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Rusia intensifica sus ataques

Trump no puede detener la guerra de Putin

Donald Trump redujo a diez días el plazo para que Rusia acuerde un alto el fuego. Pero continúan los bombardeos y las negociaciones sieguen estancadas.

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1 de agosto de 2025 - 15:58 Por Sarai Avila

Desde el Air Force One, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un ultimátum de diez días para que Rusia acuerde un alto el fuego con Ucrania. Si no hay avances antes del 8 de agosto, Washington impondrá nuevas sanciones económicas, incluidos aranceles del 100% sobre productos rusos y de sus aliados comerciales. Este nuevo plazo reemplaza al anterior, de 50 días, otorgado el 14 de julio y que había comenzado a regir el 22.

“Voy a hacer un nuevo plazo de unos 10 o 12 días. No hay razón para esperar”, declaró el mandatario desde Escocia. Su frustración quedó clara: “Después de hablar varias veces con Putin, sigue bombardeando Kiev. Estoy decepcionado”.

El endurecimiento de la postura estadounidense marca un giro estratégico. “Tanto Rusia como Ucrania deben negociar un alto el fuego y una paz duradera. Es hora de llegar a un acuerdo”, afirmó John Kelley, representante de EE.UU. ante la ONU. Para Trump, la paz solo es posible si se ejerce presión económica directa sobre el Kremlin.

La tregua no llega y los ataques de Putin se intensifican

Lejos de retroceder, Rusia incrementó sus bombardeos sobre Kiev y otras ciudades ucranianas. Un ataque con drones y misiles dejó al menos 15 muertos y 145 heridos, incluyendo un niño de seis años. Hospitales, escuelas y edificios residenciales fueron dañados. Según el alcalde de Kiev, fue la noche con más heridos desde el inicio de la guerra. En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso declaró la toma de la estratégica ciudad de Chásiv Yar, clave por su posición elevada en el Donetsk. Ucrania lo negó, pero admitió duros combates en la zona. Analistas temen que Rusia use esta posición para avanzar hacia Kramatorsk y Sloviansk.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, describió los ataques como “asesinatos ejemplarizantes” y volvió a pedir mayor presión internacional. “La paz sin fuerza es imposible”, advirtió.

Ucrania evacúa ciudades cercanas al frente

Ante la ofensiva rusa, el gobierno ucraniano ordenó la evacuación obligatoria de Dobropillia, ubicada a solo 15 kilómetros del frente. Más de 1.250 personas fueron trasladadas en dos semanas, muchas de ellas con problemas de salud o movilidad.

“El frente estaba a 50 km el año pasado. Ahora está a 15. Los ataques son constantes”, describió Denys Naumov, voluntario de la misión humanitaria Proliska. Un bombardeo reciente destruyó el centro comercial de la ciudad y dejó dos muertos.

En Kiev, el ministro de Exteriores Andrí Sibiga afirmó que “es hora de reducir a cero todos los plazos a Putin”. Acusó al presidente ruso de ignorar todos los esfuerzos diplomáticos. “Sólo busca destruir y matar”, afirmó. Además, calificó de “muy generoso y paciente” a Trump, respaldando su decisión de imponer sanciones más duras si no se alcanza una tregua.

Negociaciones congeladas: sin avances hacia la paz

Las tres rondas de conversaciones directas entre Rusia y Ucrania celebradas este año en Estambul no lograron avances concretos. Moscú exige que Kiev renuncie a ingresar a la OTAN, se declare neutral, reduzca su ejército y ceda los territorios ocupados. Ucrania rechaza estas condiciones por considerarlas inaceptables.

Si bien se lograron acuerdos humanitarios parciales, como intercambios de prisioneros y listas de menores ucranianos trasladados a Rusia, el núcleo del conflicto permanece sin resolver. Rusia propuso crear grupos de trabajo virtuales para ahorrar tiempo y costos, pero Kiev no ha respondido formalmente.

El Kremlin, además, volvió a rechazar un encuentro entre Zelenski y Putin, pese a la propuesta de una cumbre en agosto que incluía también a Erdogan y Trump. “Las posturas son diametralmente opuestas”, resumió Dmitri Peskov, portavoz de Putin.

EE.UU. promete ayuda humanitaria y protección a refugiados

A pesar de su política migratoria restrictiva, Trump anunció que permitirá que los refugiados ucranianos puedan permanecer temporalmente en Estados Unidos hasta que finalice la guerra. “Estamos trabajando con ellos”, dijo, reconociendo la magnitud de la crisis humanitaria.

En cuanto a Gaza, otro de los focos de tensión global, Trump se mostró dispuesto a colaborar con la entrega de ayuda alimentaria, aunque dejó claro que su prioridad ahora está en Ucrania. “Hay mucha gente muriendo de hambre. Lo que busco es alimentar a la gente”, expresó.

Rusia minimiza el ultimátum y continúa su ofensiva

La respuesta oficial del Kremlin al nuevo plazo impuesto por Trump fue escueta. “La operación militar especial continúa”, dijo el vocero Dmitri Peskov. Más agresivo fue Dimitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, quien advirtió: “Trump está jugando con fuego. Cada ultimátum es un paso hacia la guerra directa con Estados Unidos”. Desde Naciones Unidas, el embajador ruso adjunto Dmitry Polyanskiy aseguró que “el partido belicista en Occidente no ha desaparecido” y acusó a EE.UU. de usar la diplomacia como excusa para presionar a Moscú.

Con el 8 de agosto como fecha límite, crecen las dudas sobre si el ultimátum de Trump podrá frenar la escalada o si solo empujará al Kremlin a atrincherarse más. La línea del frente se mueve, pero la paz sigue estancada. Mientras tanto, Ucrania resiste, Estados Unidos presiona y Rusia avanza. Las próximas horas serán clave para saber si la diplomacia aún tiene margen o si el conflicto entrará en una nueva fase aún más violenta.

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