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La guerra eterna

Trump, Ucrania y Putin: armas, negocios y promesas rotas

En menos de una semana, Donald Trump pasó de suspender a reactivar el envío de armas a Ucrania. Se trata de un mensaje a un Putin cada vez más desafiante.

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11 de julio de 2025 - 13:04 Por Sarai Avila

El 2 de julio, el Pentágono y Donald Trump anunciaron una decisión inesperada: suspender temporalmente el envío de misiles de defensa aérea, artillería guiada de precisión, municiones para obuses y proyectiles Hellfire para aviones F-16, todos sistemas fundamentales para la defensa ucraniana frente a la intensificación de los bombardeos rusos. La Casa Blanca justificó la medida como parte de una revisión de rutina. “Esta decisión se tomó para priorizar los intereses de Estados Unidos”, afirmó la subsecretaria de prensa, Anna Kelly. La portavoz presidencial Karoline Leavitt fue aún más explícita: “No podemos dar armas a todo el mundo, por todo el mundo. Esta es una revisión estándar de todas las ayudas y debemos pensar primero en nosotros”.

Desde Kiev, la noticia cayó como un balde de agua fría. Funcionarios del Ministerio de Defensa ucraniano expresaron su sorpresa y señalaron que no habían sido notificados previamente. “Cualquier demora en la ayuda militar solo animará al agresor”, sostuvo el canciller Dmytro Kuleba, mientras el presidente Volodímir Zelensky convocaba de urgencia al encargado de negocios de la embajada estadounidense en Ucrania para exigir explicaciones. La tensión creció en paralelo al aumento de la presión rusa sobre el frente de batalla.

El giro: más armas, misiles y tropas

Cinco días después de congelar los envíos, Trump anunció, en el marco de una cena con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que Estados Unidos reactivaría la asistencia militar a Ucrania. “Tenemos que hacerlo. Ellos tienen que poder defenderse. Están siendo golpeados muy duro ahora”, declaró ante la prensa. Confirmó además que los nuevos envíos incluirán principalmente armamento defensivo, aunque evitó detallar fechas o volúmenes.

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Trump-Zelenski, una relación en el sube y baja.

Trump-Zelenski, una relación en el sube y baja.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, ratificó el cambio de postura y explicó que el Departamento de Defensa “está enviando armas defensivas adicionales a Ucrania para garantizar que los ucranianos puedan defenderse mientras trabajamos para lograr una paz duradera”. Aun así, el funcionario remarcó que la estrategia global de revisión sigue vigente y que el principio rector sigue siendo “América Primero”.

Las conversaciones con Putin y Zelenski

El anuncio se produjo tras una semana de intensos contactos telefónicos de Trump con líderes mundiales. Su charla con Putin, la sexta desde que asumió su segundo mandato en enero, fue tensa y decepcionante. “No logramos absolutamente ningún progreso”, confesó Trump ante la prensa. “Quiere seguir matando gente. No estoy nada contento con el presidente Putin”. Según fuentes rusas, Putin se negó a negociar una tregua antes de cumplir sus objetivos militares, entre los que figuran la ocupación de cuatro regiones ucranianas adicionales y la renuncia definitiva de Kiev a ingresar a la OTAN.

En cambio, la conversación entre Trump y Zelensky fue calificada por ambos como “muy productiva”. El presidente ucraniano afirmó que acordaron “trabajar juntos para reforzar las capacidades de defensa aérea” y que se discutieron inversiones conjuntas en producción de armamento. Zelensky destacó que “la defensa aérea es lo primordial para proteger la vida”, al tiempo que remarcó que los ataques rusos se han vuelto más masivos y sofisticados, haciendo indispensable el refuerzo del apoyo occidental.

Una ofensiva sin precedentes

El mismo día de la conversación entre Trump y Putin, Rusia lanzó el mayor ataque aéreo desde el inicio de la invasión en 2022. En una ofensiva que se extendió durante más de once horas, Moscú disparó 550 drones y misiles sobre territorio ucraniano, de los cuales 478 fueron interceptados. Solo en Kiev, las explosiones causaron al menos una muerte y 26 heridos, además de daños en cinco distritos de la ciudad. Zelensky calificó el bombardeo como “un golpe demostrativamente significativo y cínico” y lo vinculó directamente con el contenido de la llamada entre ambos mandatarios.

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Pese a este aumento de las hostilidades, Rusia y Ucrania realizaron un nuevo canje de prisioneros de guerra ese mismo día, en el marco de un acuerdo alcanzado en Estambul. Sin embargo, las negociaciones de paz permanecen estancadas y no hay fecha para una nueva ronda. Las condiciones que plantea Moscú —la cesión de territorios, la neutralidad ucraniana y la eliminación de la ley marcial— son consideradas “inaceptables” por Kiev, que exige la retirada total de las tropas rusas como punto de partida para cualquier acuerdo.

Las exigencias inasumibles del Kremlin

En las conversaciones de paz, Putin ha reiterado sus condiciones: el control definitivo de cuatro regiones ucranianas, la renuncia de Ucrania a la OTAN, elecciones bajo supervisión rusa y la declaración de neutralidad del país. “Ucrania es nuestra”, dijo Putin en un foro económico en San Petersburgo, reafirmando su visión expansionista.

Zelensky ha calificado estas condiciones como “absurdas” y exige la retirada total de las tropas rusas antes de cualquier acuerdo. Las rondas de negociación en Estambul no arrojaron resultados y no hay fecha para una próxima reunión.

Europa se rearma, Trump presiona

El canciller alemán, Friedrich Merz, anunció que su país está en conversaciones para comprar sistemas Patriot a EE.UU. “El problema es urgente”, afirmó el vocero del gobierno, Stefan Kornelius, al referirse a los ataques rusos. Alemania ya había comprometido un aumento de 100.000 millones de euros en defensa y ahora impulsa que todos los países de la OTAN eleven sus gastos militares al 5% del PIB.

Trump, por su parte, sigue presionando. El senador republicano Lindsey Graham confirmó que el presidente dio luz verde a un proyecto de ley para imponer aranceles del 500% a países que compren petróleo ruso. “Él entiende lo que puede pasar”, dijo Trump en referencia a las sanciones que podría aplicar a Rusia.

Detrás del accionar de Trump hay más que simples decisiones militares. Según medios europeos, el presidente estadounidense presiona a Zelensky para obtener concesiones económicas, como la explotación de minerales estratégicos ucranianos. A la vez, utiliza el envío de armas como una herramienta de negociación: reduce la asistencia para forzar compras europeas y luego la reactiva con discursos patrióticos.

Los demócratas han criticado duramente la gestión de Trump. Según el congresista Adam Smith, “la entrega de este paquete de ayuda no habría puesto en peligro el suministro de municiones al propio ejército estadounidense”. Para la oposición, la suspensión fue una táctica para presionar a los socios europeos a comprar más armamento estadounidense. La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, defendió la posición de Trump: “No podemos dar armas a todo el mundo. Debemos preservar lo que le importa a Estados Unidos”.

Una guerra sin resolución a la vista

El conflicto continúa con ataques masivos, crímenes de guerra denunciados —como el uso de cloropicrina, una sustancia química prohibida— y un alto costo humano. Según cifras ucranianas, Rusia ya ha sufrido más de un millón de bajas entre muertos y heridos.

Mientras tanto, Trump insiste en que quiere detener la guerra, pero sus acciones parecen más ligadas a equilibrios estratégicos y beneficios económicos. “Yo detengo guerras y odio ver morir a la gente”, dijo. En este contexto, la política exterior de Trump muestra sus contradicciones: amaga con negociar con Putin, pero se frustra por su dureza; congela la ayuda a Ucrania, pero luego la reanuda; dice odiar la guerra, pero la convierte en un frente de disputa comercial. Mientras tanto, el conflicto sigue su curso, con consecuencias impredecibles para Europa, para Estados Unidos y, sobre todo, para el pueblo ucraniano.

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