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Abordaje geopolítico

El uso de las "Energías verdes" ¿marketing o realidad?

La actualidad de los países desarrollados y de aquellos en vías de crecimiento son disímiles respecto de las energías verdes. Aún así, falta concientización.

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4 de abril de 2022 - 17:31 Por Ramiro Garraffa

Las energías verdes merecen un abordaje geopolítico ya que si bien apuntan a tener mayor conciencia ambiental, también existe una cuestión de diversificación de los recursos estratégicos y la búsqueda del poder por parte de los estados en el tablero mundial. Sin embargo, y más allá de las buenas intenciones, en cierto punto las energías renovables y los pactos de medio ambiente no pasaron a la acción.

El calentamiento global ha generado un sinfín de daños colaterales en el mundo y, cada vez más, las medidas de los gobiernos tienen poca relevancia en el campo político y económico. Por eso, estos estados y los actores más importantes de la Sociedad Internacional tienen la culpa de que el cambio climático se haya aletargado con el transcurso del tiempo.

Si bien es cierto los recursos naturales estratégicos como los minerales, el petróleo, el gas y otros continúan siendo el objeto deseado de la mayoría de las potencias, no se percataron de que la falta de compromiso les jugó una mala pasada. En ese aspecto, existen países que cumplen la función de contaminantes y eso tiene un costado autodestructivo, porque eso impide el uso racional de los recursos que provienen de la naturaleza. Cada vez más las cosechas no pueden ser reemplazadas porque en un tramo del tiempo no logran crecer nuevamente, debido a todas las modificaciones que hizo el hombre en todas estas décadas.

No solo eso sino que también el calentamiento global han disparado las temperaturas y la posibilidad de contraer cualquier clase de enfermedades que luego se cobran la vida de personas. Además, esta problemática mundial trae consigo el efecto invernadero, la lluvia ácida y otros fenómenos que inciden negativamente en el bienestar humano y que generan consecuencias socioeconómicas, ambientales y socioculturales ante la falta de planificación estratégica que tenga como objetivo el cuidado del ambiente.

Estados Unidos fue uno de los países que se negó a firmar el protocolo de Kyoto para detener la emisión de gases del efecto invernadero. En esa línea, los países desarrollados generaron una suerte de efecto cascada que castigó duramente a los países en vías de desarrollo. Algunas de las cuestiones que surgieron fueron: el deshielo de los casquetes polares extinguiendo las reservas de agua dulce del planeta, el aumento del nivel del océano constituyendo así una amenaza para la población que se ubica en las zonas costeras bajas; aparición de insectos transmisores de enfermedades tropicales en las áreas consideradas ahora templadas y los desastres naturales más frecuentes como tornados, huracanes, sequías, inundaciones y la extinción de especies de animales.

Todavía están en deuda aquellos foros como el G20 o el G7 que no acordaron políticas tendientes a combatir el calentamiento global. De ser así y si continúa este camino, las grandes poblaciones mundiales no podrán tener un futuro alimentario sostenible, aunque se cuente con la tecnología de punta más sofisticada y espectacular. Sin embargo, la esperanza vuelve a estar presente de la mano de activistas que ya se instalaron en la opinión pública internacional, para así evitar una depredación sin parangón del ambiente en el mundo y que proponen llevar adelante una economía basada en el uso de las energías verdes.

Una de las figuras prominentes que apoyó el uso de energías renovables fue Greta Thunberg. La activista sueca apareció con mucha fuerza en estos últimos años con este mensaje por el agravamiento del cambio climático y el desinterés de los estados en mejorar la situación. A través de un emotivo discurso que se llevó a cabo en la ONU, la joven europea criticó a los líderes mundiales de arrebatarle la esperanza con palabras vacías e instó a que todos tengan conciencia de las personas que mueren por los efectos del cambio climático y por el colapso de los ecosistemas. También acusó a los políticos de únicamente pensar en el dinero y en el “cuento de hadas” del crecimiento económico.

Más allá de la cuestión mediática y de la influencia hacia los jóvenes, Thunberg hizo un llamamiento al gobierno de Suecia para que redujera las emisiones de carbono. Además de eso fue la creadora del movimiento “Fridays for future” que incluyó a adolescentes, artistas, activistas y científicos que participan en apoyo a la acción climática.

En un discurso llevado adelante en la conferencia por el Cambio Climático, Greta Thunberg sostuvo: “La idea de reducir nuestras emisiones a la mitad en 10 años solo nos da un 50% de posibilidades de mantenernos por debajo de los 1,5 grados y el riesgo de desencadenar reacciones irreversibles en cadena más allá del control humano. Quizá 50% sea aceptable para ustedes. Pero esos números no incluyen puntos de inflexión, la mayoría de los círculos de retroalimentación, calentamiento adicional oculto por la polución tóxica del aire o aspectos de equidad y justicia climática. También se basan en que mi generación absorba cientos de miles de millones de toneladas de su CO2 del aire con tecnologías que apenas existen”.Así que un riesgo del 50% simplemente no es aceptable para nosotros, que tenemos que vivir con las consecuencias.Para tener un 67% de posibilidades de mantenernos por debajo de un aumento de la temperatura global de 1,5 grados, las mejores probabilidades dadas por el IPCC (el Panel Intergubernamental de Cambio Climático), el mundo tenía 420 gigatoneladas de CO2 para emitir el 1º de enero de 2018.

Con los niveles de emisiones actuales, ese presupuesto restante de CO2 desaparecerá por completo en menos de 8 años y medio. Hoy no se presentarán soluciones o planes en consonancia con estas cifras porque estos números son demasiado incómodos. Y todavía no son suficientemente maduros como para decir las cosas como son."Nos están fallando. Pero los jóvenes están empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, nunca los perdonaremos.No dejaremos que sigan con esto. Justo aquí, ahora es donde trazamos la línea. El mundo se está despertando. Y se viene el cambio, les guste o no", manifestó en su alocución la activista sueca.

A la hora de hablar de los temas de fondo que refuerzan el uso de energías verdes, Burdman aseguró que la política planetaria fue llevada adelante por actores no gubernamentales, que partían de la premisa de que Estados y empresas son incapaces de ver el problema o hacer algo al respecto porque están dominados por los intereses particulares. Por ese motivo, el autor de la "Politización científica y planetaria" señaló que las ONG´s, personalidades como Bill Gates y Greta Thunberg impulsaron una politización científica y planetaria que se acentuó aún más durante el coronavirus y, en consecuencia, fue una parte importante para crear la red científica global.

Por otra parte, hay que destacar que los científicos como actores siempre lideraron la construcción política del riesgo planetario. En los años 50, el manifiesto de Albert Einstein y Bertrand Russell pidió a la Guerra Fría que ponga fin al armamento nuclear. Eran conocidos, aunque pocos. Desde entonces, la red científica global que “advierte a la política” en nombre de la humanidad fue creciendo en número e influencia. En esta pandemia, los científicos son la verdadera fuente de autoridad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no está funcionando como un organismo internacional de gobiernos –de hecho, entró en conflicto con Estados Unidos, su principal aportante–, sino como un nodo más de una red global que se mueve al margen de los gobiernos. Cuando la OMS declaró la pandemia, quienes pretendieron ignorarla quedaron en ridículo. Trump y Boris Johnson finalmente recularon. Bolsonaro se puso a la vanguardia de los anti ciencia y sigue dispuesto a morir con las botas puestas. Y están los que se subordinaron a ella y sus prescripciones. Alberto Fernández, quien antes de la pandemia reivindicó su “gobierno de científicos”, hoy se apoya y legitima en el comité de expertos, que a su vez se apoya en la red global. Sus opositores internos hablan del “gobierno de infectólogos” con furia contenida.

Centrándonos en el interrogante si la utilización de las energías renovables representan un intento de marketing o una realidad en la arena política, pueden haber dos respuestas a esa pregunta: por un lado, la aplicación de las energías verdes implicarían un cambio rotundo y de paradigma en la geopolítica actual en el que muchos de los actores estatales deberán buscar acuerdos de cooperación más que el conflicto. Sin embargo, este último factor no permanecerá ausente ya que, por una parte, las potencias pretenderán mantener las relaciones de poder y por otro lado buscarán evitar la independencia energética que aspirarán muchas naciones y así dejar de lado, por los menos en ese campo, la diferencia abismal entre centro y periferia.

Con el transcurso del tiempo se instaló la idea de la energía libre, es decir que muchos ciudadanos prescindan del sistema energético y dejen de pagar los servicios públicos. Esto generó molestias e inquietudes en el ámbito privado que ya se sienten inhibidos por la capacidad del cuidado de ambiente que tiene la utilización de las energías verdes. Por el momento, hubo una disminución en el uso de esos servicios públicos, aunque las cosas seguirían de la misma forma en los países en vías de desarrollo.

Lo cierto es que las potencias que dominan el tablero mundial entendieron que los recursos hidrocarburíferos y el agua serán reemplazadas por la energía eólica, la energía solar y aquellas que provengan de la biomasa vegetal o animal. En ese punto, estas naciones buscarán aplicar políticas para mantener el dominio energético y dejando de lado el cambio climático. Así, en los países subdesarrollados la clase política buscó impulsar una serie de medidas tendientes al uso de estas energías, sin embargo la sociedad demandó soluciones en otros campos como el educativo, el de la salud, el económico y laboral. Por eso, no se trata simplemente de tomar medidas sino contar con una conciencia territorial y ambiental que nazca desde la ciudadanía y se extienda en el espectro político para que exista una concientización de que esos espacios geográficos representan el costado cultural, histórico y social de un país. Al mismo tiempo, resulta perjudicial la falta de información disponible para la sociedad y, por supuesto, la falta educación ambiental cuyo cambio debe ser transversal en el área educativa primaria y secundaria.

Otros autores sostienen que al establishment político mundial no le conviene aplicar las energías verdes porque así habrá una pérdida de liderazgo en cuanto a recursos estratégicos. Así, no podrían establecer una dependencia con otros países como ocurrió con el petróleo. Por ejemplo: con la intención de establecer una unión euroasiática basada en acuerdos aduaneros y económicos. Eso sumado a la interdependencia que existe en Rusia y la Unión Europea en términos de energía como el carbón y los hidrocarburos.

La injerencia de la geoeconomía y las maniobras que realizan las potencias en pos de continuar con su hegemonía, hacen pensar que la “geografía de los conflictos” seguirá en el primer plano dado que la actualidad de las Relaciones Internacionales está signada por la visión realista de la política. Por ese motivo, representará todo un desafío para los países democráticos vincularse con estados autoritarios y autocráticos que no respetan los Derechos Humanos ni mucho menos la libertad de expresión.

En caso que continúen expandiéndose las energías renovables, Sudamérica padecerá un importante desequilibrio, ya que no contará con la tecnología, inversión o infraestructura necesaria. En ese sentido, América Latina deberá negociar con las grandes empresas o multinacionales para aplicar esas inversiones necesarias para fomentar las energías verdes. Eso, sin dudas, puede ser una fuente de tensión para los países y para cuestiones geopolíticas. También será fundamental que los estados americanos cuenten con una visión largoplacista y una planificación estratégica ambiental que tenga una fuerte repercusión en el ámbito educativo y que trascienda mandatos que asegure la independencia y seguridad energética.

Mientras algunos países están abocados al desarrollo armamentístico, aparecen por otro lado líderes energéticos que realizan grandes inversiones en tecnologías renovables, por ejemplo: China se convirtió en el mayor productor, exportador e instalador de paneles solares, turbinas eólicas, baterías y vehículos eléctricos del mundo. En el caso de Estados Unidos, cuenta con un buen posicionamiento en la carrera de la energía limpia, por eso las compañías estadounidenses ocupan lugares prominentes en las nuevas tecnologías junto a la robótica, inteligencia artificial y vehículos eléctricos.

En Europa, Alemania lidera el camino con casi 31.000 patentes, por lo que Energiewende erigió al país teutón en uno de los pioneros en lo que respecta a energías renovables. En ese mismo camino y con mayor voluptuosidad, aparece India que supera a China como mayor mercado de crecimiento energético del mundo, en consecuencia fijó un objetivo ambicioso de 175 GW de energías renovables para 2022 si se tiene en cuenta que la capacidad total de energía de ese país fue solo 346 GW.

De esta forma, la utilización de energías verdes es una realidad por un lado y marketing en aquellos países que todavía deben lidiar con la inflación, la falta de infraestructura y de una educación que entronize y eleve el patrimonio geográfico e histórico de un país.

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