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China

China: El mercado negro del oro boliviano lleva su nombre

Trabajo forzoso, contaminación ambiental y violaciones a los derechos humanos son consecuencias de la participación china en la explotación aurífera en Bolivia

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6 de diciembre de 2022 - 13:03

Un reciente informe publicado en El Diario de Bolivia alertó sobre la participación de empresas de China en la actividad aurífera en el país sudamericano. La investigación, que cuenta con el respaldo del Rainforest Journalism Fund del Pulitzer Center, fue difundida en diversos medios de comunicación locales e internacionales.

El reportaje da cuenta de la realidad que se vive en el bosque amazónico del norte de La Paz, donde el trabajo en los campamentos mineros es incesante. Hay miles de obreros empleados en las minas que trabajan en zonas estériles, contaminadas y desérticas durante turnos de once horas, en condiciones, al menos, linderas con la violación de convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajo decente. La intensa actividad extractiva desatiende cualquier tipo de noción sobre la sustentabilidad y la protección del medio ambiente, contaminando las aguas de distintos ríos cercanos al Parque Nacional Madidi, una de las reservas de biodiversidad más importantes a nivel global.

Rasgando la superficie de esta problemática es posible constatar que existe una asociación ilícita entre las cooperativas bolivianas -que funcionan de fachada- y un número de inversionistas extranjeros predominantemente chinos. Además, esta devastación de la riqueza natural de Bolivia no sería posible sin la complicidad del propio Estado boliviano. Las cooperativas son las que obtienen los permisos por parte del Gobierno a la vez que ofrecen salarios a los dueños de las tierras explotadas para que trabajen en las minas. Además, China ejerce un poder sumamente asimétrico sobre el país sudamericano en la medida en que es su principal acreedor binacional. En 2021, Bolivia debía al Gobierno chino el 10,3% de su deuda externa, es decir, alrededor de $1.300 millones de dólares.

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Cooperativas auríferas en Beni. Todo apunta a China.

Cooperativas auríferas en Beni. Todo apunta a China.

La ilegalidad como llave para acceder a ganancias millonarias

Catea es una comunidad dentro del municipio Teoponte, hoy uno de los epicentros de la fiebre del oro boliviana. Allí, las operaciones están a nombre de una cooperativa detrás de la cual se oculta una empresa de origen chino que es la verdadera beneficiaria de la extracción del oro y responsable de la constante contaminación del río. De acuerdo con la investigación, el acuerdo entre ambas partes implica que “la cooperativa obtiene entre un 25% y 40% de las ganancias sin trabajar ni poner capital, y la compañía china se lleva hasta un 75% del valor del oro sin pagar impuestos”.

El esquema ilegal que vincula a las cooperativas con las empresas evita a estas últimas pagar un 60% de impuestos. De operar dentro de la ley, deberían pagar hasta un 37,5% de impuesto a las utilidades, un 13% de IVA, un 3% de impuesto a las transacciones y hasta un 7% de regalías para los gobiernos locales donde se ubican las minas.

El gran perdedor en este esquema es el país, y sus comunidades locales, que sufren las consecuencias del impacto ambiental de la actividad extractiva y no obtienen beneficio económico alguno. Los gobiernos regionales solamente reciben un 2,5% de regalías, y se espera que el Estado prevé recibir en un futuro hasta un 4,8% de impuestos, producto de un acuerdo entre el Gobierno nacional y las cooperativas.

Los datos del Ministerio de Minería de Bolivia permiten tener una noción de la dimensión del problema. Según las autoridades, en el primer trimestre de 2022 el 99% del oro producido en el país estaba registrado a nombre de cooperativas y sólo el 1% restante por empresas privadas. Identificar a los actores extranjeros que se esconden detrás de las cooperativas es virtualmente imposible. Hay quienes señalan que ninguno de ellos está registrado en el país y que su modus operandi abarca transacciones en efectivo y por fuera del sistema financiero, vínculos con otras actividades delictivas y venta del oro en el mercado negro boliviano como vía de exportación.

El saqueo del oro boliviano: Empresas chinas ocultas tras cooperativas mineras

Asimismo, las autoridades gubernamentales han informado que en toda la zona del río Beni están ubicadas 146 áreas mineras, de las cuales el 67% está tramitando los permisos para poder iniciar sus operaciones. Sólo el 23% tiene contratos mineros asignados y todos los documentos aprobados para llevar adelante la explotación aurífera. Cabe destacar que el informe detalla que solo en una de las 146 áreas explotadas hay registro de una empresa de aparente origen asiático, aún en etapa de tramitación. Sin embargo, la evidencia es clara. Hay decenas de empresas presentes en Bolivia extrayendo oro sin registro ni control de las autoridades locales.

La huella china

Las minas ubicadas a orillas de los ríos están plagadas de maquinaria de fabricación china. Las compañías que la producen están en su mayoría vinculadas al Partido Comunista Chino. Hay volquetes Howo y productos de Sinotruk Group, ambas marcas de la China National Heavy Duty Truck Group Co., una empresa del Gobierno chino; maquinaria de LiuGong, una empresa estatal china. Sany es otro jugador clave de la industria de construcción a nivel global cuyos productos están en las minas auríferas de Bolivia. Shantui, otra empresa administrada por el Gobierno chino, y líder en la fabricación de bulldozers a nivel mundial, también es parte del grupo de proveedores de las minas.

La presencia del gigante asiático no sólo está en las empresas y la maquinaria, sino también en las decenas de dragas que flotan sobre el río. Usualmente éstas son operadas por ciudadanos chinos. Según la investigación, es probable que sean enviados desde su país de origen a estos lugares recónditos y alejados de los centros urbanos para trabajar a destajo, sin salir de las embarcaciones, sin poder conversar con nadie y ajenos a todo lo que pasa a su alrededor, incluso llegando a ignorar el país en que se encuentran.

El costo para las comunidades locales

Más allá del impacto económico de la actividad extractiva ilegal, las comunidades locales que habitan en las cercanías de las zonas mineras sufren consecuencias derivadas de los graves niveles de contaminación. En septiembre de 2022 se publicaron nuevos datos sobre la contaminación por mercurio en cinco pueblos indígenas de la cuenca del río Beni. Ya había informes anteriores que daban cuenta de que la población Esse Ejja presentaba niveles de este tóxico muy por encima del límite considerado “sin riesgo” -1 parte por millón (ppm)- por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Sin embargo, los datos más recientes recabados por la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), señalan que los integrantes de cinco pueblos indígenas que habitan el Madidi presentan niveles de mercurio tóxicos en sus cuerpos. Las comunidades Lecos (1,2 ppm), Tacanas (2,1 ppm), Uchupiamonas (2,5 ppm), Tsimane-Mosetenes (2,7 ppm), y Esse Ejjas (6,9 ppm) son víctimas de la contaminación por la minería. El estudio indica que los niveles de toxicidad se derivan principalmente del consumo de pescado. El pueblo Esse Ejja es el más afectado y coincidentemente su dieta es la más dependiente del pescado entre las comunidades relevadas.

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