El debate sobre los derechos humanos en Cuba es de larga data, pero se ha intensificado especialmente en los últimos años. Al respecto, la ONG Prisoners Defenders informó que 181 presos políticos de Cuba manifiestan "patrones de malos tratos y torturas".
Cuba: Malos tratos y torturas en las cárceles
Según el informe, se hallaron 15 patrones de tortura reiterados en una buena cantidad de casos. Los mismos son privación de la atención médica, la desorientación intencionada, los trabajos forzados, el confinamiento prolongado, las agresiones físicas y la privación de líquidos, alimentos, sueño o comunicación con familia, defensa y allegados, entre otros.
Según indica el informe, se estudió a una población de 1.277 presos políticos, que se encuentran en tal situación desde abril de 2022. Para la obtención de la información, la ONG se valió del contacto con presos políticos que son reconocidos activistas de derechos humanos que comparten celda o recinto penitenciario con los casos expuestos, familiares consanguíneos y de primer nivel de los presos políticos, los propios presos políticos, presos políticos que han sido recientemente liberados, y otros allegados de primer nivel que se ocupan de presos que no poseen familiares alternativos.
Resultados
"Los resultados son descorazonadores sobre la situación de los detenidos y presos políticos en Cuba y la situación de maltrato degradante, vejatorio y torturador a la que de forma general son sometidos, tanto en las detenciones como en las prisiones", recalca el informe.
El informe también extrapola estos porcentajes al total de la población de prisioneros políticos. En este sentido, si se consideran los 1.277 presos políticos, los hallazgos inferidos son tan contundentes como preocupantes. La privación de comunicación afectaría a 1.072 personas, mientras que 965 prisioneros sufrirían humillación, degradación y maltrato verbal. La privación de atención médica se ejercería sobre 927 personas, 867 serían torturados con agresiones físicas, y 775 confinados en soledad.
En el apartado de los resultados, el informe destaca algo que surge rápidamente, pero no por ello deja de sorprender. Todas las torturas más comunes son herramientas sencillas y directas, que no requieren de demasiados medios para su implementación. Asimismo, el informe recalca que "Todas estas formas de tortura son aplicadas de forma generalizada y sistemática, sin ninguna limitación, salvo (podemos intuir) la objeción de conciencia de algunos mandos o guardias”.
Oposición del régimen cubano
Prisoners Defenders deja en claro que encontró muchas dificultades para la realización del informe. No sorprende que el régimen cubano dificulte las condiciones para realizar cualquier tarea de este tipo. Las libertades están seriamente limitadas y, desde ya, cualquier tipo de estudio o investigación que exponga aún más dichas restricciones y las prácticas ilegales del régimen encuentra todo tipo de dificultades.
Entre las dificultades encontradas, destaca que las autoridades cubanas no reportan información sobre los detenidos y la prohibición para el desempeño de organizaciones de la sociedad civil vinculadas a derechos humanos en suelo cubano. Asimismo, apuntan a cuestiones sociales, que son producto de la opresión del régimen. Principalmente, señalan que buena parte de la población tiene nociones y ponderaciones diversas sobre lo que el mundo considera mecanismos de tortura. También algo lógico y esperable: la población tiene miedo de hablar, incluso cuando se trata de familiares de los presos políticos.