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Premio Nobel de la Paz

María Corina Machado en Oslo: un viaje que expone los crímenes de Maduro

La llegada de María Corina Machado a Noruega, tras una operación secreta para sortear controles en Venezuela, tiene un fuerte impacto político.

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11 de diciembre de 2025 - 11:37 Por Sarai Avila

María Corina Machado arribó a Oslo en la madrugada del jueves, tras un desplazamiento que combinó transporte marítimo y aéreo. Según descripciones de funcionarios estadounidenses citados en informes periodísticos, la dirigente embarcó en una lancha que zarpó desde un punto costero venezolano hacia la isla de Curazao, una de las rutas históricas utilizadas por opositores que buscan evadir los controles fronterizos. Desde allí habría tomado un vuelo privado hacia Estados Unidos y posteriormente a Europa, aunque los detalles fueron mantenidos fuera del dominio público.

La operación requirió sortear puestos militares, eludir la vigilancia que seguía vigente tras su paso a la clandestinidad en 2024 y movilizar redes de apoyo que —según admitió en Oslo— incluyeron asistencia de Estados Unidos. El Instituto Nobel informó que hasta último momento no podía confirmar su presencia en la ceremonia, y su hija, Ana Corina Sosa, debió recibir el premio en su lugar. La aparición en el balcón del Grand Hotel, horas después, marcó el primer contacto visual de Machado con el público desde enero. Fue su primera aparición pública tras 16 meses en la clandestinidad, período durante el cual afirmó haber permanecido oculta en distintos puntos del territorio venezolano.

El escenario diplomático noruego

Oslo reunió en esos días a mandatarios, miembros del Comité Noruego del Nobel y observadores de distintas regiones. Entre los asistentes se encontraban los presidentes de Argentina, Paraguay, Panamá y Ecuador. El clima general estuvo atravesado por la expectativa sobre el paradero de Machado, la incertidumbre en torno a su seguridad y las tensiones geopolíticas derivadas de la crisis venezolana.

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El presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, introdujo un análisis sobre la situación del país que colocó a Venezuela en el centro de un entramado de alianzas autoritarias. En su discurso, describió un régimen “brutal y autoritario” y señaló que “los regímenes autoritarios aprenden unos de otros”, mencionando expresamente a Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbollah como proveedores de “armas, sistemas de vigilancia y vías de supervivencia económica”.

Estas afirmaciones sirvieron de marco para la conferencia de prensa que Machado ofreció horas más tarde, en la que amplió esa línea argumental y añadió elementos vinculados a la actividad criminal interna.

El foco en Rusia, Irán y Hezbola

Machado describió la presencia de actores extranjeros en Venezuela como parte de un proceso extendido que —según su visión— ha modificado el control territorial en varias regiones del país. Mencionó la presencia de agentes rusos y agentes iraníes operando en coordinación con el gobierno venezolano, una presencia que asoció a actividades de inteligencia, entrenamiento y apoyo estratégico.

En paralelo, afirmó que organizaciones como Hezbollah y Hamas actúan con libertad dentro del territorio venezolano. Según su relato, la articulación entre estos grupos y el régimen se traduce en redes de protección, facilitación logística y colaboración en circuitos económicos ilegales. Su planteo coincidió parcialmente con el marco expuesto por el Comité Nobel, aunque Machado añadió un elemento adicional: la interacción entre estas estructuras y organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, la trata de personas y el contrabando de hidrocarburos.

Machado sostuvo: “Venezuela ya ha sido invadida. Tenemos agentes rusos, agentes iraníes, grupos terroristas como Hezbollah y Hamas, y guerrillas colombianas y cárteles que se han apoderado del 60% de nuestra población”. Esta caracterización, presentada en Oslo, buscó recalcar que la amenaza no sería externa sino interna, sostenida por alianzas consolidadas.

Grupos criminales internos y economías paralelas

En sus declaraciones, Machado vinculó la permanencia del régimen a circuitos de financiamiento provenientes de actividades ilegales. Identificó el narcotráfico, el mercado negro del petróleo, el tráfico de armas y la trata de personas como fuentes de ingreso que alimentan el aparato de seguridad estatal y las estructuras de control político.

La dirigente señaló que estos recursos no se utilizarían para programas sociales o para sostenimiento de servicios públicos, sino para reforzar operaciones de persecución y represión. En referencia a estos grupos, afirmó: “Hay que detenerlos y cortar las fuentes de las actividades ilegales; es una medida necesaria”. De acuerdo con ese punto de vista, la lucha política en Venezuela se desarrollaría en un escenario donde convergen intereses estatales, actores irregulares y organizaciones transnacionales.

El rol de Estados Unidos y la presión en el Caribe

Machado fue consultada sobre la incautación de un petrolero sancionado frente a las costas venezolanas y las operaciones estadounidenses en la región. Aunque evitó comentar decisiones militares específicas, señaló que estas acciones buscan bloquear flujos económicos asociados a actividades ilícitas. Declaró que el régimen “utiliza los recursos que provienen de actividades ilegales para reprimir y perseguir al pueblo”.

La líder opositora también confirmó que recibió apoyo del gobierno estadounidense para realizar su salida clandestina de Venezuela, aunque aclaró que no revelaría detalles para proteger a quienes participaron en la operación. Respecto del accionar de Washington en el Caribe, lo definió como “decisivo”, un término que ya había utilizado en referencia al debilitamiento de las capacidades estatales del régimen.

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El presidente Javier Milei concurrió al acto de entrega del Premio Nobel de la Paz

El presidente Javier Milei concurrió al acto de entrega del Premio Nobel de la Paz

A pesar de estas declaraciones, insistió en que la oposición venezolana “no está involucrada en operaciones de seguridad nacional de otros países” y que su agenda se centra en lograr una transición interna mediante presión cívica y acuerdos internacionales.

La caracterización del Comité Nobel y el pedido a Maduro

En paralelo, Frydnes pidió públicamente a Nicolás Maduro “aceptar los resultados electorales” y renunciar a su cargo para habilitar una transición pacífica. Enumeró violaciones de derechos humanos documentadas por organismos internacionales, incluida la detención de más de 200 menores tras las elecciones de 2024 y prácticas de tortura sistemática.

El discurso buscó situar la situación venezolana dentro de una red autoritaria global que comparte métodos, estrategias de propaganda y recursos. La mención explícita a Rusia, Irán y Hezbollah reforzó la dimensión internacional del conflicto y dio contexto a las afirmaciones de Machado sobre la operación de estos grupos dentro del país.

Machado detalló que su salida de Venezuela se produjo en condiciones de alto riesgo y que hasta la madrugada de su arribo no había podido confirmar su arribo a Oslo ni con su familia ni con el Instituto Nobel. Señaló que “mucha gente arriesgó su vida” para facilitar su desplazamiento y que no revelaría rutas ni mecanismos utilizados para evitar futuras represalias.

Durante su comparecencia, sostuvo que el régimen no habría logrado identificar su ubicación durante los meses de clandestinidad. También afirmó que su retorno a Venezuela está previsto, aunque sujeto a “condiciones propicias de seguridad”.

Discursos paralelos: la hija en la ceremonia y la dirigente en Oslo

En ausencia de Machado, su hija transmitió el mensaje que la dirigente había preparado para la ceremonia del Nobel. Allí, la opositora insistía en que “la democracia es esencial para la paz” y relataba la trayectoria de movilización ciudadana que culminó en la elección de 2024, en la que la oposición sostiene que Edmundo González obtuvo la mayoría de los votos.

En Oslo, ya en persona, Machado retomó esa línea argumental, pero incorporó el componente geopolítico ausente en su mensaje ceremonial. Tanto en la conferencia de prensa como en entrevistas posteriores, enfatizó la necesidad de que las democracias del mundo contribuyan a cortar los recursos que sostienen al régimen y actúen frente a la injerencia de actores extranjeros.

La dirigente confirmó que, tras su regreso a Venezuela, prevé enfocarse en tres dimensiones: seguridad, reforma institucional y reactivación económica. Señaló que “las instituciones venezolanas están devastadas” y que la reconstrucción requerirá restablecer el estado de derecho, atraer inversiones y restituir garantías para la actividad productiva.

Afirmó que el movimiento opositor está trabajando en planes para las “primeras 100 horas” y los “primeros 100 días” de una eventual transición, con equipos técnicos en Venezuela y en el exterior.

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