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El multilateralismo trata de resistir

La tensión dominó la Asamblea General de la ONU

Los debates en la ONU estuvieron atravesado por las guerras y las divisiones políticas. Javier Milei mostró un férreo alineamiento con Donald Trump.

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26 de septiembre de 2025 - 09:12 Por Sarai Avila

La Asamblea General de Naciones Unidas es el foro central en el que los 193 Estados miembros del organismo se reúnen cada año en Nueva York para debatir los principales temas de la agenda global. Funciona como espacio de deliberación y cooperación, donde cada país cuenta con un voto, independientemente de su tamaño o poder. Se desarrolla en el mes de septiembre y se extiende hasta diciembre, retomando en enero si quedan asuntos pendientes. La apertura siempre comienza con el discurso de Brasil y luego el del país anfitrión, Estados Unidos.

La edición número 80 se celebró bajo el lema “Juntos y juntas somos mejores: más de 80 años al servicio de la paz, el desarrollo y los derechos humanos”. El encuentro incluyó, además de los discursos de los jefes de Estado, cumbres temáticas sobre cambio climático, igualdad de género e inteligencia artificial. El secretario general, António Guterres, y la presidenta de la Asamblea, Annalena Baerbock, encabezaron la inauguración el 22 de septiembre.

Javier Milei en la ONU: un discurso de alineamientos y advertencias

El presidente argentino, Javier Milei, fue uno de los oradores más esperados de la sesión. Desde el atril de la ONU, volvió a subrayar su sintonía con Donald Trump y reafirmó lo que definió como la “nueva orientación” de la política exterior argentina. “Sostuvimos que era imperativo un retorno a las ideas de la libertad, a los principios importantes que sostienen la dignidad de la vida, la libertad y la propiedad de todos los individuos bajo la ley”, señaló.

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Milei criticó a la ONU por haber pasado de ser “una organización que pretendía mediar la paz entre pares a una que busca decidir qué debe hacer cada nación y cada individuo”. Si bien dijo reconocer el valor fundacional del organismo, advirtió que “ha adquirido funciones ajenas a su espíritu original”. El mandatario también defendió políticas impopulares, afirmando: “Argentina hoy tiene un gobierno que decidió emprender el camino correcto aunque sea el más difícil”.

El discurso incluyó un apartado sensible para la política nacional: el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y el pedido al Reino Unido de reanudar negociaciones. También exigió la liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela, a lo que definió como “una desaparición forzosa”. En un tono más amplio, advirtió sobre la “escalada de la violencia política por parte de la izquierda a nivel global” y condenó los atentados sufridos en la Embajada de Israel y la AMIA en los años noventa.

Milei cerró con cuatro postulados que, dijo, marcan la posición argentina: Malvinas, la condena al terrorismo, el rechazo a la violencia política y la exigencia de liberación de Gallo. “Es inadmisible recurrir a la fuerza allí donde las razones fallan”, enfatizó. El presidente evitó pronunciarse sobre la guerra en Gaza, pero elogió las políticas migratorias restrictivas de Trump, a quien consideró un aliado en la defensa de la libertad.

Trump y un discurso cargado de tensiones

El regreso de Donald Trump a la Asamblea General estuvo marcado por la polémica. En un discurso de casi una hora, defendió su gestión, cuestionó el rol de la ONU y cargó contra Europa por sus políticas energéticas y migratorias. “Europa ha sido invadida por una fuerza de inmigrantes ilegales como nunca antes se había visto”, aseguró, al tiempo que calificó el cambio climático como “la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo”.

Trump denunció haber sido víctima de un “triple sabotaje” durante su participación, que incluyó la detención de una escalera mecánica y fallas en el teleprompter y el sonido. “Esto no fue una coincidencia, fue un sabotaje en la ONU”, escribió en su red social. También lanzó advertencias sobre Rusia, a la que calificó como un “tigre de papel”, y dijo que Ucrania “podría recuperar todo su territorio” con apoyo de sus aliados.

Las críticas de Trump a América Latina fueron contundentes. Defendió ataques militares en el Caribe contra barcos supuestamente vinculados al narcotráfico y agradeció a El Salvador por “recibir y encarcelar migrantes deportados”. Líderes como Gustavo Petro y Lula da Silva lo cuestionaron abiertamente, señalando que sus medidas son “irracionales” y “violatorias del derecho internacional”.

Gaza e Israel: denuncias por la ofensiva y reclamos por Palestina

La situación en Gaza dominó buena parte de los discursos y se consolidó como uno de los temas más urgentes de la Asamblea. El rey Felipe VI de España denunció la “masacre” en la Franja: “No podemos guardar silencio, ni mirar hacia otro lado, ante la devastación, los bombardeos, incluso de hospitales, escuelas o lugares de refugio. Son actos aberrantes que están en las antípodas de todo lo que este foro representa”.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció desde Nueva York el envío de un buque militar para acompañar a la Flotilla Global Sumud, que transporta ayuda humanitaria hacia Gaza. “España ha condenado con fuerza el genocidio al pueblo palestino y apoyará todos los esfuerzos para garantizar la seguridad de las misiones humanitarias”, afirmó. La medida se sumó a la presión internacional para que Israel ponga fin a los ataques y habilite corredores seguros de asistencia.

En paralelo, Francia y otros países europeos confirmaron que se unirán al reconocimiento del Estado Palestino, lo que intensificó las tensiones diplomáticas. Netanyahu, primer ministro de Israel, se prepara para intervenir en los próximos días y responder a las críticas. Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, participará de forma virtual, en medio de restricciones de ingreso a Estados Unidos.

La crisis humanitaria en Gaza fue calificada como “emergencia más grave” por agencias de la ONU, que alertaron sobre riesgo de hambruna y colapso de hospitales. A pesar de ello, la Asamblea exhibió profundas divisiones: mientras varios líderes europeos y latinoamericanos exigieron un cese inmediato de hostilidades, Estados Unidos mantuvo una postura más cautelosa, defendiendo el “derecho de Israel a defenderse”.

Ucrania: Zelenski entre la paz y la carrera armamentística

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, llegó a Nueva York con el objetivo de sumar apoyos contra Rusia. En su discurso, reclamó: “Contamos con Estados Unidos, pero al final la paz depende de todos, depende de la ONU. Hablen y condenen a Rusia”. Sin embargo, su tono derivó en críticas hacia el organismo: “¿Qué pueden esperar realmente de la ONU Sudán, Somalia o Palestina? Durante décadas, solo declaraciones”.

Zelenski advirtió sobre una “carrera armamentística más destructiva” impulsada por drones e inteligencia artificial, señalando que “ya hay decenas de miles de personas que saben cómo matar profesionalmente utilizando drones”. Reiteró que Ucrania no tiene otra opción que fabricar este tipo de armamento para sobrevivir y pidió a los líderes actuar de inmediato para frenar el conflicto.

Venezuela en el centro de las críticas y reclamos

La situación venezolana también estuvo en el centro del debate. Javier Milei denunció la detención de Nahuel Gallo, pero no fue el único en apuntar contra Caracas. María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, referentes opositores, pidieron a los Estados miembros respaldar la “soberanía popular” tras las elecciones presidenciales de 2024. “Venezuela avanzará de manera ordenada y pacífica en la transición democrática (...) contamos con ustedes para esta gesta histórica”, dijo Machado desde la clandestinidad. González Urrutia, asilado en España, acusó al régimen de Maduro de negarse a entregar el poder pese a la “victoria” que reclama la oposición.

El canciller venezolano, Yván Gil, respondió denunciando el “incremento de la presencia militar estadounidense en el Caribe” y advirtió que constituye una “amenaza para la estabilidad regional”. Según su versión, las incursiones navales forman parte de un plan de agresión contra Venezuela. En paralelo, Washington y sus aliados reiteraron las acusaciones contra Maduro por violaciones a los derechos humanos y vínculos con el narcotráfico.

La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) insistió en que el Consejo Nacional Electoral —controlado por el chavismo— proclamó de forma ilegítima a Maduro y que la verdadera victoria fue de González Urrutia. Este reclamo se sumó a la demanda de varios países de abrir un proceso de transición democrática y elecciones libres. La ONU, sin embargo, no adoptó una resolución específica sobre Venezuela, reflejando las divisiones en el organismo.

América Latina: voces progresistas en defensa de la democracia

En los márgenes de la Asamblea se celebró una reunión de alto nivel con la participación de Gabriel Boric, Gustavo Petro, Luiz Inácio Lula da Silva y Pedro Sánchez. El encuentro, titulado “En defensa de la democracia, combatiendo el extremismo”, buscó fortalecer la cooperación frente al avance de la ultraderecha global.

Petro fue uno de los más duros en sus críticas, acusando a Estados Unidos de “matar la democracia con su codicia” y pidiendo un proceso penal contra Trump por los ataques en el Caribe. Lula llamó a una autocrítica de los gobiernos progresistas y advirtió: “Si no hablamos y no organizamos, la democracia se pierde”. Boric, en tanto, insistió en que “la solidaridad y la fraternidad deben primar sobre la competencia y la guerra”.

Un balance con múltiples tensiones

La 80ª Asamblea General de la ONU dejó en evidencia las fracturas del sistema multilateral. Los discursos oscilaron entre llamados a la paz y advertencias sobre nuevas guerras, entre defensas del orden internacional y críticas al mismo organismo que los convocó. Gaza, Ucrania, Venezuela y el cambio climático dominaron la agenda, mientras la inteligencia artificial emergió como un nuevo desafío global.

Con un telón de fondo marcado por el aniversario número 80 de la ONU, el foro volvió a ser un escenario donde se entrecruzan intereses nacionales, alianzas estratégicas y tensiones ideológicas. El mensaje final fue claro: las Naciones Unidas enfrentan la difícil tarea de demostrar que sigue siendo un espacio capaz de responder a los grandes problemas del mundo.

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