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China, en la agenda del bloque

El Mercosur prueba su flexibilidad

Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay cada vez tienen menos intereses en común, y el Mercosur se encamina a transformarse en un espacio meramente formal

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22 de agosto de 2022 - 09:53

En un clima de creciente tensión se realizó en Asunción, hace un mes, la sexagésima cumbre de presidentes del Mercosur. Por un lado, el proceso de integración atraviesa un conflicto sostenido sobre la reducción del arancel externo común. Por otro lado, la decisión del gobierno uruguayo de avanzar en la negociación de un acuerdo de libre comercio con China sin el consentimiento de los otros tres miembros ha estresado al bloque como pocas veces. El encuentro de alto nivel estuvo signado por la ausencia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y los intercambios acalorados entre Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou -presidentes de Argentina y Uruguay, respectivamente-.

La cuestión del arancel externo común

En noviembre de 2021 Brasil había reducido su arancel externo de manera unilateral apoyándose en justificaciones sanitarias derivadas de la pandemia. En mayo de este año, el gobierno de Bolsonaro implementó una nueva reducción del 10%, llevando la baja total al 20% en seis meses. Durante la cumbre de líderes, los cuatro países miembros oficializaron la extensión a todo el bloque de la primera reducción del arancel externo implementada por Brasilia. En consecuencia, Argentina, Paraguay y Uruguay deberán reducir sus aranceles de importación en un 10%. No obstante, las reducciones para sectores particularmente sensibles -que actualmente cuentan con un arancel en torno al 16%- son opcionales. Argentina ya anunció que no avanzará en su reducción.

Dada la adopción de la reducción de los aranceles forzada por Brasil, el arancel externo común promedio del Mercosur pasó del 12.5% al 11.25%. Estas cifras se encuentran 3 puntos porcentuales por encima del arancel promedio de la Alianza del Pacífico y 6 puntos porcentuales más respecto del promedio global. De momento, la segunda baja en el arancel de Brasil no ha entrado en vigor y las autoridades brasileñas esperan impulsar una nueva reducción a nivel del bloque hacia fines de 2022. Aún no está claro si la estrategia volverá a consistir en la adopción de las reducciones de forma unilateral a modo de forzar la adopción de medidas similares por parte del resto de los socios.

Las tensiones por un eventual Tratado de Libre Comercio entre Uruguay y China

La decisión de Montevideo de dar inicio a la negociación de un acuerdo comercial con China ha sido el punto de mayor tensión en los últimos meses. Aunque Argentina, Brasil y Paraguay se oponen, Uruguay ya llevó adelante y concluyó un estudio de viabilidad. El análisis indica que un eventual acuerdo tendría un impacto positivo sobre el comercio uruguayo. El Gobierno uruguayo ve en el controversial acuerdo -y en la apertura a terceros países en general- una oportunidad inigualable para proteger sus intereses, potenciando el comercio y el flujo de inversiones. En la cumbre, el presidente Lacalle Pou subrayó que las conversaciones con el gigante asiático continuarán su curso y ofreció a sus pares la posibilidad de avanzar en conjunto y negociar como bloque. Las autoridades uruguayas tienen en claro que Brasil y Argentina aportan un poder de negociación sustancialmente mayor que el que tiene por sí solo ante una potencia global como China.

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La decisión del gobierno uruguayo de avanzar en la negociación de un acuerdo de libre comercio con China sin el consentimiento de los otros tres miembros ha tensionado al Mercosur como pocas veces.

La decisión del gobierno uruguayo de avanzar en la negociación de un acuerdo de libre comercio con China sin el consentimiento de los otros tres miembros ha tensionado al Mercosur como pocas veces.

No obstante la voluntad de Montevideo, las normas contempladas en los documentos fundacionales del Mercosur impiden la negociación de acuerdos bilaterales con países extrarregionales. Este es el argumento principal que sostuvo Argentina en la cumbre, y que podría poner en jaque la continuidad del bloque si el acuerdo China-Uruguay efectivamente se concreta y entra en vigor. Lacalle Pou persigue esta iniciativa desde septiembre de 2021, cuando anunció su intención de apuntalar los vínculos con el principal mercado de destino de los productos exportables de su país.

El futuro de la agenda externa del Mercosur

A pesar de la insatisfacción y las rispideces que genera la vinculación externa del bloque, en el encuentro de alto nivel se anunció la conclusión de un Tratado de Libre Comercio con Singapur. Se trata del primer acuerdo del Mercosur con un país del sudeste asiático. Sin embargo, la discusión sobre el acuerdo China-Uruguay hace evidente la decreciente interdependencia al interior del bloque. A su vez, es clara la divergencia en cuanto al rol que cumple el Mercosur en la proyección internacional de cada uno de sus miembros.

Otros puntos de fricción se asocian a la heterogeneidad de la política exterior de los cuatro países respecto de China. Principalmente, Paraguay es uno de los pocos Estados de todo el mundo que no se ha alineado a la política de una sola China que promueve Beijing. Asunción aún mantiene relaciones diplomáticas y reconoce la independencia de Taiwán. Por su parte, aunque Argentina adhirió a la Iniciativa de la Franja y la Ruta del gigante asiático en febrero de 2022, el Gobierno de Alberto Fernández no está dispuesto a hacer concesiones que afecten sus sensibilidades domésticas. Brasil se encuentra en una situación similar ya que se avecinan las elecciones presidenciales y Bolsonaro no cuenta con margen de maniobra para perder el apoyo de sectores clave de cara a su competencia por la reelección -en la que deberá enfrentar a Lula da Silva-. Es en este contexto que se vuelve significativamente difícil que el bloque decida negociar el acuerdo impulsado por Uruguay de forma conjunta.

Si el acuerdo efectivamente se concreta e involucra al bloque en su conjunto, China conseguiría consolidar su presencia en el extremo Sur de América Latina. Así, el Mercosur podría convertirse en una pieza más en el tablero internacional en el marco de la competencia entre Estados Unidos y China por la hegemonía global. Cabe preguntarse si a pesar de haber otros desafíos más prioritarios en la agenda de Washington, la Administración Biden está dispuesta a ceder espacios tradicionalmente asociados a su “esfera de influencia” más próxima. En cambio, si Uruguay concluye el acuerdo bilateral, el futuro del Mercosur dependerá exclusivamente de la flexibilidad que los países miembros estén dispuestos a aceptar con tal de sostener el proceso de integración.

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