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El sistema de spyware, en la mira

Pegasus: Complejos vínculos con empresas de Estados Unidos

La Administración Biden sigue de cerca la articulación entre el sistema de defensa del país y el Grupo NSO, creador de Pegasus

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12 de julio de 2022 - 15:29 Por Damian Szvalb

El Grupo NSO permanece en la agenda internacional a raíz de una posible compraventa que involucra a una empresa contratista de defensa de los Estados Unidos. La compañía de ciberseguridad desarrolló la herramienta de espionaje cibernético “Pegasus ”, que permite vulnerar casi cualquier dispositivo móvil y recolectar imágenes, grabaciones de audio, registros de ubicación, e incluso correos electrónicos y mensajes de texto enviados y recibidos desde aplicaciones encriptadas. La firma israelí afirmó que solamente otorga licencias para la utilización de Pegasus a clientes gubernamentales, abarcando agencias de inteligencia, fuerzas de seguridad y dependencias militares. Según NSO, el spyware está diseñado para ser utilizado exclusivamente contra terroristas y otras organizaciones criminales.

No obstante, en 2021 el consorcio de investigación “Pegasus Project” publicó informes en los que se detallan abusos contra políticos, empresarios, disidentes, periodistas y activistas por los derechos humanos. Estos documentos constituyeron el puntapié para la apertura de investigaciones en distintos países. En muchos de esos casos se conocieron otras vulneraciones a las libertades civiles.

El caso de Estados Unidos

La Administración Biden ya expresó su preocupación por el potencial acuerdo entre una de las principales compañías de defensa norteamericanas y el Grupo NSO.

La firma de origen israelí ya integra la lista negra del gobierno de Estados Unidos por comercializar herramientas de espionaje cibernético que podrían poner en jaque la prioridades de contrainteligencia y seguridad de Washington.

La empresa contratista que estaría en proceso de negociar la compra del sistema que permite hackear teléfonos móviles es L3Harris. Según trascendió en distintos medios, NSO se encuentra en una grave situación económica y la venta del código de vulneración y del acceso al equipo de programadores que desarrollaron el software podría ofrecer una salida a su actual condición financiera. No obstante, la transacción se enfrenta a un desafío sustancial: para concretarse deberá sortear las restricciones impuestas por el Departamento de Comercio.

En noviembre de 2021, el Departamento que dirige Gina Raimondo incorporó a NSO en la Entity List -que puede definirse como la lista negra de exportaciones de Estados Unidos-. Según las autoridades abocadas a la regulación comercial, se determinó que el spyware había sido utilizado por gobierno extranjeros para apuntar contra funcionarios de gobierno, activistas, periodistas, académicos, y miembros del cuerpo diplomático alrededor del mundo. La inclusión en la lista implica un impedimento para la utilización de tecnología de origen estadounidense. Para la empresa radicada en Israel, ello significó un golpe importante a sus negocios. De hecho, el Consejo de Seguridad Nacional norteamericano está trabajando en la elaboración de una prohibición para la compra y/o uso de herramientas de spyware comerciales por parte del gobierno dados los riesgos en materia de seguridad.

La principal preocupación de Estados Unidos surge de los vínculos entre la empresa desarrolladora del software maligno y el Gobierno de Israel en la medida en que el Ministerio de Defensa de dicho país debe prestar conformidad para la firma de todos los contratos del Grupo NSO. Aunque se trata de un socio estratégico de la Casa Blanca, Israel no cuenta con el mismo favoritismo en otros países de Occidente, como Australia, Canadá, el Reino Unido y Nueva Zelanda.

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Biden está preocupado por el potencial acuerdo entre una de las principales compañías de defensa norteamericanas y el Grupo NSO, creador del Pegasus.

Biden está preocupado por el potencial acuerdo entre una de las principales compañías de defensa norteamericanas y el Grupo NSO, creador del Pegasus.

Ramificaciones en otros países

A raíz de su investigación, el consorcio Pegasus Project denunció que el spyware israelí fue utilizado para hackear 37 teléfonos móviles pertenecientes a periodistas, activistas que abogan por los derechos humanos y ejecutivos de empresas. Además, se conoció que tanto la hija como la esposa del periodista saudí Jamal Kashoggi -quien fuera asesinado en el consulado de Arabia Saudita en Estambul en 2018- también habían sido víctimas de un hackeo.

Los 37 smartphones vulnerados aparecían en una lista que contenía 50.000 números telefónicos a la que accedieron las organizaciones sin fines de lucro Forbidden Stories y Amnistía Internacional -a la cabeza del proyecto homónimo del spyware-. Todos ellos se concentran en un número de países con fama de haber implementado mecanismos de vigilancia contra la ciudadanía que, además, integran la lista de clientes de NSO. De los casi 40 identificados, una decena de dispositivos fueron rastreados a India, 5 a Hungría y casi un tercio de ellos en México. Todos los países declararon haber actuado bajo el amparo de la ley.

En la lista completa, sobre la cual aún se realizan análisis adicionales, se identificaron más de 1.000 personas de más de 50 países distintos. Al menos 65 empresarios, 85 activistas por los derechos humanos, 189 periodistas, más de 600 figuras políticas y funcionarios gubernamentales -incluyendo ministros, diplomáticos, y oficiales militares y de seguridad-, 10 primeros ministros, 3 presidentes y un monarca.

La disputa legal con dos empresas de Big Tech

En 2019, NSO recibió una demanda por parte de WhatsApp luego de que esta empresa denunciara la utilización de Pegasus para atacar a 1.400 de sus usuarios. En noviembre de 2021, Apple presentó una demanda contra el Grupo NSO. La decisión pone en evidencia que la amenaza del spyware no es tan insignificante como había postulado el gigante tecnológico radicado en California.

La empresa israelí había alegado que estaba amparada bajo leyes de inmunidad soberana en el caso iniciado por WhatsApp. Sin embargo, una corte de apelación de Estados Unidos rechazó el planteo, dando luz verde a la demanda. Entre las víctimas de estos ataques cibernéticos se encuentran disidentes de Ruanda que residen en Europa, periodistas marroquíes, miembros del clero de Togo, y políticos catalanes independentistas en España.

En su acusación, Apple planteó que el sistema Pegasus fue utilizado para hackear un pequeño número de usuarios de los dispositivos mundialmente reconocidos por el logo de la manzana. Asimismo, la demanda busca activar sanciones contra NSO por las violaciones a la ley federal y estatal norteamericana. El caso despierta interés en dos sentidos. Por un lado, Apple domina la industria tecnológica a nivel global. Por otro lado, la empresa tecnológica estadounidense decidió perseguir judicialmente a la firma desarrolladora de software en lugar de a su clientela de gobiernos.

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