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Ataque a la disidencia política

China y la constante violación a los Derechos Humanos

El régimen comunista de China persigue a los que revelan información de los actos de gobierno. La historia de una científica que tuvo que irse del país.

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4 de abril de 2022 - 17:31

China y la recurrente violación a los derechos humanos: Luego de la Guerra Fría, autores e internacionalistas señalaron que se iba a llevar adelante un período de paz y una transición intersistémica. Lo que estaba claro también es que Estados Unidos tenía el dominio exclusivo del sistema mundial y con una unipolaridad militar expresada a través del funcionamiento de aproximadamente 86 bases en todo el mundo. A partir de ahí, la nación primigenia del Continente Americano buscó aplicar diferentes tipos de políticas como la “guerra humanitaria” para ganar prestigio internacional a través de sus incursiones en Somalia, en la región balcánica y mediando en los conflictos suscitados entre Palestina e Israel y en África.

El atentado del 11 de septiembre marcó un antes y un después en la vida política de Estados Unidos. Además instaló al terrorismo en la agenda y como un serio candidato a cuestionarle el dominio inexpugnable que, por ese entonces, tenía. Ese contexto, además de la crisis inmobiliaria en 2008, hizo que China se metiera de lleno en la conversación y empiece a funcionar como un país capaz de arrebatarle a Estados Unidos el liderazgo de la política internacional. Esto lo hizo de dos formas: primero, el auge del gigante asiático puso en las nubes los precios de los alimentos y de todos los productos de exportación latinoamericanos. Allí se ganó la simpatía de los gobiernos de Lula, Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Evo Morales. Segundo, el crecimiento del 6% de la tasa anual y que repercutió en el Producto Bruto Interno de ese país.

Sin embargo, y más allá de la combinación entre un régimen político autoritario y la apertura del mercado desde el punto de vista económico, el aparato comunista fue denunciado en varias oportunidades por las numerosas persecuciones contra aquellos que piensan diferente al partido dominante en China. Como una suerte de policía del pensamiento y de Gran Hermano al mejor estilo George Orwell, el gobierno de Xi Jinping fue materia de discusión en los organismos de Derechos Humanos Internacionales como Amnistía y Human Rights Watch, fundamentalmente por el tráfico ilegal de órganos y por la excesiva explotación ilegal que recibían aquellas personas que aportaban la mano de obra.

No solo por eso el comunismo chino fue señalado con el dedo de la política internacional, sino también por el impulso de una política fuerte en el control de natalidad y que requería que cada familia tenga únicamente un hijo. Cuando una de ellas tenía dos o más retoños, el gobierno los asesinaba o hacía que la mujer incurriera en un aborto legal. La finalidad de estas medidas era evitar la sobrepoblación que existe en ese país y cuyo incremento demográfico hizo que la producción alimenticia crezca sumado a los servicios de salud, educación y trabajo.

En los últimos tiempos, se supo que el régimen político de China llevó a cabo una serie de detenciones a aquellos ciudadanos que brindaban información del partido comunista del gigante asiático. Un ejemplo de ello fue una conocida tenista que desapareció por haber incurrido en ese acto que, según criterios del gobierno rojo, implican traición a la patria. La razón por la que ocurrió ese hecho se debió a que la tenista de 35 años, Peng Shuai, denunció públicamente al ex viceprimer ministro de China, Zhang Gaoli de agresión sexual. Según declaraciones de la deportista, este hombre que tuvo mucho poder desde 2013 hasta el 2018 la obligó a mantener relaciones sexuales y la convirtió en su amante. Una vez que se dio a conocer esto, Shuai no apareció en público durante más de dos semanas generando preocupación en el mundo del tenis.

También hubo otros casos como el de la periodista china que fue arrestada y condenada a permanecer cuatro años en prisión por publicar información en las redes sociales sobre la gestión que hizo el régimen comunista durante el brote de coronavirus. En ese momento, la comunicadora asiática, Zhang Zhan, arribó a Wuhan para informar el origen del foco infeccioso del covid-19 y también brindó datos de cómo el gobierno de Xi Jinping detuvo a periodistas independientes y hostigó a pacientes con coronavirus. Ese fue uno de los casos en que se encarceló a personas que brindaron información del gobierno comunista en suelo chino.

Por otro lado, el aparato político comunista también detuvo a personas que develaron datos sobre la gestión de gobierno. En ese sentido, Li-Meng Yan aseguró en una entrevista brindada a un medio estadounidense que la jefatura política china mintió acerca de la peligrosidad y fatalidad del coronavirus, como así tampoco brindaron precisiones sobre las investigaciones que se realizaron en Wuhan. Por eso debido a que callaron sus investigaciones y advertencias acerca del efecto del Covid-19, la investigadora decidió emigrar a Estados Unidos para evitar una persecución o un posible asesinato. Una vez en Estados Unidos decidió destapar todo lo que sucedió en China. La cuestión se complicó cuando su marido, considerado un científico muy prestigioso, descubrió en el celular de su mujer mensajes que intercambió con un bloguero y decidió no acompañarla para evitar mayores peligros. Las cosas comenzaron a complicarse cuando el gobierno de China acudió a la ciudad natal de la científica, Quingdao donde varios agentes registraron y destrozaron el departamento donde vivía. Además de eso, la universidad de Hong Kong borró todo rastro de Li-Meng Yan retirando su página web adscrita al claustro universitario, le revocaron el acceso a las webs de la universidad y le prohibió el acceso a los correos de la universidad.

Según Human Rights Watch, el Partido Comunista de China creó un estado de vigilancia de alta tecnología, así como sofisticado sistema de censura de internet para monitorear y eliminar la crítica pública. Ante este escenario, el gobierno de Xi Jinping utilizó su influencia económica para silenciar a críticos y atacar frontalmente el sistema global que resguarda los Derechos Humanos. Dicho contexto permite entender la detención de miles de uigures que están en un campo de entrenamiento en Xinjiang donde les imparten un adoctrinamiento forzado y ataca a cualquier persona que se atreva a cuestionar la autoridad del gobierno de China. Allí tampoco pueden hablar entre ellos ni mucho menos tienen intimidad. Esta última característica evoca el recuerdo de los antiguos totalitarismos donde se le juraba lealtad y se imponía el culto a la personalidad al máximo dirigente de turno.

¿Hasta donde llegará China con este modus operandi? En caso que se queden con el dominio mundial, ¿Qué tipos de principios “exportará” a todo el mundo? En esa variable se asemejaría a Estados Unidos que se dedicó a instalar una suerte de democracia militar en el Sistema Internacional que junto con un fascismo chino determinarían la presencia de un contexto similar a la antesala de la Segunda Guerra Mundial.

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