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Convertir el invierno en arma

Cómo los medios pro-Rusia justifican los ataques contra la infraestructura energética ucraniana

El objetivo de los ataques de Rusia contra instalaciones de infraestructura energética durante el invierno es congelar a Ucrania hasta forzarla a la rendición.

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18 de febrero de 2026 - 10:34

En las últimas semanas, Rusia ha utilizado las intensas heladas en Ucrania como instrumento de presión, provocando graves sufrimientos a la población civil mediante ataques contra la infraestructura energética. Entre otros episodios, el 9 de enero Rusia lanzó un ataque masivo con misiles y drones contra Kiev y sus alrededores. Los objetivos fueron instalaciones energéticas que garantizan la calefacción de los habitantes de la ciudad.

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Ataques dirigidos para quebrar la resistencia de Ucrania

En la noche del 14 de enero, la temperatura en Kiev descendió a -17 °C después de que este y otros ataques dejaran a gran parte de la capital sin suministro eléctrico. Como consecuencia, el 15 de enero el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, declaró el estado de emergencia en el sector energético del país.

Si bien desde entonces el suministro eléctrico fue restablecido en gran medida, los ucranianos comprenden que estos ataques continuos constituyen un intento de obligarlos a capitular en los términos impuestos por Rusia. Moscú ha incrementado significativamente la magnitud de los bombardeos en comparación con inviernos anteriores. Un representante de las autoridades ucranianas calificó la intensificación de los ataques como “un intento de quebrar a la gente”.

Sin embargo, pese a las temperaturas extremas, los habitantes de Kiev mantienen su determinación. Una vecina declaró a un periodista: “La situación es muy difícil, pero es mejor vivir con frío y oscuridad que bajo la bandera rusa”.

Culpar a la víctima: trasladar la responsabilidad por la crisis energética

En medio de estas dificultades, el Kremlin continúa su prolongada campaña de manipulación informativa e injerencia extranjera (FIMI, por sus siglas en inglés), acusando a Ucrania de los sufrimientos y daños que Moscú le inflige.

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El eje central de esta retórica sostiene que los dirigentes ucranianos son responsables por intentar defender su país. Según numerosos medios y comentaristas prorrusos, la destrucción de la infraestructura energética —con todas sus consecuencias para la población civil— sería un medio necesario y legítimo para forzar a Ucrania a aceptar condiciones de paz desventajosas.

Una de las tácticas consiste en omitir deliberadamente que los misiles y drones rusos son la verdadera causa de los cortes de electricidad. Los apagones se presentan como si ocurrieran de manera espontánea. Por ejemplo, un comentarista prorruso expresó aparente compasión por la situación de los habitantes de Kiev, para luego afirmar que “la dirigencia del régimen de Kiev, esa misma gente que está arriba, en el trono, esa ‘poderosa camarilla’ que se enriquece con sangre, no quiere poner fin a la guerra”. Añadió además que los ataques rusos son necesarios para combatir “esa máquina nacionalista de color caqui”.

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Otro medio alineado con el Kremlin reiteró estas mismas narrativas en una entrevista con un supuesto experto ruso en energía. La estrategia volvió a consistir en omitir los ataques reales e insistir en que solo el fin de la guerra en los términos de Rusia puede poner fin al sufrimiento. “La solución completa de los problemas solo es posible después de que termine la crisis militar”, afirmó, refiriéndose a la guerra que Rusia inició y no está dispuesta a detener. Y agregó: “Cuanto más tiempo se prolongue todo esto, menos estable será el sistema energético y más demorará su recuperación”.

Como técnica de desinformación, reducir la guerra del Kremlin contra la población civil a un mero problema técnico sirve para ocultar las verdaderas causas de la crisis: los ataques rusos. Esto incluso permite que los comentaristas prorrusos simulen preocupación.

El frío como arma: propaganda y explotación del sufrimiento humano

Algunas publicaciones adoptaron un tono abiertamente triunfalista. Por ejemplo, un artículo celebraba “uno de los ataques más masivos con misiles Iskander” del 12 de enero. Un general ruso comentó con evidente satisfacción que las instalaciones energéticas ucranianas dañadas “están todas involucradas en el abastecimiento del complejo militar-industrial. Además, en condiciones invernales, estos objetos se vuelven críticamente importantes cuando desaparecen la calefacción, el agua y la electricidad”.

El mismo general dejó en claro que el objetivo era precisamente causar sufrimiento. Declaró: “Que la gente decida por sí misma si necesita este conflicto, este gobierno y la administración encabezada por Zelenski, cuando no hay posibilidad de encender la luz o preparar comida”.

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Al mismo tiempo, ignoró por completo la posibilidad de que estos ataques puedan fortalecer, y no debilitar, la determinación de los ucranianos frente a la presión rusa.

Al menos un medio abordó directamente la cuestión central, formulando la pregunta: “¿Qué intenta lograr Moscú al bombardear instalaciones energéticas ucranianas?”. Curiosamente, el artículo presenta lo que atribuye como respuesta de Ucrania —“el Kremlin intenta forzar a Kiev a aceptar sus exigencias para poner fin a la guerra”— y luego la posición de Moscú: “porque… crece el número de ucranianos dispuestos a aceptar la paz en cualquier condición”.

En efecto, los medios y comentaristas prorrusos albergan la esperanza de que los ucranianos, agotados por el frío, comiencen a exigir el restablecimiento del calor a través de la capitulación. Celebran cualquier indicio de ese estado de ánimo cuando aparece en fuentes occidentales.

En el mismo artículo se cita otra publicación que elogia un material del New York Times. Este último describe las dificultades cotidianas y las penurias que enfrentan los ucranianos, quienes hacen todo lo posible por sobrevivir al frío. La versión pro-Kremlin se limita en gran medida a reproducir mecánicamente el contenido del Times. Sin embargo, mientras el diario estadounidense relata con tono grave las dificultades de los habitantes de Kiev, la versión rusa parece regocijarse en esas penurias y las interpreta como una señal de debilitamiento de la voluntad de resistencia ucraniana.

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Paralelamente, en Telegram, el artículo del New York Times fue distorsionado hasta resultar irreconocible. Allí se afirmaba falsamente que, según “periodistas estadounidenses”, “muchos están cansados” de la guerra y consideran “necesario aceptar concesiones territoriales para que todo termine”.

Los ucranianos soportan las heladas sin ceder ante la agresión rusa. No menos fría que las temperaturas invernales es la disposición de los medios pro-Kremlin a explotar esas dificultades, convirtiendo —como en otras ocasiones— el hambre y las necesidades básicas en instrumentos de presión. No se deje engañar.

Enlace del artículo original: https://euvsdisinfo.eu/ua/-----/

Autor de la traducción del ucraniano al español: Ing. Olexandr Parkhomenko

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