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Irán y la bomba atómica

Irán nuclear: entre el control del OIEA y un nuevo pacto

El régimen iraní se encontraría a unos pocos meses de alcanzar la capacidad necesaria para fabricar una bomba nuclear

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4 de agosto de 2022 - 14:25 Por Damian Szvalb

A comienzos de junio, Irán retiró 27 cámaras de vigilancia instaladas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La decisión de reducir la capacidad de vigilancia internacional sobre las actividades nucleares iraníes responde a una resolución sometida a votación de la Junta de Gobernadores del Organismo. Los 35 miembros de la cúpula del OIEA habían aprobado una propuesta de censura contra Irán unas semanas antes. El documento condenaba las reiteradas violaciones del acuerdo en vigor por parte de Teherán.

Hacia fines de ese mismo mes, se anunció la reanudación de las conversaciones sobre el pacto nuclear iniciado en 2015 entre Irán y Estados Unidos, con la mediación de Josep Borrell, el representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea. Las negociaciones habían quedado paralizadas después del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. Tras una visita del jefe de la diplomacia europea a Teherán, ambas partes han expresado su interés en la reactivación del diálogo.

El OIEA alerta sobre la actividad nuclear en Irán

Durante los últimos días de mayo, un informe confidencial del Organismo que regula la actividad nuclear en todo el mundo se filtró a la prensa. El documento incluía información sobre la posesión de uranio enriquecido al 60% y el despliegue de 2.000 centrífugas por parte de Irán. A su vez, alertaba sobre la expansión de las actividades de investigación. Su publicación derivó en la presentación de una resolución impulsada por Alemania, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido ante la Junta del OIEA. El texto fue adoptado con una mayoría de 30 votos a favor, 2 en contra -Rusia y China-, y 3 abstenciones. Se trata de una crítica contra Irán por su nula cooperación en la investigación sobre material nuclear no declarado que fue encontrado en territorio iraní, que actualmente lidera la Agencia. Asimismo, es la primera resolución de este tipo desde junio de 2020. A la luz del informe, hay expertos que aseguran que la República islámica de Irán se encuentra a unos pocos meses de alcanzar la capacidad necesaria para fabricar una bomba nuclear.

Cabe agregar que el OIEA ha subrayado que Teherán aún debe dar respuestas claras sobre los rastros de uranio enriquecido que fueron hallados en tres ubicaciones diferentes del país. No obstante, la respuesta iraní ha elevado la tensión y la preocupación de la comunidad internacional. El jefe del programa nuclear y otras autoridades iraníes denunciaron que el organismo internacional está sujeto a las evidentes presiones políticas de las potencias occidentales y de Israel. En esa misma línea, Mohammad Eslami -quien dirige la Organización de Energía Atómica de Irán- declaró que debe ponerse un freno a la infiltración de enemigos de su país en las operaciones que conduce el OIEA.

Además del retiro de cámaras de vigilancia, el Gobierno iraní comunicó que apagó dos sistemas clave del OIEA: tanto el Monitor de enriquecimiento en línea (OLEM) como también el sistema de medición del flujo han dejado de funcionar en un sitio nuclear no identificado. Al mismo tiempo, la autoridad nuclear de Irán remarcó que el 80% de los dispositivos de vigilancia colocados por el organismo internacional están contemplados en el acuerdo de salvaguardias, por lo que permanecen donde fueron ubicados y en funcionamiento.

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Expertos aseguran que la República islámica de Irán se encuentra a unos pocos meses de alcanzar la capacidad necesaria para fabricar una bomba nuclear.

Expertos aseguran que la República islámica de Irán se encuentra a unos pocos meses de alcanzar la capacidad necesaria para fabricar una bomba nuclear.

Luz verde para reanudar las conversaciones sobre el pacto nuclear

A pesar de las rispideces generadas por la resolución del OIEA, el 27 de junio se reanudaron las conversaciones en el marco del pacto nuclear de 2015 entre Teherán y Washington. La invasión rusa a Ucrania había puesto un alto a los intercambios diplomáticos mediados por Bruselas que, según trascendió, ahora vuelven a activarse. El acuerdo de la era Obama implicaba la suspensión de las actividades nucleares de Irán a cambio de una reducción de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Sin embargo, en 2018 Donald Trump volvió a imponer las sanciones que se habían eliminado antes de su llegada a la Casa Blanca. A raíz de ello, Teherán aceleró su desarrollo nuclear, violando todos los límites abarcados en el acuerdo.

El mes pasado, Josep Borrell viajó a Irán con el objetivo de reencauzar el diálogo. Por un lado, el diplomático europeo destacó que el pacto guarda un beneficio inigualable en términos económicos para Irán. Por otro lado, Borrell instó a Estados Unidos a adoptar una postura realista y justa, con la esperanza de que ello permita destrabar la negociación y alcanzar un acuerdo final. Ambas partes han presentado propuestas pero de momento, éstas no se han traducido en avances concretos. Teherán se mantiene firme en su pedido de levantamiento de las sanciones que pesan sobre la Guardia Revolucionaria -el ala de las Fuerzas Armadas más leal al Líder supremo y jefe de Estado iraní, Alí Jamenei-. En tanto, las potencias occidentales condicionan cualquier cambio en el esquema de sanciones a la concreción de un pacto efectivo.

Recientemente, el representante de la delegación iraní, Ali Bagheri Kani, declaró que su gobierno se mantiene abierto a la negociación y continúa en la búsqueda de un acuerdo. En contrapartida, los representantes estadounidenses se mostraron pesimistas ante los reiterados obstáculos de Irán en el proceso negociador, aunque subrayaron su compromiso con el pacto dada su relevancia para la seguridad nacional de su país.

Por último, cabe mencionar que a principios de julio la Administración Biden aprobó un nuevo paquete de sanciones contra entidades e individuos iraníes. Particularmente, esta ronda de medidas apunta a personas físicas y/o jurídicas que facilitaron la venta de productos petrolíferos y petroquímicos de origen iraní -actualmente sujetos al bloqueo de Estados Unidos- a países de Asia oriental. El anuncio se hizo público justo antes de que Joe Biden comenzara su primera visita oficial a Medio Oriente desde que asumió la presidencia. En el marco de su escala en Tel Aviv, Biden afirmó que no eliminará a la Guardia Revolucionaria de la lista de organizaciones terroristas incluso si eso significa que Teherán no se reincorporará al pacto nuclear.

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