3 de septiembre de 2025 - 16:00 Por Lucas Garcia La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin volvió a mostrar el intento de Pekín de reposicionarse como motor de un nuevo orden global. El presidente Xi Jinping llamó a rechazar el hegemonismo y a priorizar al Sur Global, en un mensaje directo contra las políticas de Estados Unidos, particularmente las medidas arancelarias impulsadas por Donald Trump.
La imagen de la tríada euroasiática
Uno de los gestos más comentados fue el encuentro entre Xi, Putin y Modi, quienes caminaron juntos tomados de la mano antes de abrir la cumbre. La fotografía buscó transmitir unidad estratégica entre China, Rusia e India, en contraposición al bloque occidental. El simbolismo, más allá de lo improvisado o no, refuerza la idea de que estas potencias emergentes no cederán ante la presión económica de Washington.
Fundada hace más de dos décadas, la OCS se consolida como un bloque que trasciende la seguridad regional. Hoy apunta a consolidar un multilateralismo alternativo, alejado de la arquitectura internacional dominada por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Xi anunció la creación de un nuevo banco de desarrollo, un centro de cooperación en inteligencia artificial y un sistema de pagos que evite el dólar, con financiamiento inicial de más de 12.000 millones de yuanes.
Rusia e India fortalecen su alianza
En paralelo, Putin y Modi mantuvieron un encuentro bilateral que reafirmó la alianza energética entre ambos países. India, segundo mayor comprador de crudo ruso, enfrenta tensiones con Washington por mantener importaciones que financian al Kremlin en medio de la guerra en Ucrania. Pese a los aranceles adicionales de Trump, Nueva Delhi defiende estas operaciones como vitales para su seguridad energética.
Putin destacó que el bloque abre paso a un nuevo sistema de seguridad, distinto de los modelos eurocéntricos y atlánticos. Según el líder ruso, la creciente utilización de monedas nacionales en los intercambios sienta las bases de una estabilidad regional que no dependa de Occidente. En este marco, la OCS busca convertirse en un contrapeso económico y político con centro en Eurasia.
Pekín, Nueva Delhi y Moscú como eje
El acercamiento entre China e India también fue relevante. Xi y Modi coincidieron en verse como socios de desarrollo y no como rivales, en un intento de suavizar tensiones históricas. Al mismo tiempo, la invitación formal de Modi a Putin para visitar Nueva Delhi en diciembre refuerza la idea de una alianza estratégica trilateral que redefine el tablero geopolítico mundial.
China utilizará la cumbre como antesala de un desfile militar en Pekín, con presencia de Putin y posiblemente de Kim Jong Un, donde exhibirá sus últimos avances tecnológicos en defensa. El objetivo: mostrar músculo militar mientras promueve una narrativa de cooperación multilateral. La dualidad entre poder duro y poder blando es la esencia de la estrategia china para liderar el nuevo escenario internacional.