boxeo.

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