16 de septiembre de 2025 - 10:22 Por Lucas Garcia El regulador de mercado de China (SAMR) anunció que una investigación preliminar halló que Nvidia habría violado la ley antimonopolio del país. El comunicado no detalló cuáles habrían sido las infracciones, pero el anuncio se produjo justo cuando funcionarios de Estados Unidos y China mantenían conversaciones comerciales en Madrid. La coincidencia temporal no pasó desapercibida: para los analistas, se trata de un movimiento calculado de Pekín para reforzar su posición negociadora.
Tecnología y poder en disputa entre China y Estados Unidos
Este episodio ocurre en medio de una escalada de medidas y contramedidas. La administración Trump había agregado recientemente a 23 compañías chinas a una lista negra comercial, lo que provocó un contragolpe. El fallo preliminar contra Nvidia es leído como una advertencia: si Washington insiste en endurecer los controles de exportación, Pekín está dispuesto a responder golpeando a empresas estratégicas estadounidenses.
Nvidia: entre la innovación y la presión regulatoria
El caso complica la estrategia de Jensen Huang, CEO de Nvidia, quien este año visitó China en tres ocasiones para mantener abierto un mercado que representa el 13 % de los ingresos globales de la firma. Pese a esas gestiones, la empresa ha visto restringidas sus ventas de chips más avanzados por las normas de exportación estadounidenses. La investigación antimonopolio amenaza con sumar nuevas limitaciones y, en el peor escenario, podría implicar multas millonarias.
El trasfondo de la disputa es la supremacía tecnológica en inteligencia artificial y semiconductores. Nvidia, líder mundial en chips de IA, se encuentra atrapada entre dos potencias que utilizan las regulaciones como instrumentos de presión política y económica. Para China, el acceso a tecnología de vanguardia es clave para reducir su dependencia de proveedores extranjeros; para Estados Unidos, restringir ese acceso es una manera de preservar su liderazgo global.
El factor TikTok y la negociación en paralelo
En Madrid, mientras se discutía la situación de Nvidia, Washington y Pekín alcanzaron un acuerdo marco sobre TikTok que permitiría evitar su prohibición en EE.UU. El cruce de temas –chips, aplicaciones, aranceles y hasta cooperación contra el fentanilo– muestra que la disputa no se limita a un sector, sino que forma parte de una negociación integral donde cada parte busca apalancar intereses estratégicos.
Aunque la investigación contra Nvidia podría no derivar en una expulsión del mercado chino, sí refleja la creciente fragilidad de las relaciones comerciales bilaterales. Para las empresas tecnológicas globales, este clima de incertidumbre supone un desafío permanente: cada innovación se juega no solo en el terreno económico, sino también en el tablero geopolítico. El caso Nvidia se convierte así en un símbolo de la era en la que chips y poder político son inseparables.