13 de julio de 2026 - 12:41 Por Lucas Garcia La escalada militar entre Estados Unidos e Irán volvió a instalar a Medio Oriente como el principal foco de preocupación internacional. Los ataques lanzados por ambas partes durante el fin de semana reactivaron el temor a una expansión del conflicto y trasladaron rápidamente esa incertidumbre a los mercados energéticos. El escenario combina operaciones militares, disputas por rutas estratégicas y un renovado riesgo para el abastecimiento mundial de hidrocarburos.
Ormuz, el punto más sensible del comercio energético
El centro de la disputa vuelve a ubicarse en el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo por el que circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Estados Unidos justificó sus ataques contra objetivos militares iraníes como una respuesta al incidente contra un buque comercial en esa zona, mientras que Irán sostiene que posee facultades para administrar el tránsito marítimo según los acuerdos alcanzados meses atrás. La reducción del tráfico marítimo y la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación incrementan el riesgo para el comercio internacional.
Una respuesta militar que amplía el alcance regional
Los bombardeos estadounidenses alcanzaron depósitos de municiones, sistemas de defensa, plataformas de lanzamiento de misiles y equipos de comunicación. Como respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra bases militares vinculadas a Estados Unidos en Jordania, Qatar, Kuwait y Bahréin. Aunque varios de los proyectiles fueron interceptados y no se informaron víctimas de gravedad, el intercambio demuestra que el conflicto ya involucra a distintos países de la región y mantiene abierta la posibilidad de una escalada mayor.
El petróleo reacciona de inmediato ante la incertidumbre
La consecuencia económica más visible fue la reacción del mercado energético. El precio internacional del petróleo volvió a subir con fuerza, con el Brent acercándose a los US$78 por barril y el WTI superando los US$73, luego de avanzar cerca de un 3%. La incertidumbre aumentó tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que el alto el fuego “se ha terminado”, mientras Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, aunque Washington sostiene que la vía marítima continúa operativa.
Riesgo para la inflación y la economía global
El temor de los mercados no responde únicamente a los enfrentamientos militares, sino a una posible interrupción del suministro de energía. Si el tránsito por Ormuz se ve afectado de manera prolongada, el impacto podría trasladarse rápidamente a los costos del transporte, la producción industrial y los precios internacionales. En ese contexto, la CEPAL estima que el valor promedio del crudo durante 2026 podría ubicarse entre un 20% y un 25% por encima del registrado el año anterior, alimentando nuevas presiones inflacionarias en distintos países, incluida Argentina.
Los organismos internacionales alertan sobre un escenario crítico
Mientras continúan las gestiones diplomáticas impulsadas por Qatar, Egipto y Pakistán, la comunidad internacional intenta evitar una escalada de mayor magnitud. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que un regreso a hostilidades a gran escala tendría “consecuencias catastróficas”, al tiempo que la OPEP volvió a revisar a la baja su proyección de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2026 debido al contexto de guerra y elevada volatilidad.
Una crisis regional con efectos que trascienden Medio Oriente
Más allá del enfrentamiento militar, la evolución del conflicto ya comienza a reflejarse en la economía internacional. Cada nuevo ataque incrementa la incertidumbre sobre el suministro energético, fortalece la volatilidad de los mercados y mantiene bajo presión el precio del petróleo. Mientras no aparezca una salida diplomática sostenible, el escenario seguirá condicionando tanto la estabilidad de Medio Oriente como las perspectivas económicas globales.