Durante años, el régimen chavista se jactó ante el mundo de haber construido una fortaleza aérea en Venezuela. Desfiles militares, discursos encendidos y fotografías de radares y misiles de última generación componían el relato oficial: la revolución bolivariana era inexpugnable. El 22 de abril de 2014, la administración de Maduro anunció con celebraciones oficiales la compra de un moderno sistema de radares fabricados en China, con la garantía de que estos equipos ofrecerían "seguridad absoluta para el espacio aéreo" del gobierno venezolano y que serían capaces incluso de detectar aviones furtivos estadounidenses como los F-35 y F-22.
El escudo de papel: cómo el armamento de China dejó a Venezuela indefensa
La Operación Resolución Absoluta mostró el fracaso del sistema de defensa aérea de fabricación china en el que el Maduro invirtió miles de millones de dólares.
El fracaso de la protección de China
Esa promesa se derrumbó estrepitosamente en las primeras horas del 3 de enero de 2026, cuando la Operación Resolución Absoluta de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos penetró el espacio aéreo venezolano, capturó a Maduro en menos de tres horas y salió sin dejar una sola baja propia. Lo que el chavismo vendió como un escudo fue, en realidad, un costoso adorno de propaganda.
El colapso fue tan total que su descripción técnica resulta demoledora. Los sistemas que prometían blindar el espacio aéreo venezolano incluían el radar tridimensional JYL-1 —con un alcance de 320 kilómetros— y el JY-27A, promocionado por China como capaz de detectar aeronaves furtivas a distancias cercanas a los 400 kilómetros y resistente a la guerra electrónica. Sin embargo, ninguno de estos equipos detectó el despliegue de 150 aeronaves estadounidenses, ni impidió que helicópteros con fuerzas especiales llegaran hasta el complejo donde se encontraban Maduro y su esposa.
Estos sensores fueron inutilizados en la fase inicial mediante interferencia electrónica intensiva, lo que dejó sin capacidad de alerta temprana al sistema de defensa aérea integrado, sumado a un corte masivo de energía eléctrica en amplias zonas de Venezuela para desarticular las capacidades de comando y control. El régimen que prometió resistir a Washington fue disuelto, literalmente, antes del amanecer.
El debate entre expertos sobre las causas del fracaso pone en el centro tanto las limitaciones intrínsecas de la tecnología china como la negligencia del propio régimen en su gestión. Analistas coinciden en que el colapso de los sistemas de defensa no se explica por la falla de un sistema puntual, sino por la incapacidad del esquema de comando y control de diseño chino para operar bajo interferencia intensa y ataques multidominio.
El vetusto aparato militar de Venezuela
A esto se suma el deterioro interno del propio aparato militar venezolano: varios de los modelos principales —incluidos JYL-1, JY-11B y JH-12— presentaban baja operabilidad por falta de repuestos y soporte técnico, y evaluaciones sugieren que hasta la mitad de algunos radares podría haber estado fuera de servicio. La negligencia del chavismo en el mantenimiento y el entrenamiento fue tan responsable del desastre como las limitaciones de los equipos.
Lo ocurrido en Venezuela no es un caso aislado: es el tercer capítulo de una serie de fracasos del armamento chino en conflictos reales durante el último año. Durante la Operación Sindoor en mayo de 2025, las fuerzas indias atacaron y neutralizaron sistemáticamente infraestructura militar y terrorista clave de Pakistán, penetrando repetidamente los sistemas de defensa aérea suministrados por China, como el HQ-9, que no logró interceptar los ataques con misiles entrantes.
Un análisis del centro de investigación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, encontró que al menos 23 países recibieron sistemas de radar de defensa aérea de fabricación china, aunque reportes ocasionales sobre problemas de capacidades y confiabilidad sugieren que los fabricantes chinos tienen dificultades para competir en este sector. Los principales receptores de estos sistemas incluyen Pakistán, Venezuela y Egipto.
La responsabilidad del chavismo en este desastre tiene una dimensión política y moral que va mucho más allá de lo estrictamente militar. Maduro y el régimen venezolano depositaron su confianza en los proveedores de armas de Rusia y China, pagando miles de millones de dólares en sistemas de defensa que prometían ser de vanguardia y efectivos ante las últimas tecnologías occidentales. El gobierno venezolano contaba con 39 aviones de combate en 2024, pero el estado operativo de las aeronaves era cuestionable debido a la falta de repuestos, estimándose que solo tres F-16 estaban en condiciones de volar como consecuencia del embargo estadounidense.
Cómo el chavismo dilapidó la riqueza petrolera
Un régimen que dilapidó la riqueza petrolera de Venezuela, que sometió a su pueblo a décadas de escasez, pobreza y represión, también fue incapaz de administrar con seriedad el aparato de defensa que se pavoneaba ante las cámaras. La farsa del militarismo chavista quedó expuesta no solo ante el mundo, sino ante los propios venezolanos que pagaron ese fracaso con su miseria.
Las implicancias del caso venezolano para la seguridad regional son profundas y deberían obligar a una revisión urgente en las cancillerías latinoamericanas. En América Latina, países como Argentina y Perú apostaron por los supersónicos F-16 en lugar de los JF-17 de fabricación china, mientras Uruguay incorporó blindados de origen occidental. La lección es clara: el precio no puede ser el único criterio al momento de adquirir sistemas estratégicos de defensa. Observadores militares sostienen que las exhibiciones llamativas no importan mucho si la red más amplia —sensores, comunicaciones, mando, entrenamiento y logística— no puede soportar la presión de un conflicto real.
El daño reputacional de los sistemas chinos seguramente hará reconsiderar su compra por parte de otros países o clientes potenciales. Venezuela pagó un precio devastador por confiar en promesas de propaganda. La región no debería repetir ese error.
Fuentes: Zona Militar, Arcadia Foundation, El Universo, El Nacional, El Debate / La Patilla, The Epoch Times / El Epoch, Newsweek, News24 Online, Panama Post / NTN24, Deutsche Welle (DW), The Jerusalem Post (versión en español), Diario de Tantoyuca / Newsweek India.