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La mentira como arma

Rusia, China e Irán: trolls para desinformar y censurar

La Rusia de Putin lidera el top 3 de países que utilizan trolls para generar una reputación que, en la práctica, no tienen

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7 de marzo de 2023 - 10:20

Las grandes potencias del mundo, como Rusia, Estados Unidos, China, y Reino Unido, por mencionar algunas, se valen de todo tipo de herramientas para posicionarse en el mapa político. Incluso, de las más novedosas, como los trolls, que se definen como personas que provocan disputas, planteando temas controvertidos o atacando a otros usuarios en Internet. Sin embargo, el concepto de “fábrica de trolls” hace alusión a una entidad que realiza actividades de propaganda de desinformación en línea. Esta actividad a menudo se oculta bajo un nombre discreto, como por ejemplo agencia de relaciones públicas o centro de investigación de Internet. Las operaciones de las fábricas de trolls suelen estar enfocadas en la esfera política o económica.

El término se consolidó en una escala más amplia en 2015, a través de una serie de informes publicados en medios de comunicación. Ese año se reveló la existencia de una fábrica de trolls en San Petersburgo que empleaba a 300 personas. La entidad operaba oficialmente como la Agencia de Investigación de Internet, administrada por el oligarca ruso Yevgeny Prigozhin. Los empleados estaban encargados de publicar contenido en Internet, principalmente en las redes sociales, elogiando al presidente ruso, Vladimir Putin, y criticando a los países que no apoyaban a Rusia. El funcionamiento de esta fábrica de trolls se asoció inicialmente con la anexión de Crimea en 2014 y luego con las elecciones presidenciales en Estados Unidos de 2016.

Además de Rusia, otros países han desplegado tropas de trolls en línea para manipular el flujo de información respecto de sus países o influenciar a la población de terceros Estados. Irán y China completan la tríada de principales actores que impulsan este tipo de actividades como parte de sus estrategias más amplias de combate contra Occidente.

Rusia

De acuerdo con investigaciones que encargó el gobierno del Reino Unido, con el inicio de la invasión a Ucrania, los trolls rusos basados en una antigua fábrica de armas en San Petersburgo volvieron a un pico de actividad. Desde comienzos de 2022 han estado apuntando contra líderes de distintos países de Occidente y también difundiendo el apoyo a la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin.

Se sospecha que la fábrica de trolls aún sigue estando vinculada a Yevgeny Prigozhin. Supuestamente, la sede está ubicada en un espacio alquilado en una fábrica que pertenece a una empresa que produce arsenal militar en San Petersburgo. A su vez, se dice que la granja de trolls recluta y contrata trabajadores asalariados abiertamente, justificando el trabajo como una actividad patriótica en apoyo de la "operación militar especial" en Ucrania.

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El edificio de San Petersburgo, desde el que supuestamente Rusia opera con sus trolls.

El edificio de San Petersburgo, desde el que supuestamente Rusia opera con sus trolls.

Actualmente, los trolls rusos han desplegado una estrategia que se enfoca en manipular la opinión pública en redes sociales y otras plataformas digitales, así como también en las secciones de comentarios de los principales medios de comunicación a nivel global.

El informe sobre el que se apoyan las declaraciones del gobierno británico detalla que influencers presentes en TikTok han recibido compensaciones a cambio de amplificar el discurso prorruso. Los agentes de la fábrica de trolls también difundieron mensajes genuinos de usuarios legítimos que coinciden con el punto de vista del Kremlin, a modo de evitar las restricciones que las plataformas de redes sociales han implementado para combatir la desinformación.

Además de dirigir la atención de la discusión hacia las opiniones favorables al Kremlin, lo que se conoce como estrategia de agrupamiento, el análisis sugiere que hubo una manipulación de encuestas en los medios occidentales, incluso para sesgar los resultados de una encuesta sobre si se apoyaban las sanciones contra Rusia.

Aunque se registró actividad en Twitter y Facebook, el accionar de los trolls rusos en medio de la invasión a Ucrania se ha concentrado fundamentalmente en Instagram, TikTok, YouTube y Telegram. En este sentido, los analistas consideran que el grupo ruso habría incorporado tácticas utilizadas por el grupo conspiracionista QAnon y el Estado islámico.

Irán

En Irán, las autoridades vigilan de cerca las redes sociales y persiguen a los periodistas que publican contenido considerado “sensible”. Este año, con el estallido de las protestas, la publicación de actualizaciones sobre las mismas se ha vuelto motivo de persecución, arresto y violencia desmedida.

Human Rights Watch denunció que, en este contexto, los hackers que responden al gobierno iraní lanzaron ataques contra al menos 20 activistas, periodistas, investigadores, académicos, diplomáticos y políticos de alto perfil que trabajan en temas de Medio Oriente. Lo hicieron a través de una estrategia de ingeniería social y una campaña de phishing de credenciales.

La campaña de ciberataques liderada por Irán utiliza tácticas sumamente sofisticadas de ingeniería social y recolección de credenciales para acceder a información confidencial y las agendas de contactos de investigadores, periodistas y grupos de la sociedad civil. En los casos de tres personas cuyas cuentas se sabía que estaban comprometidas, los atacantes obtuvieron acceso a sus correos electrónicos, unidades de almacenamiento en la nube, calendarios y contactos, a la vez que realizaron un Google Takeout, servicio que exporta datos desde el núcleo de la cuenta de Google.

Desde 2010, los agentes iraníes han atacado a miembros de gobiernos, militares y empresas extranjeros, así como a disidentes políticos y defensores de los derechos humanos. Facebook y Google han vinculado la red de propaganda a la corporación estatal de medios de Irán, la agencia de radiodifusión de la República Islámica de Irán. Desde entonces, estas dos empresas y Twitter han eliminado cientos de cuentas apoyándose en las investigaciones de la firma de seguridad cibernética FireEye.

En 2018, Facebook cerró otra red de 82 cuentas, páginas y grupos que se hacían pasar por ciudadanos estadounidenses y británicos desde 2016. La red, que según Facebook se originó en Irán, ha difundido memes, artículos y otras publicaciones sobre temas políticos. incluidas las relaciones raciales, las elecciones de medio término en Estados Unidos y las recientes audiencias de confirmación del juez de la Corte Suprema Brett Kavanaugh.

Un segundo grupo descubierto por Facebook ese mismo año son las sorprendentes similitudes entre su campaña y la que montaron los rusos antes de las elecciones de 2016. En lugar de centrarse en la agenda del régimen iraní a nivel doméstico, la nueva red se centró directamente en la política estadounidense y británica. Resulta que esa puede ser una estrategia más exitosa: mientras que la primera red descubierta tenía alrededor de 200.000 seguidores en Facebook e Instagram, este último grupo tenía más de un millón.

China

A medida que el Partido Comunista chino (PCCh) se consolida a favor del impulso más agresivo de la propaganda en las redes sociales extranjeras, sus trolls comienzan a representar serias amenazas para la seguridad económica, la estabilidad política y la seguridad personal en todo el mundo. El hecho es que los trolls respaldados por el Partido se han convertido en más que una molestia, y es probable que la magnitud y la frecuencia de sus ataques sigan aumentando.

La escala del esfuerzo del PCCh para gestionar la opinión pública en línea dentro de China es mucho mayor de lo que se informó anteriormente. El estudio más detallado de los trolls de Internet de China hasta la fecha estima que suman dos millones de personas y fabrican 450 millones de piezas de contenido cada año. Pero un estudio reciente publicado por la Fundación Jamestown indica que, además de dos millones de comentaristas pagados, el PCCh ha reunido un ejército de más de veinte millones de “voluntarios de civilización en red” a tiempo parcial para ampliar el contenido favorable a su gobierno. La mayoría de los voluntarios son estudiantes universitarios, capacitados por las oficinas de censura, a quienes se les pide que combatan la información "negativa" en su tiempo libre, con el objetivo de limitar las referencias sobre el activismo feminista, el brote de COVID-19 y los abusos de los derechos humanos en Xinjiang. Con un promedio de sólo diecinueve años, son jóvenes pero bien educados y están dispuestos a defender la cosmovisión del Partido contra aquellos que hablarían en contra.

En segundo lugar, los trolls de China no necesitan entrometerse en las redes extranjeras para causar daños en el extranjero. Durante su primera década en funcionamiento, el “Ejército de los Cincuenta Centavos” de China (como se conoce a los trolls del gigante asiático) se limitó principalmente a dar forma a la percepción pública de los problemas sociales y políticos internos de China. Las plataformas de redes sociales chinas siguen siendo su principal terreno de juego. Pero en los últimos cinco años, el PCCh comenzó a apoyarse en su ejército de trolls para lanzar campañas de hostigamiento contra investigadores extranjeros y boicots de consumidores contra empresas extranjeras que hacen negocios en China.

Finalmente, los trolls son solo un componente del aparato de propaganda más amplio del PCCh, que en sí mismo evoluciona para maximizar el poder del discurso global de China. Mientras que las primeras entrevistas con los llamados "Fifty-Centers" indicaron que rara vez, o nunca, publicaban en plataformas de redes sociales extranjeras, en los últimos años los trolls chinos han emigrado a Facebook, Reddit, Twitter y YouTube. Con la bendición de Pekín, han saltado el “Gran Cortafuegos” con mayor frecuencia, tomando la iniciativa de hablar sobre temas de particular importancia para el gobierno chino en plataformas utilizadas a nivel global. Su propósito expreso es cambiar la opinión de los extranjeros sobre temas sensibles para el gobierno de Xi, como las detenciones masivas en Xinjiang y el origen de COVID-19.

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