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La alianza iliberal

¿Cuál es el rol de China en la guerra entre Rusia y Ucrania?

La sociedad entre Rusia y China debe ser vista mas allá del actual conflicto en Ucrania. Se trata, sin dudas, de un desafío al orden mundial liberal.

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8 de abril de 2022 - 11:42

En febrero de este año, los presidentes de Rusia y la República Popular China, Vladimir Putin y Xi Jinping, firmaron una declaración conjunta reafirmando el vínculo inquebrantable entre ambos países. Apenas tres semanas más tarde, Moscú lanzó una invasión sobre Ucrania. Históricamente, Pekín ha apoyado las incursiones internacionales del Kremlin. En este sentido, brindó ayuda para sortear el impacto de las sanciones aplicadas contra Rusia luego de la anexión de Crimea. A su vez, en enero pasado China también respaldó la intervención rusa en Kazajistán.

Por el momento, Pekín ha optado por diversos términos para evitar referirse al conflicto entre Rusia y Ucrania como una guerra o una invasión. No obstante, la guerra en Ucrania no parece favorecer los intereses chinos. Por un lado, el país europeo es uno de los más de 140 miembros de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Desde 2019, China es el principal socio comercial de Ucrania y este último reemplazó a los Estados Unidos como principal proveedor de maíz del gigante asiático. Otros sectores de relevancia para Pekín en el mercado ucraniano son el armamento y las energías renovables. Por otro lado, China preferiría evitar que la crisis se agrave y termine por convertirse en un conflicto de gran escala con consecuencias económicas y políticas de largo alcance. Es en esta línea que Pekín ha insistido en la necesidad de una solución por la vía diplomática.

En Pekín, el sentimiento anti-americano supera al sentimiento pro-ruso

Las agendas de Xi y Putin convergen en torno a temas como el sistema de alianzas euroasiáticas, los derechos humanos, la preocupación por el rol que cada uno de sus países ocupará en un nuevo orden internacional, y el rechazo a los Estados Unidos. Sin embargo, para China el gran eje geopolítico es su rivalidad con Washington. Asimismo, Pekín antepone sus propios intereses por sobre cualquier cosa. Es en este marco que Xi ha buscado lograr un equilibrio entre mantener sus estrechos lazos con Rusia y, al mismo tiempo, conservar una postura ambigua que le permita sostener sus vínculos comerciales con Europa y el resto de Occidente.

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La situación en Ucrania permitió a China reforzar su discurso anti-norteamericano. El Gobierno de Xi ha denunciado que el afán expansionista de la OTAN fue el factor determinante que forzó a Rusia a reaccionar y optar por la fuerza. En la visión de Pekín, Estados Unidos -así como también la Unión Europea- desestimó las preocupaciones de seguridad rusas. Funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores chino también expresaron su oposición a las sanciones impuestas por los países occidentales.

Así, es posible esgrimir al menos tres prioridades chinas ante el conflicto. En primera instancia, Pekín busca fortalecer su asociación estratégica con Moscú. Es por ello que, entre otros gestos, se abstuvo en la votación sobre la condena a la invasión que tuvo lugar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En segundo lugar, China pretende sostener una coherencia en su narrativa y defensa de los principios de la integridad territorial y la no injerencia. Por último, la potencia asiática también aspira a reducir al mínimo los efectos colaterales de las sanciones impuestas contra Rusia.

Una gran oportunidad

Una de las consecuencias de las estrictas sanciones impuestas sobre Rusia, que incluyen un bloqueo al acceso a sus reservas en dólares, es la aceleración de un proceso de desdolarización en favor de otras monedas como el renminbi. Este proceso también podría impactar en las instituciones multilaterales, como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai. En esta misma línea aparece el Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo de China (CIPS, por sus siglas en inglés), que podría ser una herramienta clave para que Rusia pueda sortear la interdicción del uso de la red de pagos internacionales SWIFT. Esta situación podría apuntalar al renminbi como moneda de reserva y fortalecer la autonomía financiera de Pekín.

Económicamente, China también se verá fortalecido gracias a los contratos para la compra de gas y petróleo rusos a lo largo de las próximas tres décadas suscritos a principios de febrero. Si la capacidad de influencia de Xi sobre el Kremlin ya era grande, ésta será mucho mayor cuando las sanciones terminen de hacer sentir todo su peso. Con un mercado internacional sumamente reducido y una economía debilitada, estos acuerdos acrecentarán la dependencia rusa respecto de Pekín.

En contrapartida, no parece probable que en el corto plazo un mayor acceso al mercado chino pueda paliar el impacto de la desvinculación comercial de Rusia con la Unión Europea. Las exportaciones de energía y las importaciones de productos farmacéuticos serían las más afectadas por el giro en los flujos de intercambio.

Otra de las ventajas percibidas por China es la apertura de un nuevo frente geopolítico para Estados Unidos. Desde la Administración Obama y hasta principios de este año, Washington había concentrado todos sus esfuerzos y atención en el denominado pivot hacia el Asia-Pacífico. Ahora, las preocupaciones sobre el futuro de Europa, y el desarrollo de la situación entre Rusia y Ucrania parecen haber dejado fuera del radar la necesidad de sostener una política activa ante China.

En esta línea, mientras el foco esté puesto en el viejo continente Pekín podrá continuar impulsando su proceso de modernización sin interrupciones y con mayor margen de maniobra para la construcción de un nuevo orden global.

La guerra demostró que Rusia es un país en declive que a raíz del conflicto quedará aún más aislado de la globalización y verá acelerada su decadencia. Paralelamente, la crisis ucraniana terminará de consolidar a China como la potencia anti-occidental dominante. Así, la otrora alianza euroasiática contra Occidente pasará a ser liderada por Pekín mientras Moscú es reducido al rol de socio menor.

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