Javier Milei viajó a Brasil al acto de Flavio Bolsonaro, allí brindo un discurso con insultos al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva y al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. El relato podría ser parte de una cuestión de aliados ideológicos, salvo por el detalle de que Milei es el Presidente de Argentina.
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Milei y una política exterior con poca diplomacia
El episodio protagonizado por Javier Milei en Brasil se suma a la larga lista de episodios de una política exterior desafortunada.
Una política exterior con poca diplomacia
La sensación generalizada puede ser de estupor al escuchar al presidente de un país, tratando a un par de ser un "ladrón" y un "delincuente", entre otras cosas y acusar al juez del Supremo Tribunal Federal, del país al cual visitaba, de ser "basura". No obstante, se suma a la larga lista de salidas discursivas desafortunadas por parte de Javier Milei en materia de relaciones internacionales, manteniendo una línea de política exterior disruptiva, altisonante y con poco apego con la diplomacia.
Participar de un acto electoral de un aliado político, como Milei considera a Bolsonaro, no constituye un problema en sí, no obstante, si se constituye como tal, cuando la figura personal de Milei no se puede separar de su investidura presidencial, visita a su principal socio comercial y ello no implica una visita oficial, participa de un acto electoral, interviniendo en la política interna de Brasil y lanza epítetos a dos de la principales figuras de ese país.
Sin embargo, como mencionamos antes, no fue un momento único, sino que se suma a una larga serie de episodios donde la política exterior argentina queda salpicada por las formas que ejerce su presidente.
Una relación distante con Brasil
Las relaciones entre Argentina y Brasil desde la llegada de Milei a la Casa Rosada no han sido las mejores Ya incluso antes de ser elegido presidente de Argentina, Milei fue muy duro con Lula cuando se convirtió en presidente de su país por 3 ° vez en 2022. En su momento, el entonces diputado nacional afirmó: "Yo felicité a Bolsonaro por la excelente elección que hizo y claramente no voy a felicitar ni a Lula ni mucho menos a ese verso del pueblo brasilero. ¿Voy a felicitar que elegiste a alguien que te va a destruir? Lula representa uno de los máximos exponentes del Foro de San Pablo” Cuando dicen que es un Lula moderado no entienden lo que está pasando. Su discurso es violentamente socialista y lamento mucho por el pueblo brasileño haber caído nuevamente en el socialismo del siglo XXI. Un año después, ya cuando había ganado las PASO y era favorito para ganar la presidencia, Milei acusó a Lula de haber financiado una campaña sucia contra él, en sintonía con el gobierno de Alberto Fernández. En esa misma entrevista definió a Lula como un comunista y enfatizó que en caso de ser presidente no pensaba reunirse con el líder brasileño. “Los individuos van a poder hacer transacciones comerciales con quien se le de la gana. Desde mi posición como jefe de Estado mis aliados son Israel, Estados Unidos y el mundo libre”.
En ese momento entre las PASO y las elecciones generales volvió a hablar de Lula durante la entrevista con el periodista norteamericano Tucker Carlson, “Yo soy un defensor de la libertad, de la paz y de la democracia. Los comunistas no entran ahí. Los chinos no entran ahí. Putin no entra ahí. Lula no entra ahí. Es decir, nosotros queremos ser el faro moral del continente, queremos ser los defensores de la libertad, de la democracia, de la diversidad, de la paz. Desde el Estado no vamos a promover ningún tipo de acción con comunistas ni socialistas. Si los argentinos quieren comercializar con China, con Rusia o con Brasil, problema de los argentinos”, dijo. Desde que asumió en el poder la relación entre Milei y Lula fue inexistente. El libertario invitó a Bolsonaro a su asunción y delegó en la entonces canciller Diana Mondino el trato con el gigante vecino.
Los discursos altisonantes contra China y España
Brasil y Lula no fueron el único objetivo discursivo de Milei, con China también tuvo una relación con altibajos, sobre todo teniendo en cuenta la relación comercial con el gigante asiático.
Radicalizó el discurso de campaña al punto de hablar de ruptura de relaciones con China por considerarlo una dictadura comunista. No obstante, la primera semana luego de la asunción de Milei, esta relación parecía tomar un cauce más normalizado, cuando Xi Jinping felicitó a Milei su triunfo electoral y como contrapartida el flamante presidente, en compañía de su canciller, Diana Mondino, recibieron a Wu Weihua, vicepresidente de la Asamblea Popular de China. Tras la reunión, la propia Mondino declaró que se habló acerca de establecer una “relación de largo aliento, abordar inversiones potenciales y promover la transparencia en los acuerdos bilaterales”.
Sin embargo los vaivenes de una relación que empieza a tener diversos recovecos continuó con el enojo en China por la demora en el nombramiento del embajador argentino, tras la salida del "pro chino" Sabino Vaca Narvaja. Se nombró en el cargo a Marcela Barone, encargada de negocios de la embajada china. Aunque el nombramiento haya sido provisorio, la actitud generó malestar en el gigante asiático por considerar que se dejaba en el cargo, en un país importante en la relación bilateral, a alguien de bajo rango diplomático. Generalmente los encargados de negocios quedan a cargo de sedes diplomáticas, cuando la relación pasa por un mal momento o el vínculo es casi nulo. Si bien el gobierno solucionó el malestar, el mismo fue innecesario dada la importancia del vínculo con China. Luego llegó el acercamiento por el swap, y si el acuerdo del swap fue un punto de acercamiento, mucho más aún, fueron las declaraciones en una entrevista con Susana Giménez, donde el presidente argentino afirmó muy suelto de cuerpo que : “me sorprendí gratamente con China”, “Tuvimos una reunión con el embajador y al otro día nos destrabaron el swap. China es un socio comercial muy interesante porque ellos no exigen nada. Lo único que piden es que no los molesten”.
Con España, la cuestión es diferente y más ideológica, pero sin claros intereses de por medio. Las críticas a Lula en Brasil es algo que Milei ya había hecho con Sanchez y su mujer en España en encuentros con sus aliados de VOX. En un acto del Madrid Economic Forum celebrado el domingo por la noche, Milei pidió "darle zurra al bandido local", en referencia a Sánchez sin nombrarlo directamente. Ya en mayo de 2024, Milei llamó "corrupta" a la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, en otro acto en Madrid. El comentario provocó un enfrentamiento diplomático y el Gobierno español retiró a su embajador de Buenos Aires durante varios meses después de que Milei se negara a disculparse posteriormente, Milei reiteró sus críticas llamando a Sánchez "arrogante", "totalitario" y "cobarde", aunque Argentina mantuvo a su embajador en Madrid.
¿Obediencia a Trump detrás de sus críticas?
Hemos dedicado largas líneas a describir la relación de Milei con Donald Trump, un líder político con algunas conductas y orígenes parecidos a los de Milei. No obstante, estas críticas a Lula, se dan en el medio de una disputa del mandatario brasilero con el de EEUU por el tema aranceles. La disputa regional coincide con un nuevo foco de conflicto entre Brasil y Estados Unidos. Los aranceles impulsados por Donald Trump sobre productos brasileños fueron interpretados por Lula como un error estratégico que afectará tanto a las empresas brasileñas como a la economía estadounidense. El mandatario sostuvo que estas medidas alterarán las cadenas globales de suministro y acelerarán la búsqueda de nuevos socios comerciales, reduciendo la dependencia de Washington. Para el gobierno brasileño, la política comercial norteamericana terminó reforzando el argumento de que América Latina necesita relaciones más equilibradas y previsibles. Un eventual regreso del bolsonarismo fortalecería el eje conservador que hoy integran dirigentes como Milei y consolidaría un bloque político regional más alineado con la Casa Blanca, reforzado con el triunfos de Kast en Chile, Fujimori en Perú y Paz en Bolivia, Milei también tomó nota de ello y tomo partida.
Sin embargo, esa postura, aunque coherente con su trayectoria de política exterior, generó una de las peores crisis diplomáticas entre ambos vecinos con llamadas a consultas del embajador en Buenos Aires incluida.