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La ayuda de Occidente, clave

Ucrania se sostiene frente a Rusia y da pelea

A un año de la invasión a Ucrania, Occidente analiza el refuerzo de los miles de millones de dólares otorgados al gobierno de Zelensky

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27 de enero de 2023 - 14:56

La guerra en Ucrania marcó la agenda internacional en 2022 y continuará en el podio de prioridades durante este nuevo año, aunque probablemente con un menor grado de intensidad. Hace un año, muchos legisladores y expertos desestimaron los informes de inteligencia estadounidenses y británicos de que Rusia invadiría Ucrania. Luego, las hipótesis principales marcaban que si ese escenario llegaba a confirmarse, sólo sería para tomar el control de una reducida porción de su territorio oriental en la región del Donbás. Además, Rusia conseguiría la victoria rápidamente. Cuando el Kremlin mostró sus cartas y su ambición de tomar Kiev, los analistas pasaron a preguntarse cómo podría sostenerse una ocupación a largo plazo. No obstante, Ucrania, ayudado por Occidente, resistió y lanzó una contraofensiva, obligando a las fuerzas rusas a reajustar su estrategia y volver a concentrarse en el este del país.

A casi un año del inicio de la invasión rusa, ni Moscú ni Kiev están en condiciones de lograr una victoria militar total. Ello implicaría derrotar al adversario y tener la capacidad de dictar los términos del acuerdo político y territorial de posguerra. Tampoco parece cercana una victoria en la arena diplomática, en la medida en que un acuerdo requeriría de la voluntad política y la aceptación de concesiones por parte de ambos gobiernos.

Acercándonos a la mitad del invierno, los enfrentamientos aún continúan a pesar de las bajas temperaturas e incluso si las perspectivas de avances significativos en el terreno parecen escasas. Rusia sostiene su estrategia de infligir la máxima presión sobre los ucranianos por medio de los ataques contra la infraestructura crítica y otros objetivos civiles. Al mismo tiempo, pretende desestabilizar a Occidente y romper con la unidad con la que se han alineado detrás de Ucrania apelando a las restricciones para la exportación de gas, financiando a partidos de extrema derecha y otros grupos populistas, y liderando una campaña de desinformación.

Aunque esta estrategia podría surtir efecto, es claro que Rusia se enfrenta a serios desafíos que podrían impedirlo. Principalmente, el Gobierno de Vladimir Putin se vio obligado a recurrir a la movilización parcial para reforzar sus tropas y depende excesivamente en el rol de grupos militares privados, como el Grupo Wagner, para sostener su esfuerzo bélico. En una guerra que podría extenderse en el mediano plazo, cabe preguntarse si Rusia tiene garantizados los recursos necesarios para lograr su objetivo.

En paralelo, Kiev tiene asegurado el apoyo de Estados Unidos en el futuro cercano. Ello se desprende de un marcado consenso bipartidista en el Capitolio, es decir, entre los legisladores del partido Republicano y los Demócratas respecto de la necesidad de respaldar a Ucrania. En 2022, la ayuda estadounidense a Ucrania alcanzó los 50 mil millones de dólares (ver más abajo). Washington y sus principales aliados se han mostrado firmes incluso mientras en Europa el apoyo de la opinión pública comienza a flaquear a raíz de las consecuencias económicas de la guerra.

Hacia la primavera, el escenario podría cambiar. Una de las alternativas que se barajan es el lanzamiento de una nueva ofensiva militar por parte de Rusia con el apoyo de Bielorrusia. Por otra parte, el presidente Volodimir Zelensky podría ordenar una avanzada de las fuerzas ucranianas en miras a recuperar Crimea, la península anexionada por Rusia en 2014. El logro de avances significativos por parte de cualquiera de los bandos podría abrir una ventana de oportunidad para la diplomacia. Mientras tanto, el conflicto continuará afectando los mercados globales, aumentando los precios de la energía y aumentando los niveles de inseguridad alimentaria especialmente en los países en vías de desarrollo.

La ayuda de Occidente en números

En 2022, la administración Biden y el Congreso estadounidense destinaron casi $50 mil millones de dólares en asistencia a Ucrania, incluyendo apoyo humanitario, financiero y militar (ver gráfico 1). Aunque la mayor parte de la ayuda ha estado relacionada con el Ejército, estas sumas históricas también están siendo destinadas a la provisión de ayuda de diverso tipo orientada a personas e instituciones, incluidos refugiados, fuerzas del orden y locutores de radio independientes, entre otros. Los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea también están brindando grandes paquetes de ayuda a Ucrania en su esfuerzo por derrotar a Rusia (ver gráfico 2).

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Los 50.000 millones de dólares de Estados Unidos a Ucrania

Los 50.000 millones de dólares de Estados Unidos a Ucrania

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Ayuda de los países de Europa a Ucrania, como porcentaje de su PBI

Ayuda de los países de Europa a Ucrania, como porcentaje de su PBI

Fundamentalmente, la ayuda recibida hasta ahora fue destinada a la provisión de sistemas de armas, entrenamiento e inteligencia que las tropas ucranianas necesitan para hacer frente a los ataques rusos, comandados por uno de los ejércitos más capacitados del mundo. Para muchos, la ayuda militar proporcionada por Washington y sus aliados ha sido decisiva para la defensa y la contraofensiva de Ucrania. Aún así, Kiev ha solicitado armamento adicional, como tanques de batalla y sistemas de misiles de mayor alcance. A pesar de que en Occidente pretenden detener el avance de Rusia y evitar que otros países como China se embarquen en agresiones similares, temen que la provisión de estos equipos más avanzados podría derivar en una escalada del conflicto. En particular, los miembros de la OTAN son particularmente cautelosos de ser arrastrados a las hostilidades, lo que aumentaría drásticamente el riesgo de la opción nuclear.

Incluso en este contexto de extrema prudencia, Estados Unidos anunció que proporcionará vehículos blindados, misiles antiaéreos, barcos de defensa costera y sistemas avanzados de vigilancia y radar, entre otras capacidades. En línea con esta decisión, el Pentágono recibirá a miembros de las tropas ucranianas para que participen de actividades de entrenamiento en Fort Sill, Oklahoma. Se trata de la base que alberga el programa de entrenamiento del sistema de defensa antimisiles Patriot.

Dónde está el conflicto hoy

En los últimos meses, Rusia ha apelado al uso de cientos de drones de fabricación iraní en sus incesantes ataques contra la infraestructura civil ucraniana. Según declaró el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos -Jake Sullivan- esta semana, este hecho “coloca a Irán en un lugar en el que podría estar contribuyendo a la comisión generalizada de crímenes de guerra”.

Actualmente, los combates se concentran en Soledar, un pueblo minero cerca de la ciudad de Bakhmut, en la región de Donetsk. Las tropas rusas y las fuerzas aliadas del Grupo Wagner atacaron la ciudad pero fueron repelidas, de acuerdo con lo informado por los oficiales de la defensa ucraniana. Los ataques constantes y masivos con artillería, lanzacohetes y morteros han reducido a la ciudad a escombros, en un claro ejemplo de la táctica de tierra arrasada en la que se apoya la estrategia rusa.

Como Mariúpol y otras ciudades fuertemente disputadas, Bakhmut sufrió un largo asedio y pasó semanas enteras sin agua corriente ni electricidad, antes incluso de que Moscú emprendiera ataques masivos contra la infraestructura pública en todo el país. La relevancia estratégica de la ciudad radica en que tomar el control sobre Bakhmut significaría cortar las rutas de suministro ucranianas. A su vez, abriría una vía para que las tropas rusas avanzaran hacia Kramatorsk y Sloviansk, dos bastiones clave para Kiev en Donetsk.

Esta semana, el Ministerio de Defensa de Bielorrusia emitió un comunicado informando el arribo de un avión de las Fuerzas Espaciales rusas. Se realizarán ejercicios de vuelo táctico conjuntos entre el 16 de enero y el 1 de febrero. Este anuncio exacerba las preocupaciones del Gobierno ucraniano respecto de la posibilidad de que Rusia intente lanzar una ofensiva desde Bielorrusia hacia el norte de Ucrania.

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