SUSCRIBITE por $49
martes 13 de octubre de 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Archivo. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Decenas de víctimas

Rusia ataca infraestructura y zonas civiles en Ucrania

Una nueva ola de bombardeos de Rusia coordinados con armamento aéreo no tripulado y proyectiles balísticos alcanzó seis regiones del territorio ucraniano.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Archivo. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
13 de octubre de 2026 - 10:41 Por Sarai Avila

Hace pocos días, la ciudad de Kramatorsk, ubicada en la región de Donetsk, registró una de las ofensivas con mayor cantidad de víctimas en lo que va del año. Alrededor de las 10:00 horas, ataques ejecutados con bombas guiadas lanzadas desde aviones rusos impactaron de forma directa contra una calle por la cual circulaban dos autobuses urbanos del servicio público de transporte. Según los partes emitidos por las autoridades locales, el bombardeo provocó la muerte de al menos 30 personas y dejó a otras 18 con heridas de diversa consideración. Las imágenes documentadas por los efectivos policiales desplegados en la zona exhibieron cadáveres esparcidos por la vía pública cubierta de escombros y la estructura completamente calcinada de uno de los vehículos alcanzados.

En un incidente paralelo ocurrido en la localidad cercana de Bilenke, otras tres personas perdieron la vida como consecuencia directa de la misma ola de ataques. Tras estos eventos, Vadim Filashkin, gobernador regional, detalló que para las fuerzas de Moscú, los autobuses de pasajeros representan un objetivo por la posibilidad de causar múltiples víctimas en un único impacto. Como medida preventiva, Filashkin ordenó a los ayuntamientos de Kramatorsk y de Sloviansk que suspendieran la circulación del transporte público en su totalidad para evitar que los vehículos operen como blanco de futuros bombardeos.

Kramatorsk y Sloviansk conforman los principales núcleos de población bajo control de Kiev en Donetsk y estructuran el denominado cinturón de defensas de Ucrania. Las tropas rusas se mantienen a una distancia aproximada de diez kilómetros de estas urbes; sin embargo, el asedio constante mediante drones y misiles condiciona severamente la operatividad civil. Rusia mantiene la exigencia de que Ucrania ceda la totalidad de la región de Donetsk que aún controla, a lo que el gobierno ucraniano se opone categóricamente, en un contexto donde el avance territorial de Moscú en esa zona específica se ha ralentizado de forma significativa durante el presente año. Históricamente, Kramatorsk fue escenario de otro evento similar el 8 de abril de 2022, cuando dos misiles impactaron en la estación de ferrocarril y causaron cerca de 60 muertos.

Despliegue aéreo masivo sobre seis regiones del territorio ucraniano

De forma paralela a los eventos en el este, el mando militar de Rusia ejecutó una extensa campaña de ataques contra la retaguardia de Ucrania, focalizada en las regiones de Kiev, Chernígov, Poltava, Kirovogrado, Dnipropetrovsk y Odesa. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, notificó que las fuerzas rusas dispararon un total de 70 misiles, incluyendo una considerable cantidad de proyectiles balísticos, acompañados de 130 drones. Previamente, los servicios de inteligencia de Ucrania habían emitido advertencias sobre los preparativos de un ataque a gran escala.

El desglose oficial presentado por la Fuerza Aérea ucraniana indicó que los sistemas de defensa lograron interceptar 117 de los 130 drones desplegados, además de 39 misiles de crucero y 5 misiles balísticos. El armamento que no pudo ser derribado impactó en al menos 18 localizaciones distribuidas en el país. Durante los meses de verano de este año, Ucrania dejó de publicar estadísticas completas sobre la cantidad total de misiles balísticos y antibuque utilizados por Rusia, debido a una marcada disminución en la tasa de interceptación. Frente a este escenario, Zelenski reconoció que la tecnología balística rusa constituye el reto principal para las defensas del país, reiterando de manera urgente la solicitud a los estados aliados para la provisión de misiles adicionales compatibles con los sistemas Patriot.

En la capital, Kiev, una serie de ataques matutinos con vehículos aéreos no tripulados resultó en la muerte de tres ciudadanos y causó heridas a otros 14, generando apagones a lo largo de la ciudad en medio de las persistentes deficiencias en el paraguas antiaéreo local.

Daños directos a la red energética y el complejo militar-industrial

Uno de los principales ejes operativos de la ofensiva de Moscú consistió en el deterioro de la infraestructura energética ucraniana. En el área metropolitana de Kiev, la principal central térmica, responsable de suministrar energía eléctrica tanto a la capital como a dos regiones circundantes, fue alcanzada por armamento ruso por segunda vez en menos de una semana.

Simultáneamente, el Ministerio de Defensa de Rusia reivindicó la destrucción de múltiples instalaciones vinculadas al complejo industrial-militar ucraniano. Los reportes oficiales del Kremlin señalaron que, dentro de Kiev, se atacó a la compañía "Smart Ammunition", identificada por Rusia como un centro de ensamblaje y almacenamiento de diversos tipos de misiles, junto a otras plantas de producción de armamento.

En la ciudad de Dnipró, las autoridades militares rusas afirmaron haber impactado las instalaciones de la empresa aeroespacial Makarov, presuntamente dedicada a la manufactura de drones y de los misiles ucranianos "Flamingo". Las acciones en la región de Poltava se concentraron en la localidad de Kremenchuk, donde Rusia notificó ataques contra dos empresas especializadas en la producción de municiones y lanzaderas para dichos misiles. Por su parte, el gobierno de Ucrania confirmó dos muertes en Kremenchuk e informó sobre daños materiales extensos tanto en zonas industriales como en sectores puramente residenciales.

La nómina de objetivos alcanzados por las fuerzas rusas se extendió también a un taller de fabricación de componentes para drones situado en Oleksandria (Kirovogrado), donde se reportaron dos fallecidos; una planta de producción mecánica en la región de Járkov; y una fábrica abocada a la elaboración de drones navales en el puerto meridional de Izmail, perteneciente a Odesa. En otro de los puertos de esta última región, Moscú aseguró haber golpeado a un buque cargado con material militar y de doble uso destinado al ejército ucraniano.

Como contraofensiva a larga distancia, el gobierno de Kiev comunicó la ejecución de un ataque sistemático sobre territorio soberano ruso, logrando alcanzar la refinería de petróleo más grande de Rusia. Dicha planta, operada por la firma Gazpromneft, se encuentra en la ciudad de Omsk, en la región de Siberia, a una distancia de 2.500 kilómetros de la frontera con Ucrania, y ya había registrado ataques similares durante el mes de julio.

Devastación habitacional y operaciones de rescate en Priluki

El mayor índice de mortalidad asociado a la destrucción de infraestructura civil se concentró en Priluki, un núcleo urbano emplazado en la región septentrional de Chernígov. Durante la incursión de madrugada, un misil ruso impactó contra un edificio residencial de cinco niveles. Los servicios de emergencia ucranianos informaron preliminarmente del fallecimiento de 13 personas; sin embargo, el recuento posterior de las autoridades locales tras los desescombros elevó la cifra a 22 víctimas fatales, entre las cuales figuraban cinco menores de edad, además de un centenar de personas heridas. En un distrito capitalino, Dárnitsia, otras dos personas murieron a causa de impactos residenciales derivados del mismo ataque coordinado.

En Priluki, la onda expansiva afectó estructuralmente a un centenar de construcciones aledañas, comprometiendo edificios de viviendas, instituciones educativas y centros sanitarios. Los trabajos de rescate se llevaron a cabo con la participación de bomberos que utilizaron herramientas de corte sobre los restos de hierro y maquinaria pesada, como excavadoras provistas de jaulas antidrones para proteger las cabinas.

Entre los testimonios documentados en el lugar se encuentra el del matrimonio compuesto por Oleksander y Nina Vartosh, residentes desplazados temporalmente a Kiev por motivos laborales, quienes observaron las labores de desescombro de su propio apartamento, el cual quedó dividido por la mitad. La acumulación de restos estructurales y pertenencias personales arrojadas a la vía pública por la explosión delineó un panorama de total desolación material para las familias de la localidad, donde la mayoría de las viviendas conservadas sufrieron el desencaje total de sus ventanales.

Posicionamiento del gobierno y nuevas medidas de presión internacional

Frente a la magnitud de los daños en Priluki, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski se desplazó al municipio y efectuó un recorrido por la zona del desastre, depositando un peluche junto a los juguetes rescatados de entre los escombros del bloque de apartamentos. Tras la inspección, el mandatario mantuvo un intercambio con un grupo de residentes situados tras los cordones de seguridad policiales. Los ciudadanos plantearon requerimientos urgentes vinculados a la capacidad limitada del refugio de la escuela local, estipulada en apenas un centenar de plazas, y solicitaron respuestas relativas a los plazos de reubicación y la recolección de bienes en las estructuras inestables. Zelenski respondió garantizando la construcción de un búnker subterráneo con mayor capacidad para el vecindario y la asignación de nuevas viviendas para los damnificados.

En el ámbito político, el mandatario ucraniano calificó al presidente Vladímir Putin de "loco", "asesino" y "terrorista", aseverando que la administración de Moscú rehúye cualquier instancia de negociación legítima y tiene como única meta la escalada militar del conflicto. Zelenski enfatizó que las potencias occidentales de Europa y Estados Unidos deben redoblar esfuerzos geopolíticos, declarando públicamente que figuras de la política estadounidense como Donald Trump "pueden hacer más" para impulsar un cese de hostilidades bajo condiciones propicias para Ucrania.

La visita presidencial contó con la presencia de Ed Miliband, secretario de Estado de Exteriores británico, quien manifestó que actos como los registrados en Priluki configuran evidencia tangible de crímenes de guerra cometidos por las fuerzas armadas rusas. Miliband garantizó formalmente que la asistencia de Londres perdurará el tiempo que resulte necesario e implementó un nuevo régimen sancionatorio por parte del Reino Unido. Este esquema punitivo introduce 38 nuevas designaciones, apuntando de forma directa a la red logística de buques utilizada por Rusia para eludir las restricciones comerciales internacionales (la llamada flota fantasma), así como a corporaciones del sector de los hidrocarburos y estructuras orientadas a la gestión económica a través de redes de criptomonedas.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar