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Polémica iniciativa

Trump y su Junta de la Paz para Gaza: con Milei, Putin y otros líderes internacionales

La iniciativa impulsada por el presidente de Estados Unidos convoca a más de 60 países. Argentina fue invitada como miembro pleno.

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21 de enero de 2026 - 09:54 Por Sarai Avila

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de una “Junta de Paz para Gaza”, un órgano internacional con mandato para supervisar la administración, reconstrucción y estabilidad del enclave palestino tras el conflicto con Israel. La iniciativa fue presentada como un mecanismo de gobernanza transitoria, con participación directa de gobiernos extranjeros y financiamiento internacional obligatorio.

Según la información difundida por la Casa Blanca, el organismo tendría funciones ejecutivas, facultades administrativas y control sobre los fondos destinados a la reconstrucción de Gaza. El proyecto se enmarca en un nuevo plan estadounidense para el territorio, que incluye un esquema de contribuciones financieras por parte de los países miembros y una estructura de decisión centralizada.

Trump sostuvo que la Junta será “una herramienta para garantizar estabilidad, desarrollo y seguridad a largo plazo” y afirmó que “la comunidad internacional debe asumir un rol activo en la reconstrucción de Gaza, sin depender exclusivamente de actores regionales”.

Países invitados y estructura del organismo

La Junta de Paz para Gaza fue presentada inicialmente con una lista de 60 países invitados. Entre ellos figuran Estados Unidos, Argentina, Australia, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España, Brasil, Paraguay, Ucrania, Rusia, China, India, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Marruecos y Sudáfrica, entre otros.

El esquema contempla dos categorías: miembros permanentes y miembros no permanentes. Los primeros tendrían poder de veto y mayor peso en las decisiones estratégicas, mientras que los segundos participarían en la ejecución de políticas, supervisión y financiamiento.

Según documentos oficiales citados por medios internacionales, cada miembro permanente debería aportar una suma inicial de USD 1.000 millones, destinada a un fondo de reconstrucción y administración. Los países no permanentes tendrían compromisos financieros menores, aunque obligatorios.

El rol de Argentina

Argentina fue invitada a integrar la Junta como miembro permanente, y el presidente Javier Milei fue formalmente incorporado al órgano ejecutivo del organismo. La decisión fue confirmada por la Casa Blanca y ratificada por fuentes oficiales argentinas.

Desde el Gobierno argentino señalaron que la invitación fue aceptada y que Milei “valora la posibilidad de que Argentina participe en un espacio internacional de reconstrucción y estabilización”. Según declaraciones públicas, el Ejecutivo argentino considera que la participación “refuerza el alineamiento estratégico con Estados Unidos” y amplía la presencia del país en foros de seguridad y política exterior.

Medios locales informaron que, tanto Argentina como Paraguay —cuyo presidente, Santiago Peña, también fue invitado— manifestaron expectativas respecto de una eventual condonación o flexibilización de la contribución financiera exigida por Estados Unidos. Hasta el momento, no hubo confirmación oficial sobre modificaciones en el esquema de aportes.

La invitación a Putin, el rol de Zelenski y las reservas de Ucrania

Trump extendió una invitación directa al presidente ruso, Vladimir Putin, para integrar la Junta como miembro permanente. El ofrecimiento fue presentado por la Casa Blanca como un gesto de inclusión hacia las principales potencias globales y una forma de garantizar legitimidad internacional al organismo.

Desde Moscú, el Kremlin confirmó la recepción de la invitación y sostuvo que “está siendo evaluada en los niveles correspondientes”. En declaraciones a la prensa, el portavoz presidencial Dmitri Peskov afirmó que Rusia “considera importante cualquier iniciativa orientada a la estabilidad en Medio Oriente”, aunque aclaró que “cualquier participación deberá estar alineada con los intereses estratégicos rusos y con el derecho internacional”.

Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, también fue invitado a integrar la Junta de Paz para Gaza. Sin embargo, expresó públicamente que ve “muy difícil” aceptar la propuesta en el contexto actual. En declaraciones a medios internacionales, Zelensky afirmó que “Ucrania no puede formar parte de un organismo junto a Rusia mientras Moscú continúe su agresión contra nuestro territorio”. El mandatario sostuvo que cualquier iniciativa de paz “debe ser coherente con los principios del derecho internacional” y señaló que la participación conjunta con Rusia “resulta incompatible con la situación actual”.Fuentes del gobierno ucraniano indicaron que la decisión final aún no fue tomada, pero que, por el momento, Kiev no prevé sumarse a la Junta.

Reacciones en Europa y postura de Francia

La iniciativa de Trump generó respuestas dispares en Europa. Francia anunció que, por el momento, no se unirá al organismo. El Ministerio de Asuntos Exteriores francés indicó que París “comparte la preocupación por la situación humanitaria en Gaza”, pero expresó reservas sobre la estructura del proyecto y su encuadre jurídico. “Francia considera que cualquier mecanismo de administración de Gaza debe contar con el respaldo explícito de las Naciones Unidas y de los actores regionales, y respetar plenamente el derecho internacional”, señaló el gobierno francés en un comunicado.

Otros países europeos, como Alemania, Italia y España, manifestaron que están evaluando la propuesta, sin confirmar aún su participación. En el Reino Unido, fuentes gubernamentales señalaron que Londres “analiza el alcance legal y político del organismo” antes de tomar una decisión.

El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, confirmó su aceptación para integrar la Junta de Paz para Gaza. En un comunicado, el gobierno australiano señaló que la decisión se fundamenta en “el compromiso de Australia con la estabilidad internacional y la reconstrucción humanitaria”. Albanese sostuvo que “la situación en Gaza requiere una respuesta coordinada de la comunidad internacional” y agregó que Australia “contribuirá de manera constructiva al proceso, siempre que se respeten los principios del derecho internacional y la protección de civiles”. Australia fue incluida entre los países con mayor capacidad de financiamiento dentro del esquema propuesto por Estados Unidos.

La reacción de Israel y el cuestionamiento al proyecto

El gobierno israelí manifestó incomodidad ante la iniciativa estadounidense. Fuentes oficiales indicaron que Tel Aviv no fue consultado previamente sobre el diseño del organismo y expresó preocupación por la composición de la Junta y por la participación de países considerados hostiles a Israel.

Medios israelíes informaron que el primer ministro Benjamin Netanyahu transmitió a la Casa Blanca su desacuerdo con la idea de una administración internacional de Gaza sin el consentimiento explícito del gobierno israelí. Netanyahu habría señalado que “Israel no aceptará un esquema que limite su capacidad de garantizar su seguridad” ni que otorgue poder de decisión a actores considerados adversarios estratégicos.

En este contexto, la invitación extendida a más de 60 líderes internacionales fue interpretada por funcionarios israelíes como una señal de presión diplomática, lo que generó tensiones en la relación bilateral con Estados Unidos.

El financiamiento: aportes obligatorios y fondo de reconstrucción

Uno de los ejes centrales del proyecto es el esquema de financiamiento. La Casa Blanca estableció que los países miembros permanentes deberán aportar USD 1.000 millones cada uno, destinados a un fondo de reconstrucción, administración civil, infraestructura, servicios básicos y seguridad en Gaza.

De acuerdo con documentos oficiales, el fondo será gestionado por un directorio financiero designado por la Junta, con supervisión estadounidense. Los recursos estarán orientados a:

Reconstrucción de viviendas e infraestructura.

Rehabilitación de hospitales, escuelas y redes de servicios públicos.

Administración civil transitoria.

Programas de asistencia humanitaria.

Mecanismos de seguridad y control territorial.

El gobierno estadounidense indicó que el fondo tendrá una duración inicial de cinco años, con posibilidad de extensión, y que los aportes serán revisados anualmente.

Críticas sobre legitimidad y encuadre jurídico

Diversos analistas y organismos internacionales expresaron dudas sobre la legitimidad jurídica de la Junta de Paz para Gaza. La ausencia de un mandato explícito del Consejo de Seguridad de la ONU fue señalada como uno de los principales puntos críticos.

Fuentes diplomáticas europeas indicaron que “sin una resolución de Naciones Unidas, el organismo carece de un marco legal claro para ejercer funciones ejecutivas sobre un territorio ocupado o en disputa”. También se cuestionó la concentración de poder en un órgano impulsado unilateralmente por Estados Unidos.

Organizaciones de derechos humanos manifestaron preocupación por la falta de claridad sobre la protección de la población civil, los mecanismos de rendición de cuentas y el respeto a los derechos humanos en el marco de la administración propuesta.

El plan de paz estadounidense

La Junta de Paz se inscribe dentro de un nuevo plan estadounidense para Gaza, que plantea una administración internacional transitoria, seguida por una transferencia gradual de competencias a una autoridad palestina reformada o a un nuevo esquema de gobernanza local.

El plan contempla una fase inicial de estabilización, una etapa de reconstrucción y una fase final de institucionalización política. Sin embargo, no se detallaron plazos específicos ni condiciones para la transición. Trump afirmó que el objetivo final es “crear las condiciones para una paz duradera” y que “Gaza no debe volver a ser un foco de inestabilidad regional”.

La propuesta de Trump también generó debate dentro de Estados Unidos. Legisladores demócratas cuestionaron la legalidad del esquema y el uso de recursos públicos para impulsar un organismo internacional sin respaldo de la ONU.

El senador demócrata Chris Murphy sostuvo que “no está claro bajo qué autoridad legal Estados Unidos pretende administrar Gaza ni imponer contribuciones financieras a otros países”. En tanto, la congresista Ilhan Omar señaló que “la solución al conflicto debe pasar por negociaciones multilaterales, no por estructuras impuestas unilateralmente”.

Desde el Partido Republicano, en cambio, varios legisladores respaldaron la iniciativa. El senador Lindsey Graham afirmó que “Estados Unidos debe liderar los esfuerzos de reconstrucción y estabilidad en Gaza” y que “la Junta es una herramienta para lograrlo”.

En los próximos días, la Casa Blanca prevé realizar una reunión preparatoria con los países que confirmaron su participación, con el objetivo de definir la estructura operativa, los mecanismos de financiamiento y el cronograma inicial. Según fuentes oficiales, la primera sesión formal de la Junta podría realizarse en Washington o en Nueva York, con la participación de los jefes de Estado o de gobierno designados. También se espera la publicación de un documento marco que establezca los principios de funcionamiento, los procedimientos de toma de decisiones y los mecanismos de supervisión y rendición de cuentas.

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