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Terrorismo

Turquía y ¿el terrorismo kurdo que acecha a Erdogan?

Los vínculos entre el terrorismo y la causa de los kurdos. La historia del conflicto y la islamofobia reinante.

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18 de julio de 2022 - 22:17 Por Ramiro Garrafa

En la antesala a la Primera Guerra Mundial (1914-1918), hubo imperios que tuvieron como predilección la conquista de territorios denominado en términos internacionalistas como expansión. Ejemplos de ello fueron el imperio ruso, alemán, austro-húngaro y el imperio Otomano. Una vez que culminó dicha conflagración mundial, estas entidades políticas quedaron extintas y la triple alianza se reunió a dividir los respectivos territorios para ellos mismos. Justamente, uno de ellos fue el del imperio Otomano y no tuvieron en cuenta la pluralidad étnica-cultural que había en esa zona. Allí, estaban los kurdos, por eso se entiende el reclamo que hacen no solo de que parte del territorio actual de Turquía les pertenece, sino que también hicieron lo propio en Irán e Irak. ¿Qué vinculos tienen con el terrorismo? Se desmenuzará en el transcurso de la nota.

Para construir la explicación en torno a tal reclamo, es necesario saber que los kurdos son una etnia sin estado. En otras palabras, necesitan un cuerpo político constituido por las leyes y un territorio para que logre conformarse el concepto de Estado nacional. Lo cierto es que el origen del pueblo kurdo es difuso ya que existen varias posturas: algunos sostienen que surgieron 6 siglos antes de Cristo; otros hablan de tres mil años; mientras que también se habla de diez mil años de antigüedad. En ese sentido, la historia turca negó la existencia de los kurdos como ocurrió con el genocidio armenio. Se calcula que hay entre 40 y 50 millones de kurdos, con mayoría musulmán preferentemente sunnita y su lengua está vinculada a los persas. Los reclamos territoriales que realizan desde hace tiempo está dividido en cuatro estados actuales: Turquía, Irak, Irán, Siria y un pequeño enclave en Armenia. En esa línea, en cuanto a la repartición de los kurdos en esos lugares aproximadamente un 45% se encuentra en Turquía, un 25% en Irán y en Irak, un 5% en Siria y el resto existe un diáspora en Europa Occidental.

La problemática kurda comenzó en 1920 cuando se terminó la Primera Guerra Mundial. Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética se repartieron Medio Oriente y además le prometieron al pueblo kurdo la creación de un estado a través del tratado de Sevres que nunca fue ratificado. Dicho acuerdo tenía como finalidad reconocer el derecho a la autodeterminación de las nacionalidades de los antiguos pueblos que vivían dentro del imperio otomano. Esa promesa nunca se cumplió debido a que Turquía presionará para que esto así fuera y porque el territorio que reclamaban los kurdos era rica en hidrocarburos, por eso el objetivo de dichos pueblos fue la constitución del Kurdistán a través de distintas organizaciones políticas repartidas en países anteriormente mencionados.

Lo cierto es que el “Kurdistán” de Turquía es el más numeroso, se habla incluso de 20 millones. De hecho, está representado por el partido político de nominado PKK inspirado en el marxismo y a partir de ahí comenzó su lucha contra el estado turco en 1984. El objetivo era lograr la conformación de un estado independiente, socialista y a nivel macro crear una suerte de “pankurdistán” que abarque Irán, Irak, Siria y Turquía. La ideología y las reivindicaciones del PKK fue mutando a principios de 1990. Pasó de reivindicar la independencia a su autonomía, en 1999 el jefe del Pkk, abdullah Ocalan, lo meten en prisión perpetua por terrorismo. Esta acusación continúa en la arena política hasta estos tiempos, por eso es imprescindible dilucidar esta cuestión en la política internacional. En diálogo con El Archivo. Com, la licenciada en Ciencias Políticas y miembro actual del Observatorio Universitario del Terrorismo, Micaela Juárez, habló sobre las posibilidades de terrorismo en esa región y explicó: “Para Turquía representa una amenaza la existencia de otro pueblo dentro de su territorio que no forme parte de su estilo político, ideológico y económico. El presidente Recepp Erdogan califica de terroristas a los kurdos para avasallarlos y poner a la Unión Europea en su contra. Ni ellos ni Trump se iban a poner en contra de Turquía por el capricho de un pueblo. Los kurdos quedaron aislados y Turquía quiere aislarlos mucho más ante la pérdida del apoyo de Estados Unidos cuando a los kurdos (YPG) le tocó combatir contra el Daesh (Estado Islámico) en la guerra de Siria. Este contexto le permitió a los turcos cometer muchos ataques de la policía a los kurdos”.

En su investigación dedicada al estudio de identidad e islamofobia en Medio Oriente y Sudeste Asiático, la politóloga tucumana consideró que la islamofobia es un fenómeno que se dio a partir de estos enfrentamientos y se define en referencia a los siguientes apartados: a) Se considera el Islam como bloque monolítico, estático y reacio al cambio; b) Se considera al Islam como una realidad diferente y “otro”. No tiene valores culturales comunes como el resto; c) Se considera al Islam como inferior a Occidente. Se le percibe como bárbaro, irracional, primitivo y sexista; d) Se considera al Islam violento, agresivo, amenazador, propenso al terrorismo y al choque de civilizaciones; e) Se considera al Islam como una ideología política utilizada para adquirir ventajas políticas o militares; f) Las críticas a Occidente formuladas por el Islam son rechazadas de forma global; g) La hostilidad con respecto al Islam es utilizada para justificar prácticas discriminatorias hacia los musulmanes y la exclusión de ellos de la sociedad dominante; h) Se considera que la hostilidad contra los musulmanes es natural y normal.

Turquía no permanece ajena a esta islamofobia solo basta con recurrir a la historia. Tras la Primera Guerra Mundial y la disolución del imperio Otomano, el gobierno de los Jóvenes turcos llevó adelante una política de secularización radical y persecución de las minorías. Los kurdos fueron blanco de una limpieza étnica, con cientos de miles de víctimas entre muertos y desplazados. Por entonces no se reconocía el carácter propio del pueblo kurdo ni se le permitía hablar su lengua en público, una restricción en práctica hasta 1991. Hoy en día, el gobierno de Ankara aún mantiene la prohibición de la educación, la publicación y la difusión del kurdo. Desde el 2019, Turquía ve los logros kurdos en Siria como una amenaza y va a hacer todo lo que esté a su alcance para socavarlos. En ese punto es interesante remarcar que Ankara, que venía participando de forma indirecta en el conflicto, resolvió intervenir militarmente ante el avance de los kurdos. Temiendo un eventual efecto contagio en el sur del país, Erdogan lanzó en 2018 la Operación Rama de Olivo, con el objetivo de expulsar a los FDS de Siria. El 18 de marzo de 2018, las fuerzas turcas, en conjunto con grupos rebeldes, tomaron el control de Afrin, masacrando a 1.500 kurdos y prendiendo fuego la ciudad. El 24 de marzo se produce la retirada de las milicias del PKK de la ciudad de Sinjar, en Irak, para evitar una intervención militar turca en el área. El 27 de marzo Washington despejó cualquier duda sobre su posición respecto de las acciones de Erdogan. El entonces secretario de Defensa James Mattis dijo que 'Estados Unidos está codo a codo con Turquía en su lucha contra el PKK. Estados Unidos trató de encontrar un balance entre su relación con Turquía (del que es socio en la OTAN) y su vínculo con los kurdos. Turquía es un aliado al que Estados Unidos puede provocar, pero no puede abandonar de una manera que podría dejarlo en las manos de Irán y de Rusia.

El estudio realizado por el Observatorio Universitario de Terrorismo indicó que El PKK, con orientación nacionalista de extrema izquierda, constituye la principal fuerza independentista kurda en Turquía y es considerada una organización terrorista por el gobierno de Ankara. Lanzó su guerra contra el estado turco para establecer un estado kurdo independiente de orientación marxista. El PKK proclamaba "zonas liberadas" que las fuerzas turcas raras veces recorrían de noche por temor a una emboscada. Pero una dura campaña de tierra arrasada contra los rebeldes y sus partidarios civiles diezmó sus filas. Gradualmente fue abandonando sus demandas de independencia y dijo que podía poner fin al conflicto si Turquía garantizaba la autonomía kurda y sus derechos culturales y lingüísticos. Ankara se opuso a su principio de la autonomía étnica.

La lucha entre el ejército turco y el PKK ha dejado más de 30.000 muertos, que se suman a los miles de caídos en sublevaciones similares en Irán e Iraq. Unos 5.000 kurdos del norte de Iraq murieron en marzo de 1988 cuando las fuerzas de Sadam Hussein atacaron la población de Halabja con armas químicas, lo que entonces provocó ligeras reacciones en Occidente. En Turquía el problema kurdo afecta a unos 12 millones de personas, distribuidas por 23 provincias del sureste, casi la tercera parte del territorio turco. En ciudades tan importantes como Estambul, Adana, Mersin y Antalya hay populosas barriadas habitadas por kurdos. El Ejército es uno de los principales órganos de poder en Turquía. Se ha erigido en defensor de la ideología kemalista o nacionalismo turco. Cuando han surgido desviaciones de esta doctrina, el Ejército turco ha intervenido para reconducir la evolución política del país. El Ejército turco interviene en los asuntos internos a través del Consejo Nacional de Seguridad. El Ejército está profundamente implicado en la Alianza Atlántica, y en virtud de este pacto militar, mantiene una fuerte dependencia de las Fuerzas Armadas alemanas y de las estadounidenses. Los partidos políticos turcos y la gran mayoría de los medios de comunicación mantienen una posición muy similar a la del Ejército, al que apoyan incondicionalmente en su lucha "contra los terroristas", concepto con el que suelen referirse al problema del pueblo kurdo.

De todos estos hechos que signaron el enfrentamiento entre Turquía y los kurdos es necesario aclarar brevemente el término terrorismo. El catedrático y politólogo de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Calduch, definió dicho concepto como una estrategia de relación basada en el uso de la violencia y de las amenazas de violencia por un grupo organizado con objeto de inducir un sentimiento de terror o inseguridad extrema en una colectividad humana no beligerante y facilitar así el logro de sus demandas. En otras palabras quiere decir se debe tener en cuenta la existencia de una planificación de actividades que supone la interdependencia entre terroristas y víctimas; la estrategia terrorista debe considerar las acciones que van a realizarse y las reacciones que las mismas ocasionaran. El terrorismo es una relación específicamente política. Esta naturaleza no resulta sólo de sus móviles u objetivos, sino del hecho de que constituye una forma de relación que altera el orden de convivencia y las normas básicas de conducta social y afecta a la esencia misma de la política, cuya función es instaurar y mantener una determinada organización de la sociedad. La estrategia terrorista es la de la impotencia o la de la debilidad, entendiendo la inferioridad de medios humanos, materiales o legales que las organizaciones terroristas poseen para realizar y generalizar el conflicto violento que sostienen. Carecen de los medios para desplegar otro tipo de violencia. Dentro de la estrategia la violencia cumple una doble función: destructiva y simbólica. Los efectos destructivos poseen tres características: imprevisibilidad, reducir eficacia y bajo riesgo para sus ejecutores. La función simbólica tiene dos dimensiones: la propaganda de sus actos mediante su difusión con los medios de comunicación; y reforzar las creencias y valores que sustentan los otros terroristas y que comparten con el grupo social que los apoyan. Además el desarrollo de dicha estrategia requiere una base grupal estructurada a partir de unos órganos que gocen de permanencia más allá de las personas que los crearon, y unas pautas de conducta y relación entre los miembros de la organización. El objetivo es buscar el desencadenamiento del terror y un sentimiento de inseguridad que supere los daños causados directamente por sus actos. Es necesario que sus acciones se desarrollen en tiempos de paz y sobre una población no beligerante. Con esto, el terrorismo es una estrategia de violencia política.

El mapa geopolítico mundial está atento a como seguirá el proceso de adhesión de Suecia y Finlandia a la Unión Europea. También merecerá atención que pasará con los kurdos que viven en esos países escandinavos dado el pedido que hizo Turquía de deportar a esta etnia por el peligro del terrorismo que mencionó Erdogan. En consecuencia, el Centro de la sociedad kurda condenó la cooperación sueco-turca y a través de un comunicado declaró: “Los kurdos han vivido en la sociedad sueca respetando las leyes suecas. Desgraciadamente, la primera ministra Magdalena Andersson y la ministra de Asuntos Exteriores Ann Linde sacrificaron a los kurdos cuando estrecharon la mano de Erdogan y su política opresiva basada en la aniquilación de los kurdos”. Además añadió: “No es ningún secreto que Erdogan ya ha desmantelado la democracia en Turquía y ha abandonado los principios del Estado de Derecho. Hoy vemos un régimen fascista dictado por un líder autoritario. A los críticos y disidentes de Erdogan, así como a los miles de presos políticos que ya llenan las cárceles del país, les esperan años de prisión con abusos y torturas sistemáticas. Erdogan ha cerrado las puertas a la política democrática. Sus pronunciamientos políticos de hoy son, de hecho, un resultado de esto. Prácticamente cualquier oposición que se pronuncie sobre los derechos de los kurdos es acusada de «terrorismo» y tratada como una «cuestión de seguridad». Pero no podemos echar toda la responsabilidad a Erdogan. También tenemos obligaciones y debemos hacer autocrítica por haber permitido que esto ocurra. Ningún kurdo u organización/partido kurdo es terrorista, sino que lleva a cabo la autodefensa contra el colonialismo y la ocupación del Estado turco. El Estado utiliza incluso armas químicas contra los civiles de los pueblos kurdos. Turquía aplica una política que prohíbe la libertad de expresión y criminaliza a todas las fuerzas democráticas en Turquía”.

A partir de esto, se desprenden varios interrogantes: ¿Cómo seguirá Turquía con la operación contra los kurdos en Siria? ¿Los kurdos recibirán apoyo de algún país fuerte del sistema mundial? ¿Los kurdos desean conquistar recursos naturales que necesita Turquía para mantener el poder? Los próximos capítulos lo dirán.

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