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Trump se cansó de Putin: aranceles como arma de presión para que Rusia frene la guerra

Trump cambió drásticamente su postura sobre Putin y advirtió que impondrá sanciones económicas masivas si no se logra una salida negociada al conflicto.

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15 de julio de 2025 - 19:45 Por Sarai Avila

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este lunes una contundente advertencia a su par ruso, Vladimir Putin: si en un plazo de 50 días no se alcanza un acuerdo de paz en Ucrania, su administración impondrá “aranceles secundarios muy severos” del 100%. La amenaza, que marca un giro en la estrategia de la Casa Blanca, fue acompañada por el anuncio del envío de armamento avanzado a Ucrania a través de la OTAN, en un paquete financiado por los países europeos.

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“Estoy muy, muy descontento [con Putin]; tendríamos que haber tenido un acuerdo de paz hace dos meses”, dijo Trump durante una conferencia de prensa junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. “Vamos a aplicar aranceles muy severos si no llegamos a un acuerdo en 50 días. Aranceles de aproximadamente el 100%, que llamaríamos aranceles secundarios”, precisó el mandatario.

“Utilizo el comercio para muchas cosas. Pero es excelente para resolver guerras”, sentenció Trump. Ya antes había defendido el uso de herramientas económicas para resolver conflictos como el de Ruanda y Congo o las tensiones entre India y Pakistán, adjudicándose —con cierta exageración— el mérito por resoluciones diplomáticas que siguen abiertas o sin concreción plena. En ese marco, el presidente norteamericano parece estar apostando a que el impacto económico funcione donde la diplomacia fracasó. “Tiene que haber acción. Tiene que haber resultados”, concluyó.

¿Qué implica la amenaza?

Los aranceles secundarios no solo afectarían a Rusia directamente, sino también a terceros países que continúen comerciando con Moscú. Esto incluye, por ejemplo, a naciones que compren petróleo ruso, como India o China. Bajo esta medida, si una empresa estadounidense importa productos desde uno de esos países, enfrentará un impuesto del 100%, lo cual podría forzar a muchos actores a dejar de hacer negocios con Rusia.

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Howard Lutnick, secretario de Comercio, confirmó más tarde que se trata de una “sanción económica” multilateral: “Puede aplicar aranceles o sanciones, ambas están en su caja de herramientas”. El objetivo es debilitar las finanzas del Kremlin, cuya economía sigue muy ligada a la exportación de hidrocarburos. Según datos citados por Trump, el petróleo y el gas representan más del 60% de las exportaciones rusas.

Un giro inesperado

La amenaza representa un cambio brusco respecto de la postura que Trump sostuvo desde que asumió su segundo mandato, el 20 de enero de este año. Durante meses evitó sancionar directamente a Rusia, buscando en cambio mantener una relación cercana con Putin. Sin embargo, todo cambió tras una llamada telefónica el pasado 3 de julio, cuando el mandatario ruso dejó en claro que no frenaría la ofensiva militar sobre Ucrania.

“Siempre digo: ‘Bueno, ha sido una llamada muy agradable’. Y luego se lanzan misiles contra Kiev o alguna otra ciudad [...] Esto tiene que parar”, expresó Trump, visiblemente frustrado. “No quiero decir que sea un asesino, pero es un tipo duro. Ha engañado a [Bill] Clinton, a [George W.] Bush, a [Barack] Obama, a [Joe] Biden. A mí no”, añadió.

Melinda Haring, investigadora del Atlantic Council, opinó que el giro de Trump es el resultado de una combinación de factores: “Le dio seis meses. Se arriesgó y dijo que iba a hacer la paz. Y también sintió que Putin lo estaba engañando. Además, personas cercanas al presidente le mostraban fotos de ciudades ucranianas y niños víctimas de los bombardeos”.

El rol de la OTAN

La conferencia fue también el marco para la confirmación del envío masivo de armamento a Ucrania. El plan, delineado entre Trump y Rutte, contempla que Estados Unidos fabrique sistemas avanzados de defensa —incluyendo baterías antiaéreas Patriot— que luego serán comprados por países europeos para ser transferidos a Kiev.

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“No las compraremos, pero las fabricaremos y ellos las pagarán”, aseguró Trump. El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, tiene previsto reunirse con el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, para coordinar el envío de los Patriot. Estos sistemas son actualmente la principal defensa ucraniana frente a los intensos ataques aéreos rusos. “Si yo fuera Vladimir Putin hoy… reconsideraría si no debería tomar más en serio las negociaciones sobre Ucrania”, dijo Rutte, reforzando la señal de presión desde Occidente.

Reacciones desde Kiev

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, celebró el cambio de tono de Washington. En un mensaje difundido tras reunirse con el enviado especial de Estados Unidos, Keith Kellogg, agradeció a Trump por “las importantes señales de apoyo y las decisiones positivas para ambos países”.

“La reunión fue productiva”, aseguró Zelenski. Según su equipo, los temas discutidos incluyeron la defensa aérea, la producción conjunta de armamento, compras de drones y sanciones contra Rusia. Zelenski agregó en su discurso nocturno que se están negociando “importantes acuerdos de defensa” con Estados Unidos, aunque por el momento prefirió no divulgar detalles.

En paralelo, la situación en el terreno sigue siendo crítica. Mientras Trump hablaba en la Casa Blanca, las alertas antiaéreas se activaban en siete regiones del norte y este de Ucrania. En Shostka, en la región de Sumy, un ataque ruso con bombas planeadoras y drones dejó dos muertos y cuatro heridos, entre ellos un niño de siete años.

Moscú y las reacciones internas

Desde el Kremlin no hubo comentarios oficiales inmediatos, pero distintas voces rusas se manifestaron con escepticismo. Sergei Markov, exasesor de Putin, calificó la amenaza de aranceles como “un engaño” y opinó que Trump “ha renunciado a intentar lograr la paz en Ucrania”.

El senador Konstantin Kosachev expresó que “si esto es todo lo que Trump tiene que decir sobre Ucrania hoy, ha sido mucho ruido y pocas nueces”, sugiriendo que aún hay margen para maniobras políticas. “En 50 días muchas cosas podrían cambiar, tanto en el campo de batalla como en el estado de ánimo en Washington y la OTAN”, agregó. A pesar de las amenazas, el índice bursátil de Moscú subió tras el anuncio. Los analistas creen que los inversores esperaban medidas más duras, como un embargo total.

Con el reloj en cuenta regresiva hacia el plazo de 50 días, la amenaza de Trump se instala como una nueva variable en el ya complejo tablero geopolítico. Si bien la imposición de aranceles del 100% puede afectar indirectamente a Rusia, su efectividad dependerá del grado de compromiso de los países aliados de Moscú.

Asimismo, el envío de armas a Ucrania puede modificar el equilibrio en el frente de batalla. Aunque Kiev ve el anuncio con esperanza, sabe que aún hay muchas incógnitas sobre los tiempos de entrega, la capacidad de absorción logística y la preparación de sus tropas para operar sistemas como el Patriot.

Por ahora, el cambio de postura de Trump abre una nueva etapa. Sus declaraciones, su tono desafiante y las decisiones concretas —como la reactivación del flujo de armas— marcan un punto de inflexión. Pero en una guerra con múltiples actores, alianzas frágiles y objetivos enfrentados, nada está garantizado.

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