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Desestabilización

Polonia y los riesgos tras la guerra entre Ucrania y Rusia

Polonia: La colaboración inminente de un país vecino y las consecuencias de dar más de lo que se tiene a nivel económico, social y político.

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19 de mayo de 2022 - 20:19 Por Karolina Barmuta

Históricamente se puede afirmar que Polonia y Rusia estuvieron siempre antagonizados. Por un lado Polonia, actuando geográficamente como “el guardián” de la puerta de ingreso a la Europa Occidental; y por otro Rusia, tratando de ubicarse por sobre los territorios y valores europeos que guardaba y defendía Polonia.

En tiempos modernos, desde la caída de Muro de Berlín (1989) y desde que Polonia se incorporó a la OTAN (1999) y la Unión Europea (2004), Rusia comenzó a percibir que sus tiempos de dominio de Europa Centro-Este se terminaron. Entre ambos países quedó Ucrania, con una historia compleja y algo controversial, que en su mayoría involucraba tanto a Rusia como Polonia.

Ahora es Ucrania a quien le tocó ser “el guardián” de la frontera con Occidente y el protagonista de quien depende la paz mundial.

A pesar de un pasado bastante turbulento y no siempre fraterno, desde el 24 de febrero 2022 Polonia y Ucrania se convirtieron en hermanos. Juntos confrontan a Putin y sus sueños de renacimiento de la Rusia Imperial autócrata con tintes soviéticos.

La guerra entre Ucrania y Rusia desató una crisis con repercusiones sobre todo el mundo. Crisis que tiene impactos en aspectos económicos, políticos y en la vida cotidiana. Ante esta nueva situación, Polonia fue el primer país que acogió y brindó apoyo a sus vecinos invadidos.

Desde el primer día de la invasión, casi 6 millones de Ucranianos dejaron sus casas buscando escaparse de la guerra. Hasta hoy, Polonia acogió más que 3 millones, en su mayoría mujeres y niños, ya que los hombres ucranianos de entre 18-60 años se quedaron para luchar por la libertad de su nación.

Al principio, la frontera con Ucrania fue todo un caos. Activistas y ONGs locales improvisaban comida, casas y trabajo a los ucranianos que esperaban solucionar su situación en los refugios, estaciones de trenes, casas particulares, escuelas y gimnasios convertidos en grandes dormitorios. Sin tener una infraestructura adecuada ni muchos recursos disponibles por parte del gobierno polaco, fueron los municipios locales y ciudadanos comunes los que se involucraron en forma directa para brindar asistencia, comunicándose y organizándose a través de las redes sociales.

A todo este flujo de inmigrantes repentinos había que registrarlos y garantizarles condiciones de vida mínimamente dignas. El resultado inmediato fue el incremento de precios de alquileres, escasez de alojamiento, largas filas en las oficinas gubernamentales de registro de personas y oficinas de migración. La gente registrada y alojada empezó a acudir a clínicas médicas, buscando ayuda psicológica, y a instituciones educativas para que sus hijos continúen el aprendizaje escolar.

Los intendentes de las ciudades principales continúan esperando con urgencia ayuda sistémica gubernamental y de la comunidad internacional para soportar y mantener la frágil estructura de atención improvisada. Inicialmente, para el esperado millón de refugiados, el gobierno polaco calculó los costos anuales de ayuda de casi PLN 3,5 mil millones. En abril, con más que 3 millones de ucranianos en el territorio de Polonia, se supo que estos valores van a ser por lo menos el triple.

La decisión del gobierno de destinar estos recursos para la ayuda humanitaria y movilización militar, sin duda generará desajustes en el presupuesto de Polonia, que ya sufre el impacto económico de la crisis, tanto global como interna. La inflación alcanzó 12,5%, el valor más alto desde el año 1998. Precios de la comida suben de forma exponencial. Desde el marzo 2022 el precio de pan subió desde los 5 PLN (1,25 USD) hasta 10 PLN (2,5 USD), azúcar +35% en precio consumidor, harina +25%, aceites +33%. Los pronósticos no son muy prometedores. Con la cadena de suministro sacudida, los precios de la energía, gas, cereales y otros commodities disparados, se espera que el costo de vida en Polonia suba significativamente. Precios altos van a desanimar al consumidor lo cual llevará a la reducción de demanda y un freno en la economía.

Por otro lado, es dable mencionar que una gran parte del presupuesto de ayuda gubernamental a Ucrania está destinada al sector militar en cooperación con los aliados. En estos tiempos de conflicto, la membresía de Polonia en la OTAN exhibe relevancia de cara a afrontar un enemigo autoritario como Rusia. Gracias a estar dentro de la UE y la OTAN, las fronteras polacas están todavía seguras e intactas.

En línea con lo mencionado, EEUU (país de peso dentro de la OTAN) está concentrando en Polonia armas, equipamiento y soldados para cualquier eventualidad. Ya antes de que se iniciara la guerra, la ciudad de Rzeszow - la más grande y cercana a la frontera del este de Polonia - recibió una solicitud de espacio para alojar primer contingente de armamento y soldados estadounidenses. Actualmente, en el hub militar Jasionka-Rzeszow están estacionando alrededor de 10 mil soldados, atentos a los órdenes y manteniendo en stand-by un gran número de aviones C17 Globemaster III, V-22 Ospray, Humvees, lanzamisiles, sistemas de radares Patriot, entre otros. Divisiones militares polacas están entrenando junto con sus colegas americanos. ¿Será que la guerra puede cruzar la frontera? ¿O es solamente por precaución?

Por el momento Jasionka-Rzeszow sirve como un punto de distribución de armas para los ucranianos luchando del otro lado. Docenas de aviones pasan diariamente por encima de los ciudadanos llevando bienes, provisiones y más equipos de defensa. Tanto Rzeszow, como otras ciudades fronterizas como Przemysl i Medyka, rápidamente se convirtieron en noticias mundiales, ganándose una inesperada promoción. Sus intendentes lo ven como una gran oportunidad de atraer inversiones y promocionar turismo regional.

Sin embargo, se prevé que el boom comercial de estas ciudades, debido a las compras de los estadounidenses, alquileres en demanda para los refugiados y las visitas oficiales de altos funcionarios internacionales, es momentáneo y no se va a mantener por mucho tiempo. Más aún con la amenaza inminente del conflicto armado en cualquier momento.

Más allá de la seguridad militar circunstancial que pueden sentir los ciudadanos polacos, la situación para la población está muy difícil y cada vez más tensa. Los ucranianos que inicialmente se encontraron con mucha empatía y hospitalidad de parte de sus anfitriones, de a poco pueden sentir el cansancio y frustración de ellos. Tener a unas personas o familias enteras extrañas en sus casas, es simplemente difícil y costoso. La mayoría de los refugiados cruzó la frontera con poco o nada de dinero. Para ayudarlos, el gobierno polaco propuso soluciones temporarias como por ejemplo transporte público libre (colectivos, trenes, tranvías), posibilidad de ingreso de los niños a las guarderías y jardines, 300 PLN de ayuda económica al llegar a Polonia, asignación de PESEL (nro CUIL) lo que permite usar servicios de salud pública.

Más de 3 millones de ucranianas buscan trabajo, tratando de encontrar cierta normalidad para sí mismos y sus familias. Sin embargo, las bajas pretensiones económicas por sus servicios no especializados (gastronomía, limpieza, panadería, cuidado de ancianos, etc) con gran presencia en espacios públicos alimenta las tendencias nacionalistas de la derecha extrema, que en los últimos años está muy presente y activa en Polonia

Por otro lado, todas las acciones de ayuda y apoyo a los ucranianos, principalmente realizadas de parte de los activistas y entidades independientes, sirven a los trolls rusos para provocar actitudes hostiles hacia los ucranianos. Es una chance para darle lugar al revisionismo histórico, recordando las masacres de Wolyn (Volinia) o actos nacionalistas de los banderistas, alterando así la percepción, consciencia y sensibilidad de los polacos hacia los inmigrantes. Por ejemplo, en una ciudad del este polaco pasaba un van con un banner que decía “Recordamos a Wolyn”, mientras el presidente de Przemysl recibió una amenaza de “muerte brutal (…) en pos de reconstrucción histórica” por traicionar a su país y ayudar a traer a los banderistas.

Los que ceden a estas instigaciones olvidan de que estas mujeres, niños y ancianos ucranianos llegaron con traumas de la guerra, perdieron sus casas, trabajos y seres queridos, encontrándose en una situación dramática, siendo totalmente dependientes de los que deciden ayudarles.

La intención de esta desinformación de parte de los medios rusos y medios colaboradores para convencer al mundo de que el ataque de Rusia a Ucrania es justificado y que Rusia tiene su derecho de recuperarla, previamente “denazificandola” para proteger los ciudadanos rusos que se encuentran ahí. Esta retorica puede tener consecuencias mundialmente graves, teniendo en cuenta el resurgimiento fuerte y aumento de popularidad de movimientos nacionalistas y fascistas (Polonia, Hungría, Francia, Alemania).

Aunque es difícil acertar las predicciones de traspaso de la guerra a Polonia o la posibilidad de una guerra nuclear, las consecuencias económicas del conflicto ucraniano-ruso para Polonia ya son visibles y continuarán escalando por un tiempo largo, incrementados por la crisis de política interna. Por otro lado, el agotamiento de recursos y energías de parte de los voluntarios, junto con las presiones inflacionarias que experimenta la euro-zona con precios de comida disparándose, costo de nafta y servicios en aumento pueden llevar a perturbaciones fundadas en nacionalismo, pseudopatriotismo y revisionismo histórico entre los polaco y ucranianos. Ahí la efímera fraternidad polaco-ucraniana será realmente puesta a prueba, con Putin esperando para poder aprovecharse de esta grieta. Y de ello dependerá el futuro no solamente de Polonia, sino de toda la Europa.

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